La brecha de género en la empresa empieza en el lenguaje

Casi la mitad de las mujeres podrían no solicitar a un puesto que incluya la palabra agresivo en su descripción

brecha de género
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La elección de palabras en el entorno profesional influye en la manera en la que las personas solicitan un empleo, afrontan un proceso de selección o en su experiencia laboral. Es lo que se desprende del informe El lenguaje importa desarrollado por LinkedIn, presentado este jueves, que asegura que el 44% de las mujeres dudaría a la hora de optar a un puesto de trabajo que incluyera en la descripción la palabra agresivo (aggressive en inglés en el informe original). Un porcentaje que cae al 33% en el caso de los hombres.

En un contexto en el que construir un equipo diverso es la prioridad número uno de los responsables de recursos humanos, según la directora general de LinkedIn en España y Portugal, Rosario Sierra, las empresas deben tener en cuenta estas referencias a la hora de iniciar un proceso de selección. “El lenguaje y su manejo es importantísimo porque está relacionado con los sesgos, que en la mayor parte de los casos son inconscientes”, continúa la directiva, quien recalca que la inclusión guarda una relación directa con el rendimiento económico de la empresa.

La forma en la que a ambos géneros les gusta ser percibidos en el lugar de trabajo también presenta diferencias. Según el estudio, que analiza las respuestas de 15.000 usuarios en todo el mundo, las mujeres son el doble de propensas que los hombres a querer ser vistas como perfectas, entusiastas e interesantes, y cuatro veces más proclives a querer que digan que son colaborativas. La impresión que les gusta dejar a estas al concluir una entrevista es que están cualificadas, que son inteligentes y que son competentes, mientras que los varones se sienten más cómodos cuando son entendidos como personas honestas, de confianza y sinceras. Una brecha que Sierra achaca a una mayor necesidad de validación externa por parte de las mujeres, “que bebe de la manera en la que han sido educados unas y otros”.

La falta de seguridad en este sentido se hace patente desde las primeras etapas en la búsqueda de empleo. “Las mujeres solo solicitan un trabajo cuando saben que cumplen prácticamente todos los requisitos que se exigen para el mismo. Por su parte, los hombres se lanzan con que tengan uno o dos”, relata la responsable de LinkedIn en alusión a otro informe de la plataforma. Una cuestión que deriva de la confianza y la manera de posicionarse de cada uno en el terreno profesional. “Saber venderse ya no es una opción, es una habilidad importantísima para tener éxito y no hay que tener ningún miedo”, concluye Sierra.

Sin embargo, a la hora de hablar de sí mismas, ellas hacen más alusión a términos subjetivos, relativos a su carácter y a las habilidades sociales, mientras que ellos se decantan por destacar los logros estrictamente objetivos. Además, el 61% de las mujeres relaciona las softskills (habilidades blandas, más relacionadas con la actitud que con la aptitud) con el género femenino, cuando el 52% de los hombres lo hace con el género masculino. En esta línea, el 38% de las mujeres, frente al 32% de los hombres, se define como agradable, y el 39%, frente al 32% de los varones, como comprensivas.

Más allá de la descripción de los puestos, la manera en la que se habla del ambiente de trabajo también influye en lo atractivo del mismo para cada género. Por ese motivo, desde LinkedIn recomiendan incluir referencias a un entorno de apoyo, de confianza y diligente. En el lado opuesto, conviene sustituir conceptos como atmósfera de presión por otros como un lugar de ambiente rápido. Con todo ello, Sierra hace hincapié en la trascendencia de formar a los encargados de los procesos de selección para que tengan en cuenta un abanico diverso de candidatos. “Aunque la persona que consiga el trabajo tiene que ser la que tiene tanto las actitudes como las aptitudes necesarias para el desempeño del mismo”, alega. Este estudio, no obstante, es solo un primer paso, “pues la diversidad tiene muchas variables y va más allá de la de género, aunque sea la más visible”.

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