Nuria de Miguel: “La pasarela es una herramienta de negocio”

Transmitir la vertiente empresarial de la moda es su principal reto

MBFWM

Tras 20 años y 40 ediciones como jefa de prensa de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFW) Madrid, no hay nadie que sepa más que ella sobre la pasarela; por eso no hubo dudas cuando, este verano, tras la marcha de Charo Izquierdo, hubo que buscar una nueva directora para el evento. Nuria de Miguel (Madrid, 1965) se estrena en esta edición, que comenzará el próximo 28 de enero, como máxima responsable de la pasarela con un objetivo en la cabeza: continuar con el proyecto de internacionalización y desarrollar la visión de la moda como negocio.

¿Qué cambios se van a apreciar en esta edición?

Yo creo que, si las cosas funcionan, no hay que cambiarlas por completo, sino evolucionarlas hacia lo que demandan el sector y la calle. El proyecto que dirigía Charo Izquierdo era muy acertado y estaba en línea con todo esto, ha sido un punto de partida desde el que seguir creciendo. El programa tenía tres ejes fundamentales: sostenibilidad, internacionalización y digitalización. Yo he añadido uno nuevo que consiste en reforzar la vertiente negocio de la pasarela. Es cierto que hay mucho talento, pero aún no siempre se traduce en negocio para el sector, hay que impulsar esto.

¿Por qué cuesta conseguir esta rentabilidad?

Si nos centramos en la pasarela, la principal diferencia con otros países es que aquí no hay grandes grupos que sean conglomerados de moda, como pueden ser LVMH o Kering. Más allá de Inditex, Mango, Tendam o Puig, no hay grandes grupos que sustenten la parte económica de muchos diseñadores. Son más microempresas, que aunque tengan dimensionado su negocio con este perfil, son estructuras que se resienten más ante las pequeñas debilidades que pueda haber en el consumo.

¿Cómo puede ayudar la pasarela?

Es una herramienta de marketing e imagen como no existe ninguna mejor en ninguna otra parte del mundo. Existen las redes sociales, que están muy bien y todo es complementario, pero la pasarela siempre va a estar ahí y tiene un gran valor, sin duda. Lo que defendemos es que solo la imagen no puede permanecer, por eso promovemos también la presencia de nuestros diseñadores en plataformas internacionales, que ahí es cuando ellos han visto más claro el antes y el después de estas apariciones. Pero todo esto se impulsa desde Ifema, ellos probablemente no podrían promoverlo de manera directa.

¿Qué falta para que se tenga en cuenta esta visión de la moda como negocio?

En España siempre se ha intentado que la industria, los fabricantes, y el diseñador se encontraran, pero siempre se ha fracasado. No es culpa de ninguno de los dos sectores, que, por sentido común, tendrían que entenderse, pero no acaban logrando ese tándem. También hay veces que se encuentran pero no tienen capacidad de producción para talleres que no son propios, que, por otra parte, cada vez son más difíciles de encontrar. Además, las producciones cortas son proporcionalmente más caras de hacer.

Las prendas de calidad son una inversión en toda regla, siempre van a tener algo especial

¿Existe una buena formación?

Siempre que me preguntan en las escuelas hago mucho hincapié en que la pasarela no es un fin, sino una herramienta de negocio. Muchos jóvenes han venido, han participado en EGO [plataforma de jóvenes talentos de moda, organizada por Ifema] y se les ha acabado el dinero porque no han construido una empresa con un plan de negocio. Aunque ahora está cambiando, muchas veces en las escuelas se hablaba más de diseño que de plan de negocio. Es fundamental tener esa visión, aunque se esté trabajando como diseñador, porque, si no, se viene todo abajo. Desde las escuelas hay que fomentar también la parte económica de la moda.

¿Hay una sobresaturación de pasarelas?

Es verdad que ahora mismo hay mucha oferta, que es muy global y que existen muchos mercados, pero yo creo que hay sitio para todas en la medida en que sepamos distinguirnos. Hoy en día que están tan cuestionadas tantas plataformas, hay que buscar un elemento diferenciador para funcionar.

¿Cuál es el atractivo de la moda española para el mercado internacional?

Actualmente, estamos justo trabajando en ello, en identificar cuáles son las fortalezas de la pasarela y de los diseñadores que trabajan en ella para darles una mayor visibilidad. En general, los compradores y la prensa internacional destacan mucho la artesanía, todos esos valores que solo tenemos aquí, como, por ejemplo, los bordados, que siempre han estado muy cerca de nuestra cultura pero que, con el avance de la sociedad, se han ido quedando atrás. Muchos de estos oficios antiguos se estaban perdiendo, pero algunos diseñadores están tratando de recuperarlos porque están viendo que a nivel internacional se valoran. De hecho, hay dos diseñadores que acaban de estar en la semana de la moda de hombre de París, que son Oteyza y Palomo Spain, que tienen un producto muy español, con su esencia, con un toque más contemporáneo, pero ahí están.

¿Se valora la moda dentro de España?

Parece que la moda siempre se considera como algo superficial, pero es una necesidad que tienes creada porque todo el mundo se tiene que vestir. Creo que es importante crear una cultura de moda para no comprar tanto por tendencia, sino por calidad. Esto también está muy ligado al ámbito de la sostenibilidad. Hoy en día la gente es más consciente de lo que se compra, porque las cosas buenas siempre van a estar ahí, no son efímeras, aunque pase el tiempo, siempre van a tener algo especial. Es una inversión en toda regla que merece la pena hacer.

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