España, la clave del sector solar europeo

Se está produciendo una transformación energética total que va más allá de la electricidad e incluye ámbitos de uso final

España, la clave del sector solar europeo

La UE está apoyando activamente la evolución de Europa hacia una sociedad con bajas emisiones de carbono y actualizando su normativa para facilitar las inversiones públicas y privadas que requiere la transición hacia las energías limpias, pero este proceso no será solamente positivo para el continente y el planeta, sino que también deberá resultar beneficioso para la economía y los consumidores.

Según distintos analistas del sector, se prevé que la capacidad instalada de energía solar en toda Europa pasará de 9,5 GW en 2018 a 13,5 GW (+42,1%) a finales de 2019, lo que llevará a la UE a acaparar el 12% del mercado mundial solar. El pasado diciembre, la Unión Europea reforzó aún más su compromiso con las energías limpias al pedir a los miembros que aumentasen la cuota de las renovables desde el 27% establecido originalmente para 2030 a un 32%.

La implantación de la energía solar en Europa ha venido impulsada, asimismo, por la eliminación de los aranceles a los paneles solares de fabricación china por parte de la Comisión Europea, lo que ha significado que el precio de los paneles se reduzca hasta en un 30%, por lo que se prevé que el mercado de energía solar de la UE aumente hasta los 11.000 millones de euros este año. Alemania, España, Francia y los Países Bajos serán los países que más crezcan, ya que prevén lograr cada uno de ellos un aumento de más de 1 GW en la capacidad instalada durante este año.

Dos países generan actualmente más de la mitad de toda la energía solar en Europa, Alemania (38%) e Italia (17%), el tercero es el Reino Unido (11%) y a mucha distancia se encuentran Francia (7%) y en quinto lugar España (5%), que solo aportó en los últimos seis años 750 MW.

La energía renovable es ahora la solución para los países que buscan apoyar el crecimiento económico y la creación de empleo, al igual que para aquellos que buscan limitar las emisiones de carbono, ampliar el acceso a la energía, reducir la contaminación del aire y mejorar la seguridad energética.

Además de la clara evidencia en cuanto a la generación de energías renovables, también se está produciendo una transformación energética completa que va más allá de la electricidad que incluye a sectores de uso final (autoconsumo), como son el comercial, industrial y residencial (calefacción, refrigeración, transporte y riego agrícola), donde existe una oportunidad sustancial para el crecimiento de las energías renovables fotovoltaicas, sobre todo en nuestro país.

La segmentación del mercado solar europeo ha cambiado significativamente en los dos últimos años, lo que ha supuesto que los sistemas solares instalados se hayan realizado en torno a un 26% sobre tejados en el sector residencial, alrededor de un 18% sobre cubiertas comerciales, mientras que alcanzó un 20% en los sectores industriales, y contabilizó en el mercado eléctrico hasta el 36%. Sin embargo, España aún se sitúa en una posición de desventaja con respecto a los otros países europeos (tercero por la cola) por razones legislativas del pasado reciente, lo que hace que la segmentación del mercado solar fotovoltaico español sea de una gran intensidad en dependencia del sector eléctrico, con un 80%, mientras supone un 10% en cubiertas comerciales, un 6% en el sector industrial y solo un 4% en el sector doméstico.

España será el país que lidere el crecimiento europeo del sector fotovoltaico (con más de 8 GW), para lo que movilizará unas inversiones de entre 60.000 y 70.000 millones de euros para poder alcanzar el objetivo del 35% en energías renovables a finales de 2030, por encima del 32% de media fijada por la Unión Europea para 2030, lo que supone duplicar los niveles actuales del 17%.

El año pasado se instalaron en España 261,7 megavatios (MW) de nueva potencia fotovoltaica, un 94% más frente a 2017 y casi un 500% más con respecto a la potencia fotovoltaica instalada en 2016 (55 MW).

Las empresas españolas del sector fotovoltaico están en disposición de contribuir de forma factible al objetivo propuesto, tienen la oportunidad y la voluntad de invertir y convertir este proceso de transición energética en una apuesta para generar riqueza económica, empleo y fomentar el desarrollo industrial, rural y residencial.

 Ignacio Blanco Cuesta es Presidente y CEO de Univergy Internacional

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