Las expectativas del 5G en EE UU se enfrentan al test de la realidad

La subasta propuesta por la agencia estatal de comunicaciones puede no salir como se espera

Mobile World Congress en Shanghái (China), en junio.
Mobile World Congress en Shanghái (China), en junio.

Es fácil marearse con las expectativas del 5G en EE UU, cuyos políticos la presentan como una cuestión de prioridad estratégica nacional. El año pasado, Donald Trump bloqueó un acuerdo por 117.000 millones de dólares por Qualcomm por temor a que el pretendiente Broadcom perjudicara al liderazgo en chips inalámbricos del objetivo. T-Mobile US y Sprint vendieron su fusión de 91.000 millones como una forma de superar a China. Ahora viene un temprano test de realidad.

Un bloque de espectro en la llamada banda C –muy adecuada para llevar muchos datos a lugares de difícil acceso– estará pronto en el mercado. El jefe de la Comisión Federal de Comunicaciones, Ajit Pai, dijo el lunes que prefiere que sea mediante una subasta, que llevará a cabo su agencia. Es una decepción para empresas de satélites como Intelsat, SES y Telesat, dueñas actuales del espectro. Esperaban una venta privada, parte de cuyas ganancias irían al Gobierno, pero cuya mayor parte sería para ellos. Las acciones de Intelsat cayeron un 40% el lunes, y un 20% más ayer.

La subasta tiene sus ventajas. Por un lado, si hace subir el precio, el Gobierno podría recaudar más fondos. Si el 5G es realmente tan importante, las telecos necesitarán rápidamente mucho espectro de esa clase, y el precio debería ser alto: New Street Research estima que podría valer 50.000 millones. Es solo unos pocos miles de millones menos que las ganancias antes de impuestos de este año de las tres mayores telecos: AT&T, Verizon Communications y T-Mobile US.

El problema es que, si la demanda resulta decepcionante, será un mazazo muy público a los impulsores del 5G. No ayuda que, si los reguladores aprueban la fusión de T-Mobile con Sprint, el número de postores naturales bajará de cuatro a tres. No está claro si aparecerán más licitadores exóticos como Dish Network y empresas de cable. Si la subasta no sale como se espera, puede indicar que se necesitarán incentivos más poderosos que la voluntad política y un clima de urgencia para que los inversores respalden las expectativas con capital contante y sonante.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías