Los efectos de la tensión entre EE UU e Irán en las Bolsas, el crudo y el oro

Los riesgos derivados de una subida prolongada del petróleo son hoy más reducidos que en el pasado. Los bonos soberanos y el oro se benefician

Babak JeddiSOPA Images via ZUMA
Babak Jeddi/SOPA Images via ZUMA

Las tensiones entre Estados Unidos e Irán se han intensificado recientemente después de un ataque aéreo estadounidense al aeropuerto de Bagdad ordenado por el presidente Trump que mató al comandante iraní Qassem Soleimani. Las autoridades iraníes tomaron represalias el 7 de enero. Aunque los mercados financieros están acostumbrados al riesgo geopolítico que emana de la región, esto marca una clara intensificación que merece ser observada de cerca.

Si damos un paso atrás, vemos que las turbulencias de Oriente Medio de los últimos quince años (guerras en Irak, Siria, Yemen) son el resultado de un profundo cambio en el equilibrio de poder de la región. La dominación de los sunitas durante cuarenta años (bajo el liderazgo de Egipto primero, y luego de Arabia Saudita apoyada por Estados Unidos) está dando paso gradualmente a una confrontación entre comunidades, en la que el bloque chiíta está volviendo al primer plano bajo el liderazgo iraní (en partes de Líbano, Yemen, Irak y Siria) con el apoyo de Rusia y a veces de China.

En este entorno, Europa busca mantener una posición relativamente neutral y servir de mediadora, sobre todo a favor de un retorno al acuerdo nuclear con Irán. Si bien el enfrentamiento entre los dos bloques continuará a medio plazo, debe permanecer contenido para la región –como lo ha hecho hasta ahora a pesar de la multitud de conflictos. De hecho, quince años de conflicto e inestabilidad en Oriente Medio no han generado inestabilidad en otros lugares del mundo, y el precio del petróleo se ha contenido a pesar de ocasionales episodios de volatilidad.

El viernes 3 de enero de 2020, el precio del petróleo subió un 3,5% hasta los 68,5 dólares por barril (Brent). En el momento de escribir estas líneas, todavía se está negociando en torno a este nivel. Sin embargo, aunque consideramos que la prima de riesgo está justificada por los últimos acontecimientos, es altamente probable que sea de corta duración.

De hecho, esto es precisamente lo que el mercado del petróleo, acostumbrado a la incertidumbre geopolítica, está valorando. Las curvas de los futuros del petróleo son ahora muy pronunciadas ya que la parte más larga ha subido sólo modestamente (los futuros de diciembre de 2022 han subido menos de 1 dólar por barril desde principios de año). Esto sugiere que, mientras que los precios llevan una prima de riesgo geopolítico, no se ha extendido a lo largo de los vencimientos de manera significativa. Asimismo, debido al fuerte retraso, los precios futuros no son lo suficientemente atractivos como para incentivar a las empresas de exploración y producción de EE UU a cubrir su producción y/o aumentar la actividad.

De cara al futuro, aunque el aumento de las tensiones podría llevar a la destrucción de la capacidad de producción en la región, es importante recordar que Irán está actualmente bajo sanciones y su producción está ya cerca de mínimos históricos. Los mercados esperaban un exceso de oferta de petróleo en el primer trimestre de 2020 debido a la llegada al mercado de nuevos programas convencionales en el Mar del Norte, Guyana y Brasil. Cabe tener en cuenta también que la OPEP anunció en diciembre de 2019 que volvería a reducir la producción para contrarrestar el exceso de oferta.

Por estas razones, y especialmente después de los últimos recortes de la producción de la OPEP, cualquier posible interrupción tendría que ser sustancial y prolongada para dar lugar a un déficit prolongado y, posteriormente, a un aumento sostenido de los precios del petróleo.

Al igual que en septiembre de 2019, tras los ataques a las instalaciones saudíes, esto ha llevado a mantener la previsión a doce meses del precio del petróleo en 60 dólares estadounidenses por barril (Brent).

El principal riesgo reside en el régimen iraní, en caso de que decida cerrar el Estrecho de Ormuz, por el que transita cerca del 30% del comercio mundial de petróleo. Este escenario podría apoyar los precios del petróleo por encima de los 75 dólares por barril, pero esto debería seguir siendo un riesgo de cola.

Desde el punto de vista macroeconómico, cabe señalar que los riesgos derivados de una subida prolongada del precio del petróleo son hoy en día más limitados que en el pasado, dado el auge de la industria estadounidense del esquisto bituminoso. Además, el reciente pivote de la Reserva Federal hacia una mayor tolerancia a los excesos de inflación debería limitar el riesgo de una reacción excesiva de la política monetaria.

Los temores relacionados con un posible conflicto armado están pesando sobre el sentimiento de los inversores, lo que explica la actual consolidación del mercado de valores a finales de 2019. No obstante, mientras el precio del petróleo no alcance niveles que puedan hacer descarrilar la lenta recuperación del sector manufacturero de los últimos meses, el impacto en los mercados de renta variable debería ser limitado. Lo que podría verse afectado –al menos temporalmente– es el rendimiento relativo de las regiones geográficas y los sectores (los mercados estadounidenses tienden a obtener mejores resultados en entornos de riesgo y el sector energético se beneficia de la subida de los precios del petróleo).

En un escenario en el que el conflicto armado se hace realidad, el resultado sería una mayor volatilidad y una caída más marcada de los mercados de renta variable. En el pasado, los mercados de renta variable experimentaron pérdidas de entre el 0 y el -16%, al igual que en agosto de 1990. Sin embargo, hoy en día, un aumento del 135% en los precios del petróleo parece muy poco probable. Con el fin de contrarrestar este riesgo potencial, es interesante implementar estrategias de opciones (puts, put spreads).

Los bonos soberanos y el oro se benefician naturalmente de la situación actual. Históricamente, el oro ha demostrado ser una mejor cobertura que los bonos soberanos, ya que estos últimos pueden verse afectados por el aumento de las expectativas de inflación que implica la subida de los precios del petróleo. Hoy en día, dado el contexto de tipos negativos en la zona euro y en Suiza, que limita la capacidad de cobertura de sus obligaciones estatales, el oro representa la mejor forma de protección, y debería mantenerse en sus niveles actuales. En caso de escalada a un conflicto armado, el oro podría alcanzar los 1.650 USD/onza.

Sophie Chardon/ Samy Chaar/ Bill Papadakis son Asset Strategist/ Chief Economist/ Macro Strategist de Lombard Odier