Fondos objetivo 2020: ¿Cuáles serán los mejores?

Antes de elegir el producto del año, hay que recordar que la mejor opción es una inversión planificada a largo plazo

Fondos objetivo 2020:
¿Cuáles serán los mejores?

Pronto empezaremos a ver en los medios una proliferación de predicciones sobre cuál será la mejor inversión en 2020. Las entidades financieras volverán a intentar adivinar si los mercados subirán o bajarán o incluso el nivel al que acabará el Ibex, los tipos o cualquier otro indicador. Algunos se atreverán a recomendar un puñado de acciones y no faltarán las listas de fondos para el nuevo año, que es menos temerario que aconsejar valores concretos, pero poco útil si no se conoce al inversor y sus circunstancias.

Para aquellos que tengan la tentación de seguir estos consejos genéricos sobre mercados o productos, les recomendaría que miren las previsiones que se hicieron en años anteriores y luego vean qué pasó después en realidad. Quizás recuerden, por estar relativamente reciente, que a finales del 2017 se hablaba, casi con consenso total, de crecimiento sincronizado y se auguraba un buen comportamiento de las bolsas y el final de los tipos bajos (mal comportamiento de renta fija).

En 2018, sobre todo el último trimestre, los activos de riesgo se comportaron mal y los tipos volvieron a bajar. A finales de 2018, el vaticinio era mucho más pesimista de cara al siguiente año. En contra del sentimiento mayoritario, 2019 ha sido un año maravilloso para todos los activos en general y para las bolsas en particular, con más del 20% de rentabilidad en las más importantes (la española que se queda por detrás) y con muchos mercados de renta fija superando el 10%.

En mi opinión los pronósticos a un año pueden confundir más que ayudar al inversor. Sin embargo, cuando he preguntado a los medios por qué este tipo de presagios a corto plazo llenan titulares, me dicen que lo demandan los lectores. Y hablando con colegas del sector sobre porqué siguen haciéndose, la respuesta más repetida es porque lo piden los clientes.

No tengo la menor duda de que así es, igual que a muchos nutricionistas les preguntarán cómo adelgazar rápido, sobre todo tras las vacaciones y después de Navidad. Pero la mayoría de los profesionales de la nutrición hablan de la importancia de tener buenos hábitos y desconfían de la efectividad de las dietas milagro a largo plazo, además de advertir sobre los peligros para la salud de algunas de ellas.

Afortunadamente también en nuestro sector cada vez se oyen más voces sobre la importancia de establecer, y sobre todo mantener, una estrategia de inversión planificada acorde a los objetivos de cada inversor, su situación patrimonial, su experiencia y por supuesto el plazo de inversión. Esto es lo habitual en banca privada, ya se hacía mucho antes de que lo exigiera el regulador con MIFID I. Y no es incompatible en absoluto, con que se revise la estrategia cada año, de hecho, es deseable que así sea.

Los fondos más recomendados me recuerdan a los súper alimentos, ¿hay alguien interesado en la comida sana que no se haya leído las propiedades del aguacate, las nueces o el chocolate? Probablemente todos tengan buenas propiedades, pero también efectos adversos si se toman en exceso. En una dieta equilibrada, al igual que en una cartera de inversión, hay que tener nutrientes esenciales, también se pueden tomar otros más calóricos o vitaminas, pero en exceso o son malos o no aportan más valor.

Ya sé que vivimos en la sociedad de la inmediatez, todo lo queremos conseguir rápido, pero hay objetivos para los que se necesita disciplina al seguir el plan establecido, y paciencia cuando un año va mal. A la hora de medir los resultados de su cartera de inversión no debería juzgar estos resultados ni por año natural ni por fondo individual, ni en rentabilidad absoluta. No se engañe, los productos que prometen un retorno positivo absoluto anual no son la solución para el núcleo de su cartera. El riesgo de mercado no es un riesgo de pérdida real si se está bien diversificado y se puede aguantar sin vender, solo tiene que acostumbrarse a la volatilidad.

Si se pierde los años de mercado que son muy buenos, que suelen venir después de uno malo, difícilmente alcanzará unos rendimientos adecuados a cinco años o más. Si ese fuera su caso, le recomiendo que acuda a un buen profesional.

El influjo de lo que ha pasado en el mercado, unido al tono de las noticias, es tan fuerte que acaba por influir hasta algún profesional. Si detecta que quien le aconseja no se atiene a una estrategia y un plan, cambie de asesor. Si la entidad con la que trabajar le propone cambios bruscos en su cartera sin que se hayan modificado sus objetivos o su situación, busque otra compañía con la que trabajar.

Yo creo que la mayoría de las entidades lo hacen bien y que muchas veces son los propios clientes los que están tan asustados por perder dinero o perderse la subida, que presionan tanto al asesor, que finalmente alguno acaba por ceder. Si ese es su caso, y ve que no puede cambiar, ya solo se me ocurre que se vaya a private equity o private debt, porque como no cotizan tienen menos volatilidad, y si encima, si el producto es cerrado y no le dejan vender, mejor para usted. No tienen menos riesgo pero usted no sufrirá con la volatilidad y eso le puede ayudar.

Marta Díaz-Bajo es Directora de análisis de fondos de atl Capital