Cómo resistir en Bolsa cuando la economía flaquea

Pese a la desaceleración, los gestores buscan rentabilidad en valores cíclicos de calidad y castigados en exceso

Cómo resistir en Bolsa cuando la economía flaquea
Getty Images

Dentro de la bruma habitual en la que deben navegar los inversores, varias ideas han quedado meridianamente claras en los últimos días. La economía global está en un evidente momento de debilidad y se espera el crecimiento más flojo desde la crisis financiera, según acaba de advertir la OCDE. Los bancos centrales van a seguir arrimando el hombro pero con ciertas limitaciones: el BCE ya ha avisado de que la clave para no caer en la recesión está en que los países de la zona euro con capacidad para gastar más, lo hagan. Y en la Fed hay una abierta división sobre si hay que seguir bajando los tipos de interés, después del último recorte.

La cuenta atrás hacia el Brexit avanza sin que haya señales de acercamiento entre Boris Johnson y Bruselas y Oriente Medio sigue siendo un polvorín imprevisible: un ataque en Arabia Saudí basta para provocar el mayor recorte de producción de petróleo de la historia y un alza récord del precio del crudo de casi un 15% en un día. Además, sigue sin haber noticias del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, cuya escalada proteccionista es el gran causante del agravamiento económico global. En este agitado entorno, ¿qué opciones hay de seguir ganando dinero en Bolsa después de la rentabilidad ya acumulada este año?

Por sorprendente que pueda parecer, el apetito por el riesgo ha crecido ligeramente en el mes de septiembre entre los gestores, ya convencidos de que el acuerdo comercial va para largo, de que en el mercado queda ya descontada en gran medida la ayuda de los bancos centrales y de que en la renta fija no queda mucho más margen de maniobra.

Visto así, la alternativa para la inversión financiera no puede ser otra que la renta variable, con todas las dosis de precaución que exige en momento de transición hacia un cambio de ciclo, sin renunciar a la renta fija –en versiones distintas a la muy exprimida deuda soberana, como los bonos high yield y la deuda emergente– e intentando aprovechar las oportunidades por precio que dejan determinados valores cíclicos, los más castigados, y que aun así presentan un perfil de calidad financiera y de negocio.

¿Vuelta a los cíclicos?

La posición mayoritaria del mercado es defensiva pero en las últimas semanas ha habido una importante rotación hacia valores cíclicos, lo que más duramente han acusado las claras señales de enfriamiento económico. Así, en el último mes, los sectores europeos del automóvil, la banca y las materias primas se anotan alzas superiores al 10%. En Bank of America han decidido sobreponderar los bancos y las compañías de materias primas europeas, después de apreciar señales positivas de actividad económica en la zona euro y en Natixis Investment Managers, han comenzado a favorecer la inversión en el sector financiero “porque es un sector absurdamente barato”, a pesar de que tiene el viento en contra de forma evidente con los tipos negativos.

La rotación será limitada ya que el pacto entre EE UU y China, el gran lastre del mercado, está aún muy lejos

En Unigestión también tienen una mejor percepción de la Bolsa europea. “Las valoraciones más baratas de la renta variable europea y un sentimiento más débil avalan nuestra visión positiva de los activos de riesgo”, añaden.

En Trea AM, pese a una posición estratégica defensiva, no han dudado en añadir algunas dosis adicionales de riesgo. “En los mandatos más conservadores, la dosis de riesgo es mínima y no hemos aumentado posiciones en renta variable. Pero para no quedarnos atrás, también tenemos compañías pequeñas y cíclicas, como mineras o empresas industriales. La alternativa está en valores que están muy baratos”, explica Ricardo Gil , jefe de asignación de activos de Trea Asset Management.

Mutuactivos también se ha sumado tímidamente a la reciente ola de inversión en los valores que, por su elevada exposición al devenir económico, habían quedado más rezagados. “En los valores cíclicos, las valoraciones descuentan un escenario macroeconómico muy negativo. A corto plazo es posible que sigan cayendo si la desaceleración de la economía se agudiza y entramos en recesión, pero con un horizonte a medio plazo, es ahí donde está la oportunidad. Por ello, estamos comprando algunos valores cíclicos, como petroleras, pero evitando las empresas con alto endeudamiento”, explica Emilio Ortiz, director de inversiones de la gestora. El experto reconoce que, en el momento actual del ciclo y en un entorno de tipos negativos en la deuda, la alternativa de inversión está en la Bolsa, con todas sus dificultades. “Los activos de alta calidad están, en general, muy caros y es cierto que hay pocas oportunidades atractivas por valoración”, reconoce.

Los gestores intentan por tanto exprimir al máximo las vetas de rentabilidad, sin renunciar en ningún momento al puerto seguro que ofrecen los valores de más calidad. “Nestlé es el gran paradigma de la seguridad”, señala Ricado Gil. La compañía de alimentación suiza sube en el año el 34% y continúa entre los valores predilectos de los gestores por la solidez de su negocio –la alimentación es clave sea cual sea el momento económico– y su posición de liderazgo.

La expectativa de un estímulo fiscal que impulse el crecimiento crece pero los gestores también dudan de que Alemania vaya a gastar más

El reciente rally de los cíclicos es un hecho, que numerosos gestores han jugado a anticipar y que otros tantos han aprovechado, pero de dudosa duración. “La rotación hacia valores cíclicos puede continuar en el corto plazo, pero una rotación sostenida es improbable sin más crecimiento y con la incertidumbre de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China”, advierten en Goldman Sachs, donde tienen una posición de mercado neutral.

En UBS también recelan de la reciente inclinación de los inversores hacia los activos cíclicos. “Nosotros discrepamos, para apostar por los cíclicos haría falta un acuerdo comercial inminente”, explica Roberto Scholtes, jefe de inversiones de UBS en España. De hecho, la firma suiza decidió en agosto infraponderar su exposición a las acciones globales por primera vez en el actual ciclo. “Los riesgos están sesgados a la baja y la reacción de los bancos centrales ya está descontada. Buscamos sectores defensivos que se hayan quedado rezagados”, añade Scholtes, como las farmacéuticas.

Dudas sobre el impulso fiscal

Ante la evidencia de la desaceleración económica, está creciendo la expectativa de que los Gobiernos impulsen los estímulos fiscales como vía para garantizar el crecimiento. Es el ruego que ha lanzado el BCE a los países más desahogados de la zona euro, aquellos con margen fiscal para más gasto público como Alemania o Holanda.

El Ejecutivo de Angela Merkel ya ha lanzado un ambicioso plan de inversiones para combatir el cambio climático, pero una política de gasto mucho más expansiva despierta serias dudas. “Hoy por hoy, invertir pensando en el estímulo fiscal parece prematuro. No parece que Alemania vaya realizar una expansión fiscal significativa hasta que veamos un deterioro en el empleo”, opina Emilio Ortiz, que recuerda que Berlín tiene marcado por ley el cumplimiento de los criterios de déficit y deuda sobre PIB del Pacto de Estabilidad, al igual que España.

Ángel Olea, director de inversiones de Abante y que tiene una posición neutral en Bolsa, coincide en que es pronto para anticipar que la actual situación se revierta e Ignacio Cantos, director de renta variable de atlCapital, también se muestra escéptico sobre la capacidad de los estímulos fiscales para resucitar a la Bolsa europea. “El margen fiscal no es la panacea. Volveríamos a estar neutrales en Bolsa –ahora ligeramente infraponderados– si el mercado corrige un poco más o hubiera una mejora brutal de las previsiones de beneficios”, añade. Mientras tanto, toca seguir desmenuzando el mercado, como los buscadores de oro.

Normas