Eduardo González: “La tienda física tiene más capacidad de conseguir inmediatez”

La compañía dispone de una moneda propia para facilitar las transacciones entre diferentes países

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Estudió Derecho y, aunque opositó a la carrera judicial, cuando se abrió el proceso de selección para director general de Interflora en España, hace 18 años, no dudó en presentarse. “Las flores tienen la capacidad, que no tienen otros productos, de transmitir sensaciones”, confiesa Eduardo González (Madrid, 1970) sobre lo que le atrajo para cambiar de camino desde su amplio y sobrio despacho en el que, como no podía ser de otra manera, no faltan las plantas.

La clave del éxito de la plataforma, que va a cumplir 70 años en España y creció con la popularización del telégrafo, es la tecnología, pero también su red de 1.500 floristerías, todas ellas con un establecimiento propio. Esta capilaridad es la que les permite ser extraordinariamente ágiles. “Podemos entregar entre 30 minutos y una hora en cualquier parte de España, incluso del mundo, porque formamos parte de una red global, pero ahí ya entran en juego las diferencias horarias”, asegura. La urgencia es uno de sus valores diferenciales para enfrentarse a los nuevos competidores digitales que han entrado en escena. “La tienda física, cuando tiene esa red, es la que cuenta con más capacidad de conseguir esa inmediatez”, insiste. El otro activo es la calidad del servicio. “Nosotros no trabajamos con cajas, entregamos las flores en mano porque es como entendemos que se tienen que dar”, remarca González.

En un contexto en que el comercio tradicional desaparece en pro de las grandes distribuidoras digitales, su plataforma da soporte y ayuda para mantener las floristerías tradicionales. “Me siento orgulloso y satisfecho de la apuesta de Interflora, que no tiene tiendas propias, por el retail y por sus profesionales”. Ensalzar el oficio de los floristas es uno de sus principales empeños. Para entrar a formar parte de su red, los establecimientos deben destinar esfuerzos a la formación, y cada año organizan un concurso para elegir al mejor artesano florista de España. “Para ser un profesional no basta con tener buen gusto, tiene que haber una formación y un saber hacer detrás de cada trabajo”, recuerda el directivo.

No obstante, aunque en España facturan casi 20 millones de euros al año, González echa en falta que el país esté por debajo de otros mercados europeos. “Somos 46 millones de personas y gestionamos alrededor de 450.000 arreglos al año. En Dinamarca son alrededor de seis millones de habitantes y mueven 850.000 envíos”, relata. Algo que el ejecutivo escuda en que mientras que en el norte de Europa las flores se entienden como parte de la vida, en España solo se compran en las ocasiones especiales. Pero también se hacen envíos entre distintos países, y para facilitar las transacciones, Interflora dispone de su propia moneda, el fleurín, que antes encontraba la paridad en el franco suizo y ahora, en el euro.

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