Así es la oferta de la banca en fondos de inversión ‘low cost’

La gestión automatizada empieza a cobrar protagonismo

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La moda de los fondos de bajo coste ha llegado para quedarse. Casi todos los grandes bancos españoles han comenzado a vender algún formato de inversión que prioriza las bajas comisiones. El movimiento es incipiente y se han utilizado, generalmente, segundas marcas para testar la respuesta del público, pero la tendencia parece tan imparable como la que vivieron en su día los sectores de la aviación o la telefonía.

Santander, a través de su filial Openbank; CaixaBank, vía su marca Smart Money; Bankinter, con su proyecto Popcoin, o ING, con su iniciativa Inversión Naranja +, son algunas de las propuestas lanzadas en los últimos años que tratan de seguir la senda de la gestión pasiva, que en Estados Unidos lleva una década causando furor.

El funcionamiento de la gestión pasiva o automatizada es sencillo. En los fondos de inversión convencionales (o “activos”) hay un gestor que es quien decide qué acciones comprar, en qué bonos invertir y qué peso deben tener la Bolsa y la renta fija. Los costes de análisis, los sueldos de los gestores y los gastos de compraventa de valores encarecen la operativa.

En cambio, en los fondos de gestión pasiva, no hay un gestor que invierte. Lo que hace el fondo es invertir en otros fondos que replican la evolución de los principales índices bursátiles. Así, en lugar de tener en cartera 60 compañías de la Bolsa de Estados Unidos, el fondo pasivo replica la evolución del índice Standard & Poor’s 500, que refleja el comportamiento de las mayores empresas norteamericanas.

Las estrategias de gestión pasiva no copian la evolución de un solo índice. Un equipo de análisis define a priori en qué mercados debe estar invertido cada cliente en función de su perfil de riesgo. Por ejemplo, pueden decidir que un inversor moderado tenga un 50% de Bolsa (con un 15% de Bolsa europea, el 20% de Bolsa de EE UU, el 10% de Bolsa de Japón y un 5% de Bolsa de mercados emergentes) y otro 50% en bonos (con deuda tanto de países soberanos como de compañías). Una vez que se decide la asignación de activos, los responsables del producto de gestión pasiva solo tiene que comprar los fondos cotizados (ETF, en la jerga) subyacentes, que replican la evolución de los índices escogidos, y luego hacer pequeñas modificaciones dos o tres veces al año.

1. Andbank

El primer banco que empezó a dar un servicio de gestión automatizada de inversiones fue Andbank. Hace justo dos años, comenzó una campaña con su marca MyInvestor para comercializar “el primer 'robo advisor' de la banca española”. Ese es el término utilizado en el mundo anglosajón para el “asesoramiento robotizado”.

Su propuesta de inversión permite contratar el producto a partir de 10 euros. La oferta consiste en cuatro fondos de gestión pasiva, en función del perfil del riesgo, y un quinto fondo de fondos dedicado a estrategias de inversión en valor (value investing, en la jerga).

Las comisiones de los perfiles MyInvestor son inferiores a la media del mercado, yendo desde el 0,65% en el caso del fondo más conservador hasta el 1,35% en el más agresivo. 

Indexa Capital, la pionera

Fue la primera firma registrada en la CNMV para poder ofrecer un servicio de asesoramiento automatizado. Comenzó a operar en 2016 y ya administra 250 millones de euros de activos, entre fondos de inversión, planes de pensiones y contratos de gestión de carteras. Su perfil más agresivo ha logrado un rendimiento medio anual del 7,8% en estos casi cuatro ejercicios. El nivel de costes sigue siendo de los más baratos de la industria, con una comisión promedio del 0,63%.

El sistema cuenta con cinco perfiles de riesgo que elegirá el cliente, aunque este realizará un test de conveniencia al iniciar el proceso de alta. En el más conservador no hay renta variable, mientras que en el más agresivo tiene al menos un 70% en Bolsa. Las carteras están compuestas por fondos de terceros o ETF –nunca de Andbank– elegidos por un proceso cuantitativo que parte del análisis de 6.000 vehículos, con una elección final por los selectores del banco.

2. CaixaBank

El primer gran banco español que apostó por desarrollar una línea de negocio de fondos de bajo coste fue CaixaBank. En marzo de 2018 lanzó el proyecto Smart Money, que permitía invertir con unos costes inferiores al 1% anual, y desde 500 euros, en una cartera de fondos pasivos.

Como la mayoría de los proyectos de gestión pasiva, Smart Money está muy enfocado a un público joven y permite la contratación integral a través de internet. Esta iniciativa lanzada por el mayor banco de España y la mayor gestora de fondos (con más de 45.000 millones de euros bajo gestión en fondos y planes de pensiones) ha funcionado muy bien en su año y medio de andadura.

Las carteras de fondos de Smart Money han atraído más de 600 millones de euros y han conseguido rentabilidades notables. Es especialmente llamativa su estrategia más conservadora, que ha rentado casi un 10% en lo que va de año.

A diferencia de otros proyectos, las carteras de los clientes de Smart Money lo que hacen es invertir en una decena de fondos propios de CaixaBank, que a su vez invierten en fondos índice de gestoras internacionales. Algunos de los fondos Smart Money, especialmente los más conservadores, sí que compran directamente activos, en lugar de replicar índices.

3. Santander

La propuesta de Banco Santander en fondos de gestión indexada se ha concentrado en su filial online Openbank. En abril de 2018, el grupo presidido por Ana Botín firmó un acuerdo con la mayor gestora de fondos del mundo, BlackRock, para que se encargue de la asignación y ponderación de los activos para los clientes de Openbank.

Su plataforma de inversión automatizada ofrece cinco perfiles con diferentes distribuciones de activos que combinan la inversión en fondos de renta fija, renta variable, monetarios y activos reales, como bonos ligados a la inflación, materias primas, inmobiliario e infraestructuras. Cada una de las opciones tendrá alrededor de 10 fondos de inversión, que se podrán modificar para adaptarse al perfil de cada inversor

Finizens: banca privada accesible

Es otra de las firmas que más tiempo lleva operando en este segmento. Firmó acuerdos de colaboración y distribución con Caser y Evo Banco (ahora integrado en Bankinter). Hace un año, Finizens reenfocó su propuesta de negocio con el objetivo de llevar el asesoramiento automatizado a personas con patrimonios medios y altos. Para ello, ha contratado a varios gestores personales que atienden las dudas de sus 4.500 clientes. La comisión de gestión que aplica es del 0,4% para quienes tienen patrimonios de más de 100.000 euros.

Openbank ha optado por poner a cada una de las cinco alternativas nombres de ciudades: Kuala Lumpur, Taipei, Shanghai, Nueva York y Dubai. En el caso de la primera, la ponderación de los fondos de renta fija alcanza el 62% y un 38% de fondos monetarios. La estrategia menos conservadora, Tokio, tiene un 80% del peso de la cartera dedicado a fondos de renta variable, un 11% de renta fija y un 4% de activos reales.

En cuanto a los costes, el cliente, hasta 25.000 euros, paga comisión anual explícita de algo más del 1%. Para acceder a este servicio hay que invertir al menos 500 euros. Para aquellos clientes que tengan entre 25.000 euros y 100.000 euros en fondos, la comisión es del 0,79%. Y del 0,67% para importes superiores a 100.000 euros.

4. Bankinter

La entidad se ha sumado a la moda de los fondos de gestión pasiva a través de su marca comercial Popcoin. La propuesta reúne tanto carteras de fondos indexados como planes de pensiones que invierten en índices, así como carteras de fondos gestionados.

El primer producto que lanzó Popcoin fue el de gestión de carteras de fondos convencionales. Un equipo de Bankinter selecciona los mejores para cada perfil y va rebalanceando los pesos por activos. El coste total de este servicio es de alrededor de un 1,3% anual.

En una segunda fase lanzaron las carteras de fondos indexados, con un coste total del 0,65%. En este caso, las carteras de Popcoin se concentran en fondos cotizados de muy bajo coste de firmas como BlackRock o Vanguard.

Otros jugadores

El los últimos años han surgido otros proyectos ligados a la gestión pasiva. En el caso de la agencia de valores InbestMe, lleva desde 2017 operando, con el foco puesto en carteras de fondos cotizados (ETF, en la jerga). También ha lanzado carteras con un componente de value investing y otras con inversión socialmente responsable.

Otro jugador es Finanbest. El importe mínimo de contratación es de 3.000 euros y utiliza la fórmula del contrato de gestión de carteras. La comisión total aplicada es del 0,89%.

Bankinter, un banco con una marcada preferencia por los clientes de rentas altas, quiere acercar con Popcoin productos sofisticados de inversión a clientes con menos recursos.

Las carteras han funcionado bien durante 2019. La más conservadora rentó en los ocho primeros meses del año un 8,91% y la más agresiva, un 11,35%.

5. ING

El grupo holandés ING fue el pionero en España en vender fondos indexados. Desde hace cerca de 20 años comercializa productos que replican la evolución del Ibex 35, del índice estadounidense Standard & Poor’s 500 o del Euro Stoxx 50, con bajos nive­les de comisiones. Desde hace unos meses, el banco ha querido dar una vuelta de tuerca a su oferta con el proyecto Inversión Naranja +, que busca aportar un servicio más diversificado.

En este caso, el banco no vende carteras de fondos (como CaixaBank, Openbank o Bankinter) sino que tiene siete fondos de inversión, uno para cada perfil de riesgo de los potenciales clientes. La entidad ha fijado una comisión anual cerrada del 0,99%.

“Queremos facilitar la vida a los inversores y permitirles acceder a una amplia variedad de activos, con un coste muy ajustado”, explica Jan Van Sande, director de ahorro e inversión de ING.

El bajo nivel de gastos se acaba reflejando en los rendimientos que obtienen los partícipes. Su fondo más arriesgado (con un 90% de inversión en Bolsa y un 10% en oro) ha logrado una rentabilidad del 18,98% en lo que va de año.

El resto de bancos, como BBVA, Bankia o Sabadell, cuenta también en sus catálogos con algunos fondos que replican índices, aunque todavía no han establecido servicio de gestión automatizada de inversiones de bajo coste. Mientras tanto, algunos de los gigantes de los fondos cotizados, como Vanguard, ya han anunciado que van a lanzar su propio servicio de asesoramiento automatizado.

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