El Banco de España duda de la viabilidad del sistema de pensiones si se vuelven a ligar al IPC

Su director general de Economía y Estadística Óscar Arce cree que hay margen para subir impuestos que costeen las prestaciones y se debe adecuar la edad de jubilación a la esperanza de vida

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Manifestación de pensionistas en Bilbao.

El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Oscar Arce, ha hablado hoy claro sobre la delicada situación financiera de la Seguridad Social y ha advertido la necesidad de lograr acuerdos "amplios" para garantizar su viabilidad financiera futura.

Ha considerado que las reformas del sistema de pensiones de 2013 -que limitaron la revalorización de pensiones al 0,25% anual mientras la Seguridad Social tuviera déficit y crearon un factor de sostenibilidad que ligaba la cuantía de las nuevas pensiones a la esperanza de vida- "supusieron un avance sustancial" para garantizar la sostenibilidad futura del sistema. Pero ahora, tras la suspensión de estas medidas en 2018 y 2018, Arce ha cuestionado la viabilidad financiera del sistema a medio y largo plazo.

Concretamente, durante su intervención en La Jornada Institucional Previsión 2019 organizada por BBVA, Arce ha apuntado dos circunstancias que harán que se desboque el gasto en las próximas décadas. Por un lado, ha calculado que el envejecimiento de la población impulsará el gasto en pensiones entre 5 y 7,2 puntos del PIB hasta 2035, por la entrada al sistema de toda la generación del baby boom.

A esta presión sobre el gasto, ha añadido los efectos de haber dejado en suspenso las reformas de 2013 volviendo a revalorizar las pensiones con el IPC en 2018 y 2019 y de no haber aplicado el factor de sostenibilidad. Solo la vuelta a vincular la actualización de las prestaciones a la inflación aumentará el gasto en pensiones dos puntos del PIB hasta 2035 y 3 puntos hasta 2050. Por ello, ha criticado esta vinculación, que ha considerado "una bola de nieve que tendrá un impacto muy significativo en el gasto".

Ambas circunstancias -envejecimiento y suspensión de las reformas- hacen que, según este responsable del Banco de España, la Seguridad Social necesite una reforma de tal magnitud que exija "ajustes" tanto del lado de los ingresos como del gasto. Es más, Arce ha instado a que las fuerzas políticas tomen medidas sin dilación porque "la creación de empleo no será suficiente" para equilibrar el sistema.

En el terreno de los ingresos, Arce ha considerado que el aumento de los impuestos "podría ser una alternativa" para costear el creciente gasto en pensiones, ya que descartó una subida de cotizaciones porque están por encima de la media europea y podrían dañar el empleo. "Podría haber un cierto margen para reequilibrar las cotizaciones con impuestos", ha dicho Arce, aunque ha alertado de que esa opción afectaría también a los propios pensionistas (que pagan impuestos) con lo que podría mermar la contributividad del sistema.

Tampoco ha visto con buenos ojos la eliminación de los topes de las bases máximas de cotización porque también podría dañar la demanda de empleo y generaría gasto en el futuro, salvo que se mantuvieran los topes en las pensiones máximas, lo cual también dañaría la cotributividad.

Mientras que las medidas que ha aconsejado Arce para contener el incremento de gasto, además de restablecer mecanismos automáticos de ajuste como los factores de revalorización y sostenibilidad en suspenso ahora, afectarían a la edad de jubilación. "dada la relativamente baja edad efectiva de jubilación (en torno a los 64 años), podrían considerarse otros ajustes en esta variable".

Desde el Banco de España recuerdan que varios países europeso como Italia, Portugal, Dinamarca y Finlandia, han ligado ya la edad de jubilación a la esperanza de vida. Además, precisan que algunos de los efectos de la reforma de 2011, ejecutada para contener el gasto, aún no han tenido efecto porque, por ejemplo, en 2017 el 40% de las altas de jubilación aún fueron según la legislación previa a 2011.

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