Renta fija

Grecia paga lo mismo por su deuda a 10 años que EE UU: ¿es sostenible?

El país heleno podría aprovechar el buen momento que vive la renta fija para acudir al mercado de capitales

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A punto de cumplirse un año de que Grecia pusiera fin a ocho años de recate, el país heleno recibe al nuevo Gobierno con la rentabilidad de su deuda a 10 años en el 2%. Han sido necesarios 247.000 millones en ayudas a cambio de reformas para que Atenas pudiera salir de la delicada situación financiera que puso al euro contra las cuerdas.

Con el 39,9% de los votos, el partido conservador Nueva Democracia se hace con 158 diputados de un total de 300 y acaba con el reinado de Syriza. El resultado no pilla por sorpresa. De hecho, el mercado ya lo había descontado. El fracaso registrado por Alexis Tsipras en las elecciones europeas le obligó adelantar unos comicios previstos para otoño. Desde que se convocaran elecciones, la renta variable y la renta fija lo han celebrado.

Con la Bolsa griega subiendo un 21% desde el 23 de mayo, los rendimientos de la deuda con vencimiento en 2029 han pasado del 3,4% al 2,09%, mínimos históricos. La deuda helena cotiza en los mismo niveles que la estadounidense al mismo plazo. Pero su situación financiera dista mucho de ser la misma. Mientras la primera economía del mundo logra la máxima nota crediticia (triple A según Fitch y Moody’s o AA+ de acuerdo a la escala de S&P), Grecia sigue siendo calificada de altamente especulativo (B+, B1 y BB- según S&P, Moody’s y Fitch).

Los progresos logrados por Grecia son significativos, pero su economía tiene por delante numerosos retos. La agencia de calificación DBRS señala que el primero de ellos es “la elevada tasa de morosidad de los bancos” que además de pasar factura a los resultados “limita su capacidad para conceder préstamos”. Según datos de la consultora Axis, la mora se sitúa en el 46% (80.000 millones), unos niveles solo comparables a los de las entidades chipriotas (39%). A esto se suma la abultada deuda pública que a cierre de 2018 se situaba en el 181% del PIB.

Esto no ha impedido que a comienzos del presente ejercicio, Grecia retomara su actividad en el mercado de capitales. En enero realizó su primera incursión con una emisión de deuda a cinco años en la que captó 2.500 millones al 3,6% y un mes y medio después realizó su primera colocación de deuda a 10 años desde marzo de 2010. Según informaciones publicadas por Reuters, Grecia podría aprovechar el buen momento del mercado para repetir la experiencia.

Lejos quedan ya los momentos de histeria en los que la rentabilidad de la deuda a 10 años se situaba en el 37%. Era marzo de 2012 y la crisis de deuda de la zona euro golpeaba con fuerza a los países de la periferia, entre ellos Grecia que estaba inmersa en su segundo rescate en menos de dos años. En aquel momento el país recibió un préstamo de 130.000 millones, importe en el que se incluyen los 48.000 millones que se destinaron a recapitalizar el sistema bancario. El último episodio que puso en tela de juicio a la viabilidad de la moneda única se vivió en julio de 2015, cuando Atenas se enfrentó al tercer rescate. La rentabilidad de su deuda a 10 años escaló en aquel momento al 19,2%, elevando la prima de riesgo a los 1.800 puntos básicos, lejos de los 243 que registró ayer al cierre.

En Bankinter esperan que la victoria de Nueva Democracia contribuya a la estabilidad fiscal. “Parece más probable el cumplimiento del objetivo de un superávit primario del 3,5% anual hasta 2022”. Entre las medidas a aplicar los expertos destacan rebaja de la carga fiscal para atraer inversiones y el saneamiento de la banca con la adopción de fiscales ligados a la venta de créditos morosos a terceros. “Las medidas del gobierno entrante podrían impulsar el potencial de crecimiento económico de Grecia y aliviar los desafíos socioeconómicos”, apuntan en S&P.

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