Por qué cuesta desconectar del trabajo en vacaciones

El 30% de los trabajadores tiene dificultades para olvidar los asuntos laborales en verano, entre otras razones, porque no saben delegar y se creen imprescindibles

Por qué cuesta desconectar del trabajo en vacaciones
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Es el momento más esperado del año. Y, sin embargo, el 30% de los trabajadores no logra olvidarse del trabajo durante sus vacaciones. Esto significa que casi uno de cada tres trabajadores no cambia de registro fuera de la oficina. El dato lo aporta la empresa de recursos humanos Randstad, en un estudio sobre la desconexión de los empleados en época estival. La cifra aumenta ligeramente frente al 22,2% del año pasado. Y entre las razones que alegan está la incapacidad para desvincularse mentalmente de los temas laborales, algo que afirma el 49,1% de los profesionales, dado que su empresa le contacta en sus días libres (30,3%). A estos motivos se añaden la imposibilidad de delegar en el equipo o en cualquier compañero (10,3%), el no querer desvincularse de sus ocupaciones (6,6%), o que es el mismo profesional quien toma la iniciativa y se mantiene en contacto con la empresa (3,8%).

Según el citado estudio, son los menores de 25 años los que más contacto mantienen con la empresa (48,6%), seguidos de los que tienen entre 25 y 45 años (37,2%), mientras que los mayores de esa edad (el 24,2%) son los que menor relación tienen con la oficina. En opinión de la psicóloga del Colegio de Psicólogos de Madrid Elisa Sánchez, el profesional no desconecta por el elevado nivel de estrés que acumula debido al ritmo de trabajo, pero también porque le cuesta adaptarse a los cambios. También destaca otro perfil que tiene que ver con la parte emocional del empleado, como es el miedo a no ser imprescindible, así como a la necesidad de tener todo bajo control, “ya que le cuesta dejar que las cosas fluyan”.

Esto hace que los primeros días sigan preocupados por asuntos varios, “por ese perfeccionismo y necesidad de tenerlo todo bajo control”, añade esta experta, que opina que la tecnología y, más en concreto, las redes sociales tampoco ayudan. “El problema es la necesidad o dependencia que se genera, y hace que todo el mundo esté pendiente del correo electrónico mientras está de vacaciones, o viendo qué se comenta en Twitter”. Porque, en opinión de Sánchez, consultora de salud y bienestar de Idein, estos hábitos se adquieren también durante los fines de semana, cuando se está pendiente del móvil constantemente y no se disfruta del momento de ocio que se está viviendo.

Para ello, recomienda realizar algún ejercicio de mindfulness, “que no significa estar ahí y ahora, sino que es algo mucho más profundo”, ya que se trata de disfrutar de lo que se está haciendo en ese momento, pero sobre todo “no anticipar problemas futuros, algo inevitable cuando se está acostumbrado a un ritmo elevado de pensamiento”. Lo ideal, agrega la psicóloga, es dejar de estar pendiente, entre otras cosas, de las redes sociales, de lo que hacen otros y ocuparse de estar a gusto con el momento que se está viviendo. “La gente ya no disfruta de un concierto o de la visita a un lugar, está más centrada en hacerse la foto y compartirla con los seguidores”.

En este sentido, apunta que el primer ejercicio que debe hacer el profesional veraneante es analizar qué tipo de asuntos le han quedado pendientes en la oficina. “En el caso de los jefes o del dueño de un negocio lo que tiene que valorar es la confianza que tiene en el equipo y saber delegar, como tampoco les tiene que preocupar que, en su ausencia, haya gente que lo haga bien”. También aconseja acotar el tiempo de consulta de las redes sociales o del correo electrónico. “Puede reducirlo a dos momentos breves al día. Para ello, lo mejor es poner el teléfono en modo avión y conectarse en esas ocasiones puntuales. Eso no es desentenderse, es centrarse en esa visita a un museo, disfrutar de la playa o de las comidas familiares”.

El ocio activo es otra de las claves para desconectar, opina la experta, porque mientras que se está ocupado disfrutando de alguna actividad no se está pensando en la cantidad de trabajo que se tendrá a la vuelta, ya que eso, sí o sí, no va a cambiar. Los desvelos laborales no hay que llevarlos en la maleta, “no tiene ninguna utilidad, pero todo esto requiere de cierto entrenamiento, ya que hay que aprender a dejar en el trabajo este tipo de pensamientos”.

Otra recomendación, aconseja la psicóloga, es aprovechar para dormir bien, realizar una alimentación sana y practicar algún tipo de deporte, pero ante todo, “aprender a disfrutar del aquí y ahora”. Puede que no se tengan las vacaciones perfectas, pero son las que son y siempre aportan cosas. Hay que saber aprovecharlas porque, eso sí, son efímeras.

El peligro de Whatsapp

Cómo comunicarse. El canal de comunicación más utilizado entre la empresa y el profesional es el de mensajería instantánea (principalmente Whatsapp), según Randstad. Casi seis de cada diez profesionales (59,6%) afirman que es el método principal que utilizan para comunicarse. Las llamadas telefónicas se erigen como la segunda vía de comunicación más utilizada (51,3%), seguidas del contacto a través del correo electrónico (36,1%).

En seis días. El 71,2% de los profesionales asegura que es capaz de desconectar totalmente del trabajo en menos de una semana. Los empleados con menos de 25 años son los que más tiempo tardan en desconectar, ya que el 38,3% asegura que necesita entre una y dos semanas para hacerlo. Por su parte, el 34,4% de los mayores de 45 años asegura que les basta con un día para desconectar por completo. Más de la mitad de los trabajadores de entre 25 y 45 años (53,1%) logra desconectar en menos de tres días.

A los hombres les cuesta más. El estudio de la empresa de recursos humanos asegura que a los hombres les cuesta desvincularse del trabajo en verano más que a las mujeres.

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