El rescate de Deoleo blinda sus marcas y apuesta por estabilizar el negocio en EE UU

El nuevo plan de negocio deberá esperar a que se reordene el consejo

Línea de embotellado de los aceites Carbonell, uno de las marcas de referencia de Deoleo.
Línea de embotellado de los aceites Carbonell, uno de las marcas de referencia de Deoleo.

CVC, el todavía máximo accionista de Deoleo, lo tiene claro. Esta será la última vez que inyecte capital en el grupo español de alimentación. Y por ello la compañía trabaja ya en un plan para alcanzar los 55 millones de ebitda en 2023, a un ritmo de crecimiento anual del 29%. A ello se ha comprometido su consejero delegado y presidente desde abril, Ignacio Silva.

Este ultima el plan estratégico que guiará a la compañía hasta ese año, y que, como confirman fuentes financieras, no será presentado hasta que la compañía tenga un nuevo consejo de administración, que represente el nuevo esquema accionarial que resulte de la refinanciación.
Este tiene ya las bases: una mayor inversión en publicidad y marketing; nuevos acuerdos de suministro a largo plazo y una mayor eficiencia en la política de compras. Todo lo demás está en revisión, y casi solo una cosa está segura: Deoleo hará un fortín de sus marcas. Carbonell, Koipe y Hojiblanca (en España) y Bertolli y Carapelli (en Italia) serán los ejes sobre los que pivotará el futuro del grupo.

Pese a contar con un ratio de endeudamiento de 36 veces el ebitda, tanto la compañía como sus accionistas y sus acreedores están de acuerdo en que la venta de activos no es la solución para el futuro de Deoleo. Y entre ellos, los más valiosos son sus marcas, que la empres reforzará e impulsará en el siempre inestable mercado del aceite.

Las únicas posibles desinversiones que se contemplan son las ventas de inmuebles en Voghera (Italia), Alcolea, Villarejo de Salvanés y México. Sin embargo, estas ya estaban en el visor en 2018 y aparecen en el informe financiero del año pasado como “activos mantenidos para la venta”.
Otro elemento prácticamente descartado, según las fuentes financieras consultadas, es ejecutar nuevos despidos. Ya en 2016, con Rosalía Portela al frente, la compañía despidió a 65 trabajadores en un Expediente de Regulación de Empleo.

Otro de los ejes del plan de futuro de Deleo tiene que ver con sus mercados internacionales, y más en concreto con EE UU. Las partes también están de acuerdo en que ese mercado necesita de importantes esfuerzos para obtener réditos.

En 2018, este supuso un menoscavo para su ebitda de 5,6 millones de euros y un recorte en su cifra de ventas de 15 millones. Deoleo tuvo que deteriorar dos veces en 2018 sus participaciones en EE UU y fue clave, junto a Italia, para que el grupo entrase en causa de disolución.

Sin embargo, solucionar el enredo americano no pasa en exclusiva por las manos de Deoleo. Por un lado, el mercado de EE UU ha multiplicado la competencia entre marcas, y la apuesta de una calidad diferencial no atrae ya tanto como unos precios bajos. Por el otro lado, las amenazas arancelarias de Trump ponen otro obstáculo más. En todo caso, en lo que respecta al producto, Deoleo, que prefiere no hacer comentarios, seguirá apostando por la vía de la calidad.

Mientras tanto, el mercado aplaudió ayer la parte financiera del plan de rescate. Deoleo cerró ayer en Bolsa con un alza del 4,6%, tras haber llegado a subir más de un 10% en la sesión. Todo después de que el miércoles, tras el cierre del mercado, la compañía remitiese un hecho relevante al mercado en el que confirmó la información publicada por CincoDías el lunes: que la compañía tiene prácticamente firmado un acuerdo con sus accionistas (CVC y las cajas que aún se mantienen en el capital) y sus acreedores para abordar su segundo rescate en dos años.

El fondo de capital riesgo pilotado por Javier de Jaime se ha comprometido a suscribir la mayor parte de una ampliación de capital por 50 millones, a la que también acudirán las cajas. Los actuales accionistas verán mermado su poder en el capital, lo que no les impedirá seguir controlando al menos la mitad más una de las acciones.

CVC, que actualmente es dueño de un 56% de los títulos, pasará a controlar un tercio de la compañía. Otro tanto acabará en manos de los acreedores, que capitalizarán parte de la deuda.

Los plazos pueden llevar hasta finales de año

Proceso. El hecho relevante publicado por Deoleo el pasado martes explicaba que el acuerdo de refinanciación de la deuda y recapitalización estaba en “avanzado estado de negociación con sus principales entidades financieras acreedoras”. Pero este solo será un primer paso para que la aceitera pueda concentrarse en levantar su negocio. El mismo hecho relevante dejaba claro que el acuerdo era con un “grupo mayoritario” de los acreedores. Con conseguir el 75% de los apoyos, la compañía puede solicitar una homologación judicial para que el juez obligue a los acreedores que no hayan suscrito el acuerdo a asumirlo. Hecho esto, Deoleo deberá convocar junta de accionistas, lo que hará correr el calendario un mes más. Cuando se aprueben los acuerdos y tome forma la nueva estructura de capital, el consejo de adminsitración deberá reordenarse para representar de forma proporcional a los diferentes propietarios, y a partir de ahí, aprobar el plan de estratégico.Al menos sobre el papel, todo lleva a un último trimestre intenso dentro de Deoleo.

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