España gana peso como exportador de futbolistas de élite

Tiene más de 400 expatriados y a Inglaterra como principal comprador, con 47 jugadores

El movimiento en el mercado mundial de futbolistas crece año tras año. El flujo de jugadores expatriados termina 2019 con un aumento de 631 personas respecto al pasado ejercicio, una subida de más del 5%. A esperas de lo que suceda a partir del 1 de enero –cuando eche a rodar el mercado de fichajes de invierno en las principales ligas–, la compra y venta de futbolistas ha vivido en 2019 su mejor momento. Los datos los proporciona el Observatorio del Fútbol CIES, que ha actualizado el cómputo total del ejercicio. Esta tendencia, explica Rapha Poli, uno de los directores de la entidad, “refleja que la internacionalización de los deportistas es cada vez un proceso más consolidado y sólido”.

A nivel mundial, de hecho, atendiendo a las diferentes competiciones y confederaciones, la media de futbolistas expatriados es del 22%. Algunas, como la OFC, la UEFA o la Concacaf, superan de lejos ese porcentaje, con sus respectivos 28%, 26,3% y 24%. La definición de futbolista expatriado, prosigue Poli, es muy concreta: “Hace referencia a los jugadores que se desarrollaron profesionalmente fuera del país en el que se desenvuelven sus clubes empleadores. Por eso, los deportistas de origen extranjero que han crecido en el entorno de su club desde pequeños no son considerados como tales”.

Brasil es, sin ninguna duda, el mercado exportador más potente, con 1.330 futbolistas dispersos por las diferentes ligas del mundo. Sus principales compradores están en Portugal (261), Japón (69) e Italia (65). Por contra, el gigante latinoamericano solo tiene en sus clubes 101 deportistas importados. Francia y Argentina, con 867 y 820 expatriados, completan el podio emisor.

La sexta posición de la tabla la ocupa España, un mercado que crece año tras año. El ejercicio que termina, de hecho, se salda con un total de 427 personas enviadas a otros países, lo que supone un aumento del 14,3% respecto a 2018. Pedro Bravo, consejero delegado de Consulting Planesa y presidente de la Asociación Española de Agentes de Futbolistas, achaca estos movimientos a la evolución y cambios que ha vivido el sector futbolístico tanto fuera como dentro de España. “Hace 10 o 15 años, por mentalidad y cultura, casi ningún jugador de aquí quería irse fuera. También porque antes se pagaba mucho mejor”. Ahora, prosigue, a pesar de que el mundo del fútbol se asocia a cantidades ingentes de dinero, “al futbolista medio no le llegan grandes cifras”. Esto, sumado a que los jugadores españoles están muy bien valorados en el extranjero y a que el trato fiscal suele ser más benévolo y complaciente, hace que las ofertas que llegan de lejos sean vistas con otros ojos por cada vez más candidatos.

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Hay perfiles, continúa Bravo, que en España pueden jugar en Segunda División y que “a lo mejor en Grecia o Alemania consiguen fichar por un equipo de primera, donde ganan tres o cuatro veces más dinero que lo que consiguen aquí. Y donde además tienen opción de ganar algún campeonato o liga nacional”. Bravo habla, por ejemplo, de José María Relucio, un joven de 21 años que ha pasado del Alcorcón B al Borussia Dortmund. O de Fabián Ruiz, formado en el Betis y hoy jugador del Nápoles. Pero también se refiere a otros que juegan en importantes equipos –quitando a Barça y Real Madrid– y que deciden ir a probar suerte en escuadras con más opciones de título. “Me viene a la cabeza Rodrigo Hernández, criado en la cantera del Atlético de Madrid [donde llegó al primer equipo] y hoy militante del Manchester City”. Inglaterra es, de hecho, la zona que más españoles de élite recibe de todo el mundo.

Todo indica, augura, que esta tendencia vaya haciéndose más fuerte con el paso de los años, sobre todo a raíz del crecimiento futbolístico de países que tradicionalmente han vivido ajenos al deporte rey, como EE UU, Japón o China. Según los datos de CIES, de hecho, EE UU es una de las regiones con mayor tirón en importación: más de 550 ­futbolistas. Japón, por su parte, está en los 150.

Las ligas europeas beben de sus vecinas, de América Latina y de África

Aunque la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol presenta una tasa de importación de jugadores que se mueve en torno al 26%, la diferencia entre las principales competiciones y las de menor calado es notable. Las ligas serbia, ucraniana o croata, por ejemplo, se mueven en un porcentaje que roza el 20%, y que no llega al 15% en el caso de la primera. Al otro lado están competiciones como la Liga portuguesa, con un 63% de expatriados, la Premier inglesa y la Serie A italiana (ambas con un 58%), la Bundesliga alemana (50%) o las ligas francesa y española, que oscilan entre el 37% y el 38%.

El principal mercado de Europa es el mismo Viejo Continente. Inglaterra, por ejemplo, es el principal exportador de Escocia y Gales. Francia lo es de la propia Inglaterra, de Bélgica y de Luxemburgo. Alemania vende en Turquía, Países Bajos y Luxemburgo y España, por su parte, lo hace en Inglaterra. De puertas hacia fuera, Brasil y Argentina son importantes para Portugal, España e Italia. Otras zonas, como Senegal, Ghana o Costa de Marfil, son importantes mercados para Francia.

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