La fusión de Bankia y Sabadell, una ayuda para reducir el déficit

La operación supondría un acicate para el nuevo Gobierno, que podría anunciar esta unión como la iniciativa más positiva para las cuentas públicas

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José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, junta a y Margarita Delgado, subgobernadora del Banco de España

La banca contiene la respiración en espera de que el nuevo Gobierno que salga de las urnas no solo garantice la estabilidad del país, como han reclamado todos los responsables de las grandes empresas españolas, sino para que también apoye algunas de sus reivindicaciones, como que no suba los impuestos al sector o, en el caso de Bankia, que no opte por volver a la banca pública como reclama Podemos. Ibercaja también espera que el nuevo Ejecutivo pueda ampliar el plazo para su salida a Bolsa, que finaliza ahora a finales de 2020.

Las presiones, mientras, para que la banca europea inicie un proceso de fusiones transfronterizas se ha convertido casi en una obsesión para el Banco Central Europeo. También para el Banco de España, pero en menor medida, ya que entiende que hay sinergias aún para abordar procesos entre entidades del país.

Los bajos, e incluso negativos, tipos de interés, que se quedarán varios años en Europa, parece que hacen irremediable que la banca tenga que buscar compensar los menores ingresos procedentes del negocio puramente bancario con un recorte de gastos, y subida de comisiones. Eso implica ajustes y también supone la búsqueda de sinergias, o lo que casi es lo mismo, suponen fusiones.

La formación de un nuevo Gobierno estable puede ser decisivo para que las entidades se decidan a abordar estas operaciones corporativas, a las que, de cualquier forma, tampoco es que sean muy proclives, pero la necesidad obliga, y antes de que se lo impongan, mejor es que sean las propias entidades las que se encarguen de buscar otra vez su pareja (puede que no haya un solo banco que no haya hablado con todos desde que estalló la crisis financiera hace más de una década).

El mercado y algún que otro político, de momento, vuelven a apostar por la fusión de Bankia y Banco Sabadell, no solo por cuestión de sinergias, que las hay, y muchas, sino también porque puede ser un acicate para las cuentas del Estado.

Bankia podría bailar con varias parejas, según los analistas. CaixaBank, BBVA o Sabadell son las que más suenan, una vez que Santander ha insistido en que no tiene intención de afrontar una nueva operación corporativa tras la absorción de Banco Popular (o por lo menos eso es lo que se ha cansado de repetir su consejero delegado, José Antonio Álvarez, en los últimos meses).

Pero el Gobierno de Pedro Sánchez ya tuvo sobre la mesa la posibilidad de llevar a cabo la fusión de Bankia y Banco Sabadell. El Ejecutivo de Mariano Rajoy también quería impulsar esta unión, que contaba con el visto bueno del entonces ministro de Economía y hoy vicepresidente del BCE, Luis de Guindos.

El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, ya se refirió a esta operación en marzo de este año. Entonces dijo que no había nada, aunque luego aclaró que esa operación que había estado sobre la mesa, ahora (en marzo) “está debajo de la mesa, pero con un cambio de Gobierno podría subir y estar encima, pero eso puede ser en uno o cinco años”.

Uno de los últimos informes a favor de la fusión de Bankia y Sabadell es de Alantra. Esta firma de inversión calcula que la nueva entidad resultante podría reducir costes en un 15%, lo que se traduciría en ahorros en servicios centrales, tecnología, “fábrica de productos y en back office”, una vez que el solapamiento de oficinas es menor. Además, añade que las dos entidades tienen “un accionariado que podría facilitar la fusión”.

El banco que quiera comprar Bankia tendría que poner sobre la mesa 3.345 millones de euros en efectivo correspondientes al valor en Bolsa de la participación del FROB del 60%, más la posible prima, y la participación del resto de los accionistas que podrían estar interesados en acudir a una hipotética opa. La capitalización de Bankia es de 5.574,24 millones de euros. El valor bursátil de Sabadell es ligeramente superior, de 5852,04 millones de euros.

El problema es que ningún banco en la actualidad está dispuesto a llevar a cabo una ampliación de capital para comprar otra entidad, o por lo menos eso aseguran las propias instituciones y los supervisores.

De esta forma, la operación más factible sería llevar a cabo una fusión con canje de acciones. El escollo está en que esta fórmula supondría meter al FROB o, lo que es lo mismo, al Estado como accionista principal del banco comprador, algo que nadie quiere, entre otras razones por las limitaciones en sueldos de la cúpula que ello significa, o el control que pueda ejercer el Gobierno de turno sobre la propia entidad.

El mercado, en este caso, ve a Sabadell como la mejor opción, pese a que el recorte de sueldos seguiría siendo un escollo, aunque en menor medida que en el resto de las alternativas.

Esta operación contaría con un gran punto a favor de cualquier Gobierno que busque rentabilizar la privatización de Bankia más que acudiendo solo al mercado, según los expertos.

Podría contribuir a no descalabrar el déficit del Estado tanto como con una operación de fusión pagada en efectivo. Aunque también es cierto que en ninguno de los dos casos los españoles recuperarán los más de 24.000 millones de euros de dinero público que recibió Bankia y BMN, institución esta última absorbida por la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri en 2018.

Una fusión realizada en efectivo supondría para el Estado apuntarse las pérdidas de la operación en un solo ejercicio, lo que afectaría negativamente a las cuentas estatales. Esta misma operación realizada con canje de acciones no provocaría inicialmente ningún tipo de déficit, y el Gobierno diluiría su participación pública en el banco resultante, y lo lógico es que el mercado premiase esta solución.

El Ejecutivo, a la vez, podría colocar participaciones públicas en varios ejercicios, lo que supondría apuntarse las pérdidas (casi imposible recuperar las ayudas públicas) por estas ventas en varios ejercicios. Esta es, al menos, la teoría que manejan varios expertos.

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