La mejoría griega va más allá de los imperfectos mercados de deuda

La inmobiliaria Lamda está intentando recaudar 650 millones para construir una ciudad donde estaba el antiguo aeropuerto de Atenas

Kyriakos Mitsotakis, primer ministro griego.
Kyriakos Mitsotakis, primer ministro griego.

Hay muchas razones para creer que el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, está por fin alejando el país del Hades económico. El crecimiento estimado del PIB para 2020, del 2,8%, es el doble de la media de la zona euro. Para 2019 se espera un superávit primario del 3,7% –el objetivo es el 3,5%–, parte del cual se utilizará para financiar recortes fiscales. Los precios inmobiliarios subieron casi un décimo interanual en el último trimestre, según el banco Eurobank.

A las autoridades les encanta señalar la evolución de la deuda, que en algunos casos rinde menos que la italiana comparable. Pero dado que los acreedores de Grecia son en su mayor parte prestamistas oficiales, por no hablar de la distorsión de precios que provocan las compras del BCE, un mejor indicativo de la mejora podría ser la mayor venta de capital nuevo de una empresa griega fuera del sector bancario desde la crisis.

La inmobiliaria Lamda –de la familia Latsis– está intentando recaudar 650 millones para poner en marcha el proyecto Hellenikon, de 8.000 millones, que pretende construir una ciudad en el emplazamiento del antiguo aeropuerto de Atenas. La ampliación se cierra la semana que viene. Sin embargo, el hecho de que las acciones coticen con una prima del 5% sobre el precio teórico para compradores no preferentes indica un nuevo entusiasmo de los inversores por activos griegos atrevidos que por la deuda, más segura. El aumento del apetito de riesgo, unido a las reformas proempresa del Gobierno de Nueva Democracia, ya ha ayudado a que las acciones griegas suban más de un 40% en lo que va de año.

Tratándose de Grecia, el potencial para un regreso al inframundo es enorme. Mitsotakis se ha fijado como objetivo conseguir 100.000 millones acumulados hasta finales de 2023 en nuevas inversiones, para crear puestos de trabajo y reducir el 17% de paro (casi el doble entre los jóvenes).

Al menos tiene tiempo: su mayoría parlamentaria debería garantizar que no haya nuevas elecciones en cuatro años. Una venta exitosa de acciones por parte de Lamda daría a los inversores otra razón para tener esperanzas más allá de los bonos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías