Una gran discusión sobre el capitalismo de EE UU

Entre los economistas no hay consenso sobre su futuro: 300 obras lo analizan en 2019

Una gran discusión sobre el capitalismo de EE UU

Somos afortunados de vivir este momento histórico. Nunca antes nuestra nación había disfrutado de tanta prosperidad y progreso social, con poca crisis interna y pocas amenazas externas. Americanos: hemos cruzado el puente hacia el siglo XXI”. No es Trump quien habla, sino Bill Clinton. Le cita Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal (FED), quien dice que Clinton fue el mejor presidente económico de EEUU. Lo subraya en Capitalism in America, su última obra.

2019 es un año de análisis y debate sobre el capitalismo en EEUU. De manera paralela a la campaña electoral: en un lado, Trump y su pragmatismo; por otro, los demócratas, divididos entre moderados (Joe Biden: reivindica el legado de Obama) y progresistas de izquierdas (Bernie Sanders y Elisabeth Warren). Pero los demócratas hablan poco de economía, porque hay crecimiento y empleo.

Entre economistas, hay debate: 300 obras en 2019 quieren reenfocar el capitalismo, toda vez la transformación digital es un hecho aceptado por todos, aunque visto desde ópticas distintas. Greenspan cree que, tras la presidencia de Clinton, el capitalismo –motor de la economía– se ha parado. “¿Cómo restauramos el crecimiento de nuestra economía y nivel de vida?” se pregunta en el capítulo final, titulado Dinamismo desaparecido en América. En su opinión, el deficiente crecimiento tiene dos causas principales: la productividad es pobre. Y, “los norteamericanos no abrazamos la “destrucción creativa” (Schumpeter) como solíamos hacerlo”.

La principal solución de Greenspan es recortar programas sociales. Establece una conexión entre el gasto excesivo en Seguridad Social y Medicare/Medicare y la baja inversión empresarial para mejorar la productividad privada.

En el extremo opuesto a Greenspan se encuentra Joseph Stiglitz, en People, Power, and Profits: Progressive Capitalism for an Age of Discontent, obra descriptiva de los peligros del fundamentalismo del libre mercado, para los que ofrece remedios. “Tenemos la sensación de que nuestra economía se inclina a favor de las grandes empresas, pero algunas corporaciones dominan sectores enteros, contribuyendo a disparar la desigualdad y desacelerar el crecimiento”, afirma Stiglitz, de acuerdo con Tepper Hearn (The Myth of Capitalism). Pone como ejemplo los oligopolios en finanzas y en tecnologías de la información: “Si no se hace algo, las nuevas tecnologías pueden empeorar las cosas, aumentando la desigualdad y el desempleo”.

Stiglitz identifica fuentes de riqueza y aumento del nivel de vida, basados en el aprendizaje, avances en ciencia y tecnología y el estado de derecho. “Necesitamos explotar los beneficios de los mercados, mientras controlamos sus excesos, asegurando que los mercados funcionen para las personas y no al revés”. Stiglitz muestra cómo una vida decente de clase media puede ser alcanzable –nuevamente– para todos.

Entre Greenspan y Stiglitz se mueve Paul Collier en The Future of Capitalism: Facing the New Anxieties, diagnóstico de los fracasos del capitalismo y visión pragmática de cómo repararlo. Según Collier, “grietas profundas están desgarrando el tejido social de EEUU y Occidente: ciudades prósperas versus pobreza rural; élite calificada versus pobres menos educados. A medida que estas divisiones profundizan, se pierde el sentido de obligación ética hacia los demás que fue crucial para el surgimiento de la socialdemocracia y de la doctrina social de la Iglesia Católica. Hasta ahora, estas divisiones solo han sido respondidas por las ideologías del conservadurismo y el socialismo”.

Collier describe formas éticas de curar estas divisiones —económicas, sociales—, sustituyendo el fervor ideológico por el pragmatismo. Muestra cómo salvar al capitalismo de sí mismo y liberarnos del bagaje intelectual del siglo XX: Collier dice que los males del capitalismo se derivan una comprensión excesivamente simplificada del individuo. Partiendo de las ideas de Bentham y Mill, muchos economistas ven a los seres humanos –simplemente– tomando decisiones racionales para maximizar la utilidad: solo sirve lo que es útil, dejado de lado dimensiones clave de la psicología humana, como la necesidad de estima o respeto social. Debido a esta filosofía altamente individualista, las sociedades occidentales han perdido la cohesión social que marcó el período 1945-1970. A esto se suma una noción muy simplista de la empresa, nacida de las ideas de Milton Friedman: la empresa solo busca ganancias; ignora la responsabilidad social empresarial.

En consecuencia, los conservadores quieren eliminar al gobierno del mercado. Los progresistas se auto-conciben como una élite ilustrada que debe dirigir la economía para redistribuir la riqueza. La tercera vía de Collier llama al maternalismo social: Un Estado que, evitando la ideología, toma decisiones pragmáticas para construir una verdadera comunidad nacional y asegurar que todos los ciudadanos tengan vida digna con respeto social. .

Hay otros autores, con menor carga ideológica y mayor acercamiento a la realidad económica y social: Jonathan Haskel Capitalism without capital: the rise of the intangible economy y George Gilder Knowledge and Power: The Information Theory of Capitalism and How it is Revolutionizing our World: exponen la nueva economía derivada de la digitalización; la economía del comportamiento tiene sus defensores en los premios nobeles Robert Schiller (Narrative Economics: How Stories Go Viral and Drive Major Economic Events) y Richard Thaler (Misbehaving). Vuelve la teoría de los ciclos: Mastering the market cycle (Howard Marks, exitoso inversor) y Applied financial macroeconomics & investment strategy (Robert McGee).

Acabo con Advice and dissent (Alan Blinder, exasesor económico de Clinton): América sufre cuando los políticos se meten en economía.

Jorge Díaz Cardiel es Socio Advice Strategic Consultants. Autor de ‘Éxito con o sin crisis’, ‘Empresas y empresarios más exitosos’ y ‘Digitalización y éxito empresarial’