El cambio en los tipos (a pesar de Trump)

Powell piensa en el medio plazo, en que no haya impagos pero tampoco burbuja de crédito

El presidente de EE UU, Donald Trump, y el vicepresidente, Mike Pence, el lunes en Washington DC.
El presidente de EE UU, Donald Trump, y el vicepresidente, Mike Pence, el lunes en Washington DC. AP

Qué semana tan decisiva para EE UU! En el ámbito económico y financiero, la Reserva Federal (Fed) ha rebajado los tipos de interés 25 puntos básicos por vez primera en años, un cuarto de punto, dejándolos en el intervalo 2%-2,25%. Jerome Powell, presidente de la Fed, tomó esta decisión por iniciativa propia, por motivos económicos y no debido a la presión de Trump, quien hace tiempo había sellado el futuro de Powell augurando su despido –si eso es posible.

Legalmente, no puede y habrá de esperar a la renovación de su mandato para sustituirlo por una persona afin. Hace pocos días, Trump, no ya en Twitter, donde ha vilipendiado a Powell a diario por no bajar los tipos, sino ante la prensa, anunció que despediría a Powell en cuanto pudiera y que, aunque bajase los tipos el 31 de julio, sería “insuficiente y tardío”.

Posiblemente a Trump le han molestado al 50% dos motivos al no bajar antes Powell los tipos de interés: primero, que el banquero-economista no le haya obedecido; segundo, Trump está convencido de que, con la economía creciendo y creando empleo, una bajada de tipos impulsaría aún más fuertemente el crecimiento al disminuir el apalancamiento de familias y empresas y estas invertirían y contratarían más en activos físicos como maquinaria y personal e intangibles como software y tecnologías de la digitalización.

Powell tiene criterios distintos. Como sus predecesores Yellen, Bernanke, Greenspan y Volcker, atiende a los mandatos de la Fed: crecimiento económico y empleo y control de precios. Dado que la economía crece, anualmente, cerca del 3% en PIB y la creación de empleo media mensual sigue siendo de 220.000 puestos, sobre todo en servicios, finanzas, sanidad y TIC, diez años después de iniciada la recuperación, y la inflación está en el deseado 2%, la Fed no ha visto razones hasta ahora para proceder a una progresiva bajada de tipos. Powell teme que un sobrecalentamiento de la economía pudiera derivar en decrecimiento.

La guerra comercial ha afectado mucho a China, que dice que crecerá el 6%-6,5% este año. Pero desde que Trump es presidente, 5,4 millones de chinos han perdido su empleo debido a las sanciones comerciales de Washington, sin tener en cuenta los aranceles a 200.000 millones de dólares en importaciones chinas que subieron en mayo del 10% al 25%. América, aunque no tanto, también se ha resentido económicamente de la guerra comercial, lo cual preocupa a la Fed. En las negociaciones comerciales, China se comprometió a comprar más productos agrícolas norteamericanos.No ha cumplido su promesa como represalia por las sanciones, y los daños a la fuerte agricultura americana han afectado al empleo y al crecimiento de EE UU.

Además de China, a Powell le preocupa la potencial desaceleración suave de la economía mundial y, sobre todo, la europea, con Alemania encabezando el decrecimiento. Europa es un socio comercial y financiero importantísimo para EE UU y si Europa no puede importar productos americanos, junto a las represalias chinas, Powell prevé un posible problema.

La decisión de la Fed es preventiva y, por eso, la bajada de tipos ha sido liviana. Trump, impulsivo, querría una fuerte bajada de tipos inmediata que provocara un muy elevado crecimiento económico gracias a la mayor inversión empresarial y el elevado consumo de los hogares debido al empleo y el aumento de los salarios. Trump es cortoplacista. Piensa en que ese crecimiento le garantizará la victoria electoral en noviembre de 2020. “Porque es la economía, estúpido, ¿verdad?”, dijo el día 1 en Pensilvania,, parafraseando a James Carville, estratega electoral de Bill Clinton en noviembre de 1992, que ganó poniendo el foco en lo que a un americano más le importa: la economía, el empleo, el salario. Son importantes en todas partes, pero en America, mucho más, porque el consumo supone dos tercios del PIB.

En los mítines electorales, Trump habla de economía, de sus logros y de que ganará la guerra comercial con China y de que la economía crecería más si la Fed bajase mucho los tipos. Ni Jerome Powell ni los demócratas están de acuerdo con él. Powell piensa en el medio plazo: no quiere que un tropezón de la economía pille endeudados a particulares y empresas con muy altos tipos de interés y que haya impagados, como en 2008. Powell tampoco quiere crear una burbuja artificial de tipos bajos que degenere en un loco endeudamiento, como con la burbuja tecnológica de 2000 o la de hipotecas subprime e inmobiliaria de 2007.

Además, aunque todos los presidentes de la Fed han recibido más o menos presiones presidenciales para orientar la política monetaria, lo cierto es que, desde 1980 con Volcker y Ronald Reagan, los presidentes del banco central han disfrutado de mucha independencia. Para garantizarla, Clinton creó el Consejo Económico Nacional, que presidieron, por este orden, Joseph Stieglitz y Larry Summers. Solo Powell ha recibido tanta presión de un presidente. Pero está claro que los tuits de Trump no le inmutan. Los índices bursátiles sí reaccionaron a la bajada de tipos con pérdidas del 4% de media en todos los mercados de valores americanos, pero como los resultados empresariales están siendo muy buenos, las Bolsas rebotaron para quedarse como estaban: en maximos históricos.

A China no le inmutan las sanciones de EE UU. La última semana de julio hubo negociaciones inocuas. China está en la mitad de su ciclo económico y EE UU está finalizando el suyo, por lo que ha decidido no hacer nada y esperar a 2020.

La vida sigue igual. Kim Jong Un ha lanzado dos misiles veraniegos; EEUU impone más sanciones a Irán para ver quien controla el paso del petróleo por el estrecho de Ormuz, que preocupa a Arabia y a Emiratos. Más muertes de niños por tiroteos en EE UU, y los demócratas en sus dos recientes debates televisados tienen varios frentes de batalla: los moderados atacan a Bernie Sanders y Elisabeth Warren. También reciben críticas Joe Biden y Kamala Harris, porque encabezan las encuestas. Como un guion aprendido, Trump es objeto de los ataques de todos, por los mismos motivos, y hablan de cambio climático, desigualdad social, racismo e inmigración.

Veremos quien tiene razón: Trump y la economía o los demócratas y las cuestiones sociales.

Jorge Díaz Cardiel es socio director Advice Strategic Consultants. Autor de ‘Trump año de trueno y complacencia ‘

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