Banco de España

El crédito a las ramas afectadas por la transición energética marca récord

La financiación concedida es el 25% del total otorgada a las empresas, según el Banco de España

Central nuclear.
Central nuclear. EFE

La financiación concedida a las ramas potencialmente afectadas por la transición energética se encuentra en alrededor del 25% de la total otorgada al conjunto de empresas no financieras y empresarios individuales, marcando niveles récord, según datos recogidos en un informe del  Banco de España.

Este estudio destaca además que estas ramas presentan una mayor calidad crediticia  ya que registran un ratio de morosidad menor que el resto de las ramas, al menos tras la crisis financiera global. Y es que mientras que la morosidad de estas compañías cae al 5,1%, la del total de actividades productivas es del 8,7%, en 2018.

El informe explica que entre las razones a las que puede deber esta diferencia está la presencia de empresas grandes en mayor porcentaje, con las potenciales consecuencias que ello implica (diversificación de fuentes de ingresos, mayor rentabilidad), influye en las ratios de morosidad más bajas.

También, el hecho de que exista una notable inercia en la morosidad, así como "la elevada concentración empresarial, que permitiría tener unos beneficios superiores a la rentabilidad normal del capital", explica una parte relevante de dichas diferencias, añade el estudio.

"Tampoco debe olvidarse que las ramas más contaminantes no asumen una parte de los costes en que incurren, en concreto los relativos a la contaminación atmosférica, que recaen en el conjunto de la sociedad, lo cual está claramente afectando a su rentabilidad y justifican una mejor posición respecto al resto de las empresas", explica el informe.

En cualquier caso, "es importante tener en cuenta que existe una elevada heterogeneidad entre ramas, y entre empresas dentro de estas, y que la generalización de estas apreciaciones no puede realizarse sin las necesarias cautelas".

Empresas más contaminantes

El informe explica que la práctica totalidad de las ramas de la actividad económica, al llevar a cabo su función productiva, generan algún tipo de emisión contaminante. Por eso, para poder realizar el análisis se ha fijado un umbral a partir del que se considera suficientemente contaminante una actividad.

"Se han establecido umbrales para clasificar las ramas de actividad como suficientemente afectadas por cambios tecnológicos o de preferencias. En el análisis de este apartado, todas las ramas que superan esos umbrales se tratan de forma conjunta, es decir, como si fueran homogéneas en términos del impacto del proceso de transición energética. Sin embargo, esto es una simplificación, ya que cabe esperar que las ramas más contaminantes o las que utilicen más intensamente motores de combustión se vean más afectadas".

Dentro de cada rama, las emisiones también diferirán entre empresas, dependiendo de su nivel de producción o de la tecnología utilizada (por ejemplo, producción de electricidad mediante centrales térmicas de carbón o molinos de viento). "No obstante, debido a que no se dispone de información completa sobre las emisiones de CO2 a nivel de empresa, ni de la tecnología utilizada en el proceso productivo, este análisis no puede ir más allá de las ramas de actividad", explica.

Los autores del estudio explican que, adicionalmente, esta falta de información granular impide tener en cuenta los potenciales riesgos asociados a las exposiciones de las entidades con colaterales inmobiliarios (vivienda) en función de su calificación medioambiental.

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