Renta fija

El volumen de deuda en negativo en Europa roza los 10 billones

Los títulos suizos a 50 años caen por debajo del 0%

Deuda pulsa en la foto

La deuda con rentabilidades negativas sigue aumentado. En respuesta a las nuevas medidas de estímulo que prepara el BCE, y que incluyen la posible reanudación de las compras de bonos, el volumen de deuda pública que cotiza en negativo ha experimentado un nuevo repunte. Según Bloomberg, el volumen en todo el mundo asciende a 12,3 billones de euros, un nuevo máximo.

Solo en Europa, incluyendo la eurozona, Reino Unido, Suiza, Noruega y Suecia, el importe de la deuda soberana con tipos negativos alcanza los seis billones, superando los 5,2 billones de Japón. Si se suma la deuda corporativa, Europa sigue ganando la partida con 9,7 billones frente a los siete billones del país nipón. Uno de los últimos hitos ocurridos ha sido la entrada en negativo de la deuda Suiza a 50 años, que ayer marcó un nuevo mínimo al cerrar en el -0,031%, coincidiendo además con los rumores que apuntan a que el Banco Nacional de Suiza podría estar interviniendo de nuevo para frenar el alza de su divisa.

Los inversores empiezan a prepararse para los nuevos estímulos que guarda bajo la manga el banquero italiano. Más allá de posibles rebajas de tipos, las principales casas de análisis ponen el punto de mira en la reactivación del programa de compra de deuda. En septiembre se cumplirán nueve meses desde que el BCE puso fin a la compra de activos (quantitative easing) que le ha llevado a adquirir deuda por importe de 2,6 billones de euros desde su puesta en marcha en 2015.

El escenario base con el que trabaja JP Morgan pasa por la compra de 30.000 millones al mes con una vigencia de nueve meses. Según estos cálculos, el BCE adquirirá entre 3.000 y 4.000 millones de bonos corporativos. “Draghi decepcionaría al mercado si solo incluyera bonos del Estado”, asegura Matthew Baley, estratega del banco estadounidense.

La puesta en marcha del nuevo QE no está exenta de problemas. El primero de ellos se refiere a las condiciones fijadas por el BCE, que limita los activos elegibles. Algunos de estos requisitos ya se modificaron. El primero ellos es el que impedía comprar deuda que cotiza por debajo de la facilidad de depósito (-0,4%). En diciembre de 2016 se levantó el veto. Ahora las miradas están puestas en el tope del 33% por emisor o emisión. Superarlo traería importantes implicaciones pues equipararía al BCE al mismo nivel que el resto de acreedores en una cláusula de acción colectiva.

Como alternativa en Bank of America Merrill Lynch proponen ampliar la gama de activos elegibles con la inclusión de la deuda bancaria. “El importe de los bonos bancarios en circulación alcanza los 460.000 millones de euros, lo que equivale a una quinta parte del mercado corporativo”, apuntan los expertos. Esta medida podría ser una de las compensaciones del BCE al sector financiero por los bajos tipos de interés. Si finalmente la institución se decanta por esto, las compras seguirían los criterios de elegibilidad de los activos que sirven de garantía. Es decir, se centraría en bonos senior. El principal problema de esta iniciativa es que no todos los bancos son igual de solventes. “La compra de bonos bancarios implica una cantidad significativa de riesgo crediticio directo en un sector que no está exento de problemas de crédito, aunque creemos que la calidad crediticia de los bancos en general es muy buena”, remarcan.

Igor de Maack, gestor de DNCA (filial de Natixis IM) considera que Mario Draghi “le entregará a Lagarde un área monetaria que, sin duda, se ha salvado, pero que está muy cerca de la japonización: con una población que envejece, un crecimiento débil y tipos reales a largo plazo persistentemente negativos”.

Los expertos prefieren la deuda española

Con las expectativas puestas en la batería de medidas que el BCE anunciará en septiembre, los analistas de JP Morgan aconsejan comprar deuda española a 10 años frente a la francesa al mismo plazo. Los expertos esperan que en septiembre el BCE rebaje en 10 puntos básicos la facilidad de depósito hasta el -0,5%, extienda el nivel actual de los tipos hasta finales de 2020 y anuncie un programa de compra de activos por importe de 30.000 millones de euros mensuales durante al menos nueve meses.

Los expertos de Société Générale también muestran preferencia por la deuda española. En concreto, aconsejan tomar posición en la deuda española a 30 años frente a la alemana al mismo plazo, pues esperan que los periféricos experimente un nuevo recorte de las rentabilidades con el anuncio de las medidas en septiembre. Esto serviría de contrapeso ante la incertidumbre política.

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