El discurso de la reina: Boris Johnson contra Westminster

El primer ministro y sus asesores tratan de calmar a la población con afirmaciones incorrectas o poco realistas

El discurso de la reina: Boris Johnson contra Westminster

Faltan 58 días para el 31 de octubre, fecha en la cual el Reino Unido seguramente abandonará la Unión Europea, sea con un acuerdo o sin él, el denominado Brexit duro. Es improbable que Londres y Bruselas acuerden otra prórroga flexible como la pactada por la ex primera ministra Theresa May y la UE en abril. Las instituciones europeas y los Veintisiete advierten de que no se renegociarán los pilares fundamentales del acuerdo que la Cámara de los Comunes rechazó en tres ocasiones. Dichos ejes son la factura de la salida del Reino Unido (40.000 millones de euros); la reglamentación que garantiza los derechos de los ciudadanos de la UE en el Reino Unido y viceversa; y el polémico backstop para evitar que se levante una frontera entre Irlanda del Norte, que abandonará la UE, y la República de Irlanda.

El primer ministro británico, Boris Johnson, y la mayoría de la fracción parlamentaria y del Partido Conservador (los tories) exigen la eliminación del backstop y asumen un Brexit duro el 31 de octubre si los Veintisiete no ceden. El backstop mantiene al Reino Unido en una unión aduanera con la UE hasta que no se encuentre otra solución para evitar una frontera en Irlanda. Los Veintisiete continuarán siendo el mayor mercado común del mundo con 420 millones de personas. Como tal, obligan a todos los productos que llegan a sus fronteras externas a someterse a los necesarios controles aduaneros para cerciorarse que cumplen con los estándares sanitarios, fitosanitarios, técnicos y de protección del consumidor de la UE. Por consiguiente, el intercambio de bienes entre Irlanda del Norte e Irlanda se verá sometido a dichos controles, que exigen una aduana en caso de Brexit duro, al rechazarse la unión aduanera, y quizás una frontera tradicional.

Asimismo, la UE no puede permitir que a través de territorio británico entren en la UE personas sin la documentación necesaria. Un informe del actual Gobierno, filtrado a la prensa, advertía de la carestía de alimentos y medicamentos en el Reino Unido y de tensiones con Irlanda en caso de un Brexit duro. La potencia de la UE que saldrá peor parada es Alemania, que exporta un 14% de los vehículos que fabrica al Reino Unido y tiene un volumen de comercio bilateral sustancial.

Merece la pena resaltar dos hechos. Si el 31 de octubre hay un Brexit duro, los Estados de la UE tendrán que controlar todos los bienes y personas procedentes del Reino Unido mediante aduanas y fronteras. Asimismo, el 50% de las exportaciones británicas que tiene como destino la UE tendrá que pagar el arancel exterior común de la UE por primera vez desde la adhesión del Reino Unido a la CEE en 1973.

Boris Johnson y sus asesores intentan tranquilizar los ánimos de la población y asegurarse de que nadie impedirá un Brexit con una estrategia mediática y política. La mediática consiste en afirmaciones incorrectas o poco realistas. Aseguran que los tiempos de espera en Dover de los camiones procedentes de Francia serán mínimos. Incluso aseveraron que tienen aviones listos donde embarcar dichos camiones. También lanzan proclamas sobre los fabulosos acuerdos de libre comercio que negociará inmediatamente Londres con otras potencias. La UE es el mayor socio comercial de 59 bloques comerciales y países, más que EE UU (32) y China (23). Es altamente improbable que las principales potencias pongan en peligro el acceso de sus bienes y servicios a una UE con 420 millones de personas para potenciar sus lazos con un país que estará sufriendo dificultades graves en su comercio, logística y cadenas de producción.

La estrategia política de Johnson radica en limitar al máximo el tiempo durante el cual la Cámara de los Comunes estará en sesión hasta el 31 de octubre. John­son ha decretado que a partir del 9 de septiembre se suspenderá la actividad de Westminster. Alega que en la segunda mitad de septiembre se celebran las conferencias anuales de los partidos británicos.

Pero la interrupción del trabajo de los Comunes que pretende sería más larga de lo habitual. Los Comunes volverían a estar en sesión el 14 de octubre, fecha en la cual se produciría el denominado discurso de la reina, durante el cual Isabel II presentará las prioridades del Ejecutivo de Johnson. Al reanudarse el trabajo de los Comunes el 3 de septiembre, su suspensión entre el 9 de septiembre y el 14 de octubre es una maniobra para aplastar cualquier oposición al Brexit duro.

Johnson contaba con una mayoría absoluta de un escaño en los Comunes, pero hay unos 15 diputados tories descontentos ante un Brexit duro que le desafían. El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, forjó una mayoría en Wetminster al sumar sus diputados a los del Partido Liberal Demócrata, del Partido Nacional Escocés y los tories rebeldes para aprobar una moción que exige otra prórroga de tres meses del Brexit si no hay acuerdo con la UE antes del 19 de octubre.

Johnson ha amenazado con elecciones anticipadas a mediados de octubre si Westminster intenta bloquear el Brexit. Así asusta a los diputados tories rebeldes, que serían expulsados del partido y perderían su escaño. El bluf de elecciones anticipadas también responde a las mejores expectativas electorales de los tories en las últimas encuestas. Los sondeos durante la era May siempre mostraron que se impondría el Partido Laborista y los tories perderían escaños en favor del partido Brexit de Nigel Farage. Pero el exalcalde de Londres es carismático, buen orador y recurre a todo tipo de peripecias para granjearse la simpatía del votante. Sin embargo, de acuerdo con el Fixed-term Parliaments Act aprobado en 2011, un primer ministro solamente puede convocar elecciones anticipadas con el respaldo de dos terceras partes de los Comunes, mayoría que requiere el apoyo de los Laboristas.

Corbyn deberá demostrar si pone los intereses de Reino Unido por delante de los electorales. Pero Johnson se guarda otro as en la manga. Si lograra la aprobación para elecciones anticipadas, puede convocarlas para noviembre, después de que se haya producido su ansiado Brexit.

Alexandre Muns es Profesor de EAE Business School

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