El FMI pide a los países una respuesta fiscal común si se agrava la desaceleración

La nueva directora gerente, Kristalina Georgieva, avanza una rebaja de las estimaciones para 2019 y 2020

La nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, este martes en Washington.
La nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, este martes en Washington. AFP

Guerra comercial y desaceleración económica global son los dos elementos que protagonizan el aterrizaje de Kristalina Georgieva al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI). La sucesora de Christine Lagarde tomó este martes el pulso de la situación económica mundial y reclamó medidas para hacer frente a la desaceleración global en su primer discurso como directora gerente de la institución, enfatizando en la necesidad de que los países con margen fiscal como Alemania aumenten el gasto en infraestructuras e I+D.

Georgieva avanzó que este año el crecimiento se reducirá en casi el 90% del planeta. Una circunstancia que calificó como un periodo de “desaceleración sincronizada” y que implicará que este año la economía global crezca a su tasa más baja desde principios de esta década. Será la próxima semana cuando el FMI dará a conocer sus nuevas estimaciones, frente al avance del 3,2% previsto en julio. Por lo pronto, la nueva directora gerente de la institución ya adelantó que los nuevos cálculos serán a la baja tanto en 2019 como en 2020. Una ralentización que, si se llega a agudizar, hará preciso “una respuesta fiscal coordinada”, añadió, si bien se trata de una situación que por el momento descartó.

La economista búlgara detalló que esta desaceleración está provocada por lo que denominó como “fracturas”, como las turbulencias que pesan sobre el comercio internacional, las tensiones geopolíticas y el Brexit. Georgieva alertó de que el crecimiento del comercio mundial “prácticamente se ha paralizado” por las tensiones comerciales lo que, advirtió, ha deteriorado la actividad de las manufacturas y la inversión. Es más, avanzó que “existe un riesgo grave de que los servicios y el consumo pronto se vean afectados”.

En esa línea, la OCDE publicó este martes el índice compuesto de indicadores líderes, que mostraron nuevas señales del empeoramiento de la coyuntura económica en la zona euro y en Estados Unidos. Así la ratio se redujo en agosto diez centésimas en la zona euro y EE UU, situándolos por debajo de los 100 puntos que marca la media a largo plazo (98,96 y 98,78 puntos respectivamente).

Dentro de los países del euro, las mayores caídas se registraron en Irlanda, con un descenso de 61 centésimas, mientras que en España el retroceso es de 22 centésimas, hasta los 98,6 puntos, mínimos desde junio de 2013. Alemania, por su parte, baja en 15 centésimas, mientras Francia se eleva en cuatro.

El FMI, por lo pronto, avanzó este martes que, según sus cálculos, la guerra arancelaria entre Washington y Pekín implicará la pérdida de 700.000 millones de dólares para la economía mundial el próximo año, cerca de un 0,8% del PIB global, tanto por el efecto de los aranceles ya aplicados entre ambos países como por la pérdida de confianza de los inversores y la reacción de los mercados.

Una cuantía que, según explicó Georgieva, supone el tamaño de la economía suiza y que hace preciso la adopción de una “solución duradera para el comercio”. Apuntó así la necesidad de que los países aborden la problemática de las subvenciones, los derechos de la propiedad intelectual y las transferencias tecnológicas, mientras se avanza en la búsqueda de un sistema de comercio mundial más moderno.

La nueva directora gerente del FMI entró a valorar además la necesidad de que los bancos centrales den un “uso acertado de la política monetaria y mejoren la estabilidad financiera”. Georgieva les urgió a ser claros en sus mensajes y tratar de mantener los tipos de interés bajos ante un crecimiento económico débil. Sin embargo, advirtió que en muchas economías avanzas las tasas ya son bajas, o negativas, por lo que avisó de que “podría haber poco margen para intensificar el uso delas herramientas convencionales”.

Si bien defendió la necesidad de aplicar herramientas macroprudenciales, quiso poner el acento en que “las políticas monetaria y financiera no pueden hacer el trabajo por sí solas. La política fiscal debe desempeñar un papel central”. Georgieva se unió así a los mensajes lanzados desde el Banco Central Europeo de que es el momento de que los países con margen fiscal hagan uso de ellos y señaló directamente a Alemania, Corea del Sur o los Países Bajos.

Alerta sobre el endeudamiento empresarial

Georgieva advirtió que de una de las consecuencias de los bajos tipos de interés es que los fondos de pensiones y aseguradoras están elevando sus niveles de adopción de riesgos para arañar rentabilidad, algo que, según ella, “crea vulnerabilidades financieras”.

Según cálculos del FMI, en caso de producirse una desaceleración importante, la deuda empresarial en riesgo de incumplimiento se elevaría casi al 40% del total del pasivo de las principales economías del mundo (Alemania, China, España, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos), superando los niveles alcanzados en la última crisis financiera.

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