El estrés lastra el buen estado de salud de los altos directivos

Más del 90% de los altos ejecutivos están angustiados por la carga de trabajo

El estrés lastra el buen estado de salud de los altos directivos
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Les va en el cargo y en los elevados sueldos, pero los índices de estrés y ansiedad de los directivos, consejeros delegados y presidentes rozan cifras que, a juicio de la aseguradora médica alemana DKV, son preocupantes. En España, según recogen los datos que han recopilado junto a varios investigadores de la Universidad Europea, el 91% de los altos ejecutivos está estresado. Además, el 80% reconoce haberse sentido en alguna ocasión desbordado por las exigencias del trabajo. “En la empresa nos pasamos más de un tercio de nuestras vidas”, ha explicado este martes Javier Vega de Seoane, presidente de DKV. “Es un espacio en el que el estrés y las prisas suelen ser constantes, por lo que hay que hacer todo lo posible para que los índices de vida saludable no se vean perjudicados”.

Según cuenta el doctor Francisco Juan, director general de salud de la aseguradora, antes que nada hay que analizar aquellos factores que determinan que alguien esté o no esté sano. Estos “son la genética, el medio ambiente, los servicios sanitarios con los que contamos y, por último, los hábitos de vida”. En los tres primeros es difícil incidir, al menos de forma individual. En el cuarto, “que además puede frenar los índices de mortalidad cerca de un 40%”, sí se puede meter mano. Y a grandes rasgos, los altos ejecutivos sí están haciendo los deberes.

En lo que respecta a la alimentación, uno de los puntos clave, la tendencia es positiva: el 56% de ellos come dos o más piezas de fruta al día, y casi el 30% ingiere dos o más raciones de verdura. El 85% no consume repostería industrial y el 77% no toma bebidas azucaradas. Tres cuartas partes, además, toman comida casera al menos tres veces por semana. Algunos aspectos a corregir son el elevado consumo de carnes rojas y embutidos, o las bajas cantidades de pescado.

Otra clave a evaluar es el nivel de actividad física. Y aquí también hay datos positivos, como que el 89% de la alta dirección haga algún tipo de deporte a la semana, como andar o correr, los dos más frecuentes. No obstante, cuenta David Sanz, director de investigación y docencia con hospitales en la citada universidad, “vemos que sigue siendo difícil encontrar tiempo, sobre todo entre semana, para todas estas actividades”.

También destaca en cierta forma la calidad del descanso. El 78% de los directivos duerme entre cinco y ocho horas diarias y no tiene muchas dificultades para conciliar el sueño, “aunque hay que destacar que solo un 23% se encuentra realmente descansado al despertar y que el 15% se medica para poder dormir”.

Otros parámetros que condicionan los índices de vida saludable son el consumo de tabaco y los índices de masa corporal. Y aquí, una de cal y otra de arena. Más del 75% de los altos ejecutivos se declara no fumador, pero el 70% de ellos presenta sobrepeso u obesidad. Por eso, de media, lo que más perjudica a la salud de los altos ejecutivos es su bienestar emocional y mental. “Ya no solo es que más del 90% sufra estrés, sino que el 30% tampoco dispone de tiempo suficiente para dedicar a familia y amigos y que el 18% ha tenido que desatender compromisos familiares o personales por motivos de trabajo con cierta frecuencia”, señala David Sanz. A esto se le añade que casi el 20% de ellos no logra desconectar nunca de sus obligaciones al salir de la oficina por culpa del correo electrónico o el teléfono.

Todo este estrés, añade Josep Santacreu, consejero delegado de DKV, también está causado por ese doble papel del directivo, “que tiene que velar por los resultados de la compañía, pero también por el bienestar de los empleados”. Cabe recordar, añaden los expertos, el peso que tienen el ánimo de los jefes, además de su preocupación por todos los temas que atañen a la salud, en el resto de la plantilla. “La gestión de todos factores redunda positiva o negativamente en los empleados. Tener un buen jefe es mejor que tener un buen médico”, recalca Santacreu.

Diferencias por edad y sexo

Mejores hábitos de los jóvenes. Los valores del Índice de Vida Saludable, la herramienta desarrollada por DKV para medir todos estos patrones, disminuyen de forma progresiva conforme aumenta la edad de los directivos. Esto implica un mejor estado de salud de los ejecutivos jóvenes, sobre todo al comparar aspectos como la presión arterial o los niveles de glucosa, marcados en buena medida por los hábitos alimentarios y el volumen de actividad física.

Ellas fuman más. El bajo porcentaje de fumadores (25%) es algo que sorprende, reconoce David Sanz. “Probablemente, hace 20 años la cifra habría sido la contraria”. Pero también es llamativo que hoy en día sean ellas las que presentan las menores puntuaciones estandarizadas, menos saludables, relacionadas con el tabaco. Más allá de eso, las mujeres presentan mejores índices de presión arterial y una alimentación más saludable, aunque sufren mayores niveles de estrés que los varones.

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