Las gestoras de fondos ponen en jaque a Gobiernos y empresas

La preocupación por el cambio climático crece y con ello la presión

Amazonas
Vista de un incendio en el Amazonas.

Greta Thunberg dejó al mundo perplejo por su contundente discurso en la Cumbre del Clima de Nueva York. Pero no era la primera vez que esta joven sacaba los colores a la sociedad y, sobre todo, a las instituciones políticas y a los grandes empresarios. Ya lo hizo un año antes en la cumbre de Polonia. A ella, y desde la calle, le acompañaron los miles de jóvenes que protestaron por la inactividad de los Gobiernos por frenar el calentamiento global.

No se trata de una moda. Y la buena noticia es que no están solos. Desde 2017 un grupo de 370 inversores que gestionan más de 35 billones de dólares está con ellos. Se trata del grupo Climate Action 100+. La preocupación por el cambio climático crece y presiona cada vez más a las grandes corporaciones. Cientos de gestoras se niegan a seguir invirtiendo en compañías que no les faciliten información sobre sus emisiones, y a través de sus juntas generales de accionistas votan sobre cómo ejercer su influencia en la gobernanza de estas empresas.

La amenaza hace que las compañías publiquen sus emisiones

Amundi, Aberdeen, Schroders, Pimco, Natixis Asset Management, Robeco o Allianz Global Investors son algunas de las gestoras que forman parte del Climate Action 100+. Su última actuación fue precisamente en la Cumbre del Clima de Nueva York, cuando publicaron un manifiesto en el que elevaron la presión para que el Gobierno de Jair Bolsonaro y también el de su homólogo boliviano, Evo Morales, presentaran medidas efectivas para proteger la selva amazónica y frenar su deforestación. En este sentido, fuera del grupo, Carmignac, en un intento por reducir las emisiones de carbono, ha excluido a las compañías brasileñas de procesamiento de carne en sus carteras emergentes.

Pero esta no ha sido la única medida de Climate. En 2018 apoyaron la iniciativa del comité de pensiones de la Iglesia de Inglaterra y el gestor de fondos holandés Robeco Institutional Asset Management para que Shell cambiase de rumbo en su decisión de no establecer objetivos a corto plazo para reducir las emisiones de carbono. Y lo consiguieron. En esta línea, alcanzaron un acuerdo con BP para que la energética diera a conocer su plan para adaptar sus inversiones al Acuerdo de París. E incluso lograron que la minera Glencore limitara su producción de combustible fósil.

El grupo Climate Action 100+ está formado por 370 inversores que gestionan más de 35 billones de dólares

El objetivo de estos inversores es que las empresas especifiquen con exactitud cómo el cambio climático va a afectar a su actividad con el fin de que los accionistas puedan retirar su dinero de las compañías que no estén preparándose para el futuro. Para lograrlo, consideran la desinversión como su último recurso, pero lo cierto es que la amenaza siempre flota en el ambiente. Una posición que no todas las gestoras comparten.

“Napoleón dijo que en política los males deberían remediarse y no vengarse, y creo que lo mismo podría aplicarse a los negocios”, afirma Herald Walkate, jefe de RSE y ESG en Natixis Investment Managers. Según Walkate, “castigar a estas empresas mediante la desinversión puede dar cierto sentido de satisfacción moral, desafortunadamente en la práctica generalmente no es un remedio”. Es por ello que desde su gestora prefieren “jugar un papel activo en los debates sobre qué remedios efectivos podrían funcionar, incluso si son poco convencionales o provocativos”.

¿Responsabilidad o negocio?

El futuro será sostenible o no será. Ya no hay marcha atrás y las compañías que no atiendan a esta realidad se quedarán en el camino. “En nuestra posición como inversores se nos confían los ahorros de nuestros clientes para ayudarlos a aumentar su riqueza a largo plazo, simplemente no podemos ignorar este tema”, opina Freddie Woolfe, jefe de inversión responsable de Merian Global Investors. Woolfe considera prioritario, desde una perspectiva puramente financiera, pensar en los posibles ganadores y perdedores del plan de transición bajo en carbono y lo que esto significa para sus inversiones actualmente.

Al margen de Climate Action 100+, varios fondos europeos, entre los que se encuentran Aberdeen Standard Investments o BNP Paribas Asset Management, pidieron en julio a las cementeras que redujeran sus emisiones de gases de efecto invernadero para que puedan lograr el objetivo de cero emisiones en 2050. En 2018, el equipo de voto y compromiso corporativo de Amundi se reunió y dialogó con 230 emisores, lo que dio como resultado, según la gestora, mejoras sustanciales de las prácticas de las empresas en alrededor del 20% de los casos. Schroders ha enviado diferentes cartas a los líderes del G7 y del G20 para subrayar la importancia de limitar los aumentos de temperatura a dos grados.

Por su parte, Allianz Global Investors es miembro fundador de la Iniciativa para el Liderazgo en Materia de Financiación Climática, impulsada por la ONU, cuyo objetivo es movilizar el capital privado para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. Y Goldman Sachs AM está adherida los Principios de Inversión Responsable de Naciones Unidas (Unpri) y a diferentes códigos globales de gobierno corporativo.

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