Los mensajes de los nuevos banqueros centrales son más difíciles de descifrar

El enfoque de Powell y Lagarde tiene ventajas, pero también hace más complicado adivinar sus siguientes pasos

Los mensajes de los nuevos banqueros centrales son más difíciles de descifrar

Emerge una nueva generación de banqueros centrales: hablan claramente y están menos imbuidos de teorías económicas que sus predecesores. Tiene sus ventajas, pero también significa que es más difícil predecir cómo reaccionarán.

Al igual que Christine Lagarde, nombrada la semana pasada como la próxima presidenta del Banco Central Europeo, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EEUU, es abogado de formación con experiencia gubernamental. El año pasado el americano advirtió contra la excesiva confianza en algunos de los modelos económicos que habían guiado la política monetaria de Estados Unidos. Dejó claro que dependería más de los indicadores de coyuntura, algo que señaló en su comparecencia esta semana ante el Congreso. Esta puede ser también la técnica de Lagarde una vez que esté en Frankfurt.

Este enfoque tiene ventajas. Algunos conceptos teóricos, como el nivel neutro de las tipos de interés reales, un punto medio en el que las condiciones monetarias no sean ni demasiado estrictas ni demasiado laxas, resultan difíciles de explicar y de estimar. Cambian a medida que la estructura de la economía evoluciona, por lo que no es prudente ser dogmático al respecto. Es cierto que incluso los banqueros centrales con formación académica en Economía no son necesariamente doctrinarios. Muchos banqueros reconocen que las relaciones entre la inflación y el desempleo, por ejemplo, pueden estar cambiando y evolucionando. El ahora expresidente del BCE y ex profesor de Economía, Mario Draghi, destaca por su familiaridad con la ciencia, que le ha ayudado, más que obstruido, en su política monetaria.

No obstante, para los inversores hay una gran diferencia entre el pensamiento fluido de Powell y el de sus predecesores, como Ben Bernanke, cuyo trabajo sobre la Gran Depresión configuró su visión del mundo. Sin un esquema conocido, es más difícil evaluar cómo Powell o Lagarde podrían reaccionar ante nuevos desarrollos o datos. De ahí la sorpresa cuando Powell dijo en enero que la Reserva Federal esperaría a hacer cualquier cambio en los tipos de interés, habiendo señalado aumentos desde diciembre.

Este cambio, entre otros, hacia posibles recortes de tipos de interés, puede estar justificado por motivos económicos. La Reserva Federal, al igual que el BCE, cuenta con un ejército de analistas profesionales. Sin embargo, los inversores se centran, tal vez demasiado, en la visión del mundo de los líderes de los bancos centrales, y figuras como Powell y Lagarde son más difíciles de descifrar de lo que están acostumbrados.

 

Normas