Jorge Vázquez: "De momento, ningún cliente nos ha preguntado por Cataluña"

El socio director de Ashurst destaca que en su firma el bienestar de sus profesionales "siempre ha sido una prioridad"

Jorge Vázquez, socio director de Ashurst.
Jorge Vázquez, socio director de Ashurst.

El próximo 1 de noviembre, Jorge Vázquez cumple seis meses al frente de la oficina de Ashurst en Madrid. Como él mismo confiesa, no le será fácil la tarea de relevar a María José Menéndez, que dejó la dirección del bufete con un incremento de facturación de casi el 25% el pasado ejercicio (27,7 millones de euros). Entre las claves de la buena marcha de la firma, el nuevo socio director destaca la cercanía con los clientes y el cuidado de sus propios profesionales.

¿Qué balance hace de sus seis primeros meses y qué objetivos se plantea a futuro?

Estoy muy contento de cómo funciona el despacho. La posición de socio director te permite tomar el pulso de todo el personal, no solo de los abogados, y ver cómo funciona la relación con el resto de oficinas, y eso me está gustando mucho. Me preocupa que María José [Menéndez] ha dejado la firma en una situación inmejorable, por lo que ahora solo podemos empeorar (se ríe). Ahora en serio: estamos en un punto muy bueno y el despacho marcha muy bien.

El incremento de la facturación del año pasado, ¿es un dato coyuntural o responde a una estrategia de crecimiento?

En Ashurst aspiramos a crecer, ser mejores y ganar cuota de mercado; a tener mejores clientes y participar en mejores operaciones. No todos los despachos han crecido a ese nivel, así que la conclusión que extraemos es que hemos ganado cuota y ahora estamos en unas operaciones para las que hace unos años no nos habían considerado.

¿Están cómodos con el tamaño actual?

No tenemos el requisito de tener un tamaño determinado, ni máximo ni mínimo. En el bufete no hay un número tope de socios para mantener una determinada rentabilidad, una reflexión que sí hacen algunas firmas norteamericanas, ni tampoco buscamos crecer por crecer. Además, no contamos con una maquinaria inmensa que nos obligue a funcionar por volumen. Tenemos un nicho de calidad muy específico, por el tipo de asunto, el trato cercano y la participación del socio, y la mayoría de nuestros clientes nos perciben así.

¿Cómo está afectando la incertidumbre nacional e internacional?

El impacto es limitado. Es cierto que la incertidumbre hace que los inversores se piensen más las operaciones o pidan una mayor rentabilidad, pero el volumen de las mismas no ha descendido. Hay mucho dinero disponible; eso sí, los inversores nos dicen que tienen dificultades para encontrar buenas operaciones. Quizás lo que esté más parado son las salidas a Bolsa, pero no solo en España, en toda Europa. Pero las refinanciaciones y el mercado de deuda, por ejemplo, siguen muy activos.

Parece que se ve la luz al final del túnel del Brexit. ¿Son optimistas?

Estamos a la espera de poder analizar el contenido definitivo del acuerdo que, en todo caso, aún debe ser refrendado. No obstante, el hecho de que se haya alcanzado es una noticia esperanzadora y muy positiva frente a la amenaza de una retirada desordenada y sin acuerdo. Si es finalmente aprobado, proporcionará un marco estable y certidumbre a inversores, empresas y ciudadanos.

¿Qué pregunta el inversor extranjero sobre España?

Hemos pasado por trances espantosos. Hace unos años, por ejemplo, nos preguntaban que qué pasaría con los contratos cuando España saliera del euro. Eso, afortunadamente, ya no sucede ahora. Se nos percibe como un país con seguridad jurídica y seguridad personal, que hace las cosas bien y en el que hay certidumbre.

¿Les han hecho llegar alguna cuestión sobre el rebrote de la tensión en Cataluña?

De momento, hasta donde yo conozco, no. Y tenemos operaciones que incluyen activos que están situados allí.

¿En qué medida es relevante que las firmas cuiden a sus profesionales?

Ha habido un cambio cultural muy grande. Para nosotros no es una novedad, porque siempre hemos funcionado así. Es llamativo escuchar cómo para algunos despachos, ahora, en 2019, es una prioridad. Pero esto ya lo era antes, por sentido común y, si me lo permites, desde un punto de vista egoísta. Si los abogados se te van cada dos minutos, pierdes lo invertido en su formación y también sus ingresos. En Ashurst esta cuestión siempre ha sido fundamental, pero nos sale de forma natural, no porque hagamos un esfuerzo especial.

¿Tiene sentido el registro horario en los despachos de abogados?

Todo lo que sean obligaciones formales son muy difíciles de gestionar. Si tenemos una operación con clientes de Brasil y Corea, y una filial en Bélgica, estar registrando si el abogado entra o sale o a qué hora le llaman es muy complejo. Y ello a pesar de la ayuda de las herramientas informáticas. Lo cierto es que no tengo clara la finalidad a la que responde el registro horario.

¿Tiene la mujer el papel que debe en el mundo de la abogacía?, ¿cree que hay discriminación?

Para nosotros es muy importante la labor que desempeñan las mujeres. Es verdad que salen muchas abogadas buenísimas de las facultades, pero muchas, según avanza su carrera, van abandonando los bufetes. En muchos casos responde a una decisión personal, pero si la razón es por nosotros, los despachos, tenemos que trabajar para corregirlo. También creo que influyen otros factores como la sociedad, la familia, buscar un empleo que no sea tan dependiente de los clientes... En este sentido, trabajamos para que la gente sepa organizarse y defenderse en situaciones así. No obstante, es algo difícil de gestionar si no tienes cierto grado de experiencia o antigüedad.

¿Qué papel puede jugar la tecnología?

Hay mucho terreno aún por explorar. No todo el trabajo son contratos a medida, hay otras labores más mecánicas en las que puede ayudar muchísimo. Ahora bien, una opinión legal o una buena interpretación, eso es difícil que pueda hacerlo un robot.

¿Está saturado el mercado legal español o pueden aterrizar nuevas firmas?

En 2005, cuando yo llegué a Ashurst, ya se decía que no cabía ningún despacho más. No creo que la necesidad de asesoramiento legal vaya a decrecer, por lo que no lo descarto. No veo el mercado saturado ni estancado, ni creo que sobren bufetes.

¿Qué le pide Ashurst a un joven abogado para contratarle?

La primera es que encaje personalmente en el despacho. Es difícil que un divo trabaje con nosotros. También hemos pensado en la diversidad. Antes contratábamos solo a los de dos o tres universidades y ahora hemos abierto la mano con eso porque creemos que nos enriquece más. Por último, pedimos que vengan con muchas ganas de aprender y de trabajar.

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