Matías Cortés y la universidad

Además de su brillante labor de abogado, Cortés desarrolló una prolífica y rica actividad docente

Matías Cortés y la universidad

Nos ha dejado Matías Cortés (MC), ese gran abogado y catedrático de Derecho Financiero y Tributario. Su fallecimiento está haciendo correr ríos de tinta, real o virtual, como no puede ser de otro modo ante una figura trascendental en los últimos años en España, comenzando por la sentida necrológica que Juan Cruz le ha dedicado en El País. Las líneas que siguen a continuación están dirigidas a glosar su figura como docente, ya que compartimos las aulas de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, incluso un grupo hace años.

Se licenció en Derecho en la Universidad de Granada, doctorándose, como todos los que después serían grandes tributaristas, en la Universidad de Bolonia, siendo becario del Colegio Español de esta ciudad y que fundó el Cardenal Albornoz en 1364. Y es que Italia, en esos momentos, era la referencia en la materia. Allí aprendió, en su opinión, “los fundamentos y también las sfumature del derecho tributario …bajo el magisterio de Antonio Berliri, su agudeza, su inmensa capacidad de análisis y para crear una problemática original, tuvieron sobre todos nosotros una enorme influencia que nos permitió respirar libres”.

En 1966 se convierte en catedrático de Economía Política y Hacienda Pública en Granada (su predecesor fue José Alvarez de Cienfuegos) y, posteriormente, de Derecho Financiero y Tributario (le sucedió Javier Lasarte, a quien le debo gran parte de mi quehacer universitario), cuando se separan las disciplinas, pasando a la Autónoma de Madrid y, después, a la Complutense, donde su maestro Fernando Sáinz de Bujanda (del que fue discípulo desde 1960 y en cuyo departamento coincidió con Jaime García Añoveros y Fernando Vicente Arche, también bolonios), creó el Derecho Financiero y Tributario español, tal y como hoy lo conocemos, convertido en la actualidad en una referencia a nivel mundial, especialmente en los países latinoamericanos.

Pese a su ejercicio profesional, como uno de los grandes abogados españoles, nunca dejó su faceta docente, formando parte de numerosísimos tribunales de oposiciones y de tesis doctorales. Su papel como presidente del comité de redacción de Civitas, Revista de Derecho Financiero y Tributario, resulta esencial para comprender la evolución de estos estudios en España.

Como autor prolífico de libros y manuales jurídicos, destaca su Ordenamiento Tributario Español. El primer tratado sobre la materia en España, pese a que él lo calificaba como un trabajo juvenil o una explicación sencilla del sistema tributario. Todos sabemos que la línea recta es la distancia más cercana entre dos puntos y, en el derecho, suele pasar lo mismo. Aún hoy y cuando a mis alumnos les explico el deber de contribuir del art. 31 de la Constitución, siempre cito su lema de que hay tributo porque hay capacidad económica.

Un grupo de catedráticos de Derecho Financiero y Tributario de universidades de toda España se reunió el pasado 18 de mayo de 2018 en Granada, para homenajear su figura, con motivo de cumplirse los cincuenta años de la publicación de esta obra y donde aprobaron y firmaron la polémica Declaración de Granada, en la que no participé, sobre la situación actual de la Hacienda Pública desde la perspectiva jurídica. Una foto muy expresiva, en palabras de MC, “de lo que tenemos y de lo que nos pasa”.

Para MC, la doctrina ha “ayudado a acercaros a la realidad de la Hacienda Pública con la racionalidad dogmática de nuestra tradición jurídica, tenemos la tarea de poner nuestro grano de arena para que la unificación del derecho financiero europeo, discurra por los caminos de la legalidad democrática, de la justicia, de la seguridad y de la solidaridad todo lo cual es política: todo lo cual es derecho. Y no lo olvidemos si el futuro del mundo financiero se convierte en cultivo exclusivo de los economistas desaparecerá el derecho y donde no hay derecho no hay democracia”.

Hombre de verso fácil, recuerdo cuando en Jávea pugnó con José Juan Ferreiro, buen amigo y maestro, por ser presidente de la Asociación Española de Profesores de Derecho Financiero. Con la guayavera blanca que lo caracterizaba, volvió a sorprendernos con su elucuencia.

El sábado y tras conocer la necrológica de Juan Cruz, publiqué un twitter sobre su fallecimiento. Una compañera del departamento y también buena amiga me contestó que MC era una “de las mejores cabezas del país”.

MC nos ha ayudado a todos en la concreción de nuestra disciplina. Ha sido un ejemplo de eso tan manido como es la transferencia del conocimiento. En definitiva, cómo desde la Universidad se puede hacer grande a un país, en nuestro caso España.

Javier Martín es Catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Complutense de Madrid. Socio Director de Ideo Legal

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