Renta fija

Los inversores pagan ya por el 45% de la deuda de la zona euro en circulación

El importe de bonos con tipos negativos alcanza los 4,3 billones en la región

Deuda Europa pulsa en la foto

El fin de las rentabilidades negativas estaba llamada a ser la tendencia dominante de los próximos meses. Sin embargo, la inestabilidad de las últimas semanas ha vuelto a hacer de la renta fija el activo preferido de los inversores. A los temores de desaceleración se suma ahora un nuevo elemento que podría acelerar el proceso: las relaciones comerciales. Después de meses de reuniones para la búsqueda de una solución al conflicto, las negociaciones entre China y EE UU han entrado en punto muerto. Esto ha sido suficiente para desatar la corrección en las Bolsas, sacando el máximo partido al lema de Sell in May and go away (vende en mayo y vete).

La salida de dinero de la renta variable está encontrando en el mercado de deuda el mejor aliado. La desconfianza en el futuro de la economía lleva a los inversores a buscar refugio en los bonos.

Esta tendencia se está viendo favorecida por la pausa en el proceso de normalización monetaria de los grandes bancos centrales. La consecuencia más inmediata de esto es la caída de las rentabilidades, muchas de las cuales han vuelto a entrar en terreno negativo. En los últimos ocho meses el volumen de deuda con rentabilidades negativas ha aumentado un 86%, pasando de los 5,7 billones de dólares que había en el mercado el pasado octubre (unos 5,1 billones de euros) a los 10,6 billones de dólares actuales (unos 9,5 billones de euros), según los últimos datos del índice Bloomberg Aggregare Negative Yielding. Estas cifras suponen regresar a niveles de octubre de 2016, coincidiendo con los mínimos de la deuda soberana europea tras el triunfo del Brexit y la compra masiva de deuda por parte del BCE.

Solo en la zona euro, el importe de los bonos con rendimientos negativo alcanza los 4,3 billones de euros, es decir, el 45% de la deuda en circulación. Respecto a hace un año el volumen ha aumentado un 30,2%. A pesar de este incremento la cifra se sitúa ligeramente por debajo de los 4,6 billones registrado el cuarto trimestre de 2016, cuando la adquisición de activos del BCE alcanzaba los 80.000 millones mensuales.

Por volumen total es Francia el país la eurozona que más deuda tiene a tasas negativas: 1,3 billones de euros, un 41,5% más que hace un año. Francia supera así a Alemania que dispone de 1,26 billones con rendimientos negativos, importe que se sitúa un 65,6% por encima del registrado hace 12 meses. La locomotora de Europa ha sido siempre el mejor representante de esta corriente, pues hasta su bono soberano a 10 años vuelve a cotizar con rentabilidades negativas. Después de cerrar la semana pasada en el nivel más bajo en dos años y medio (el viernes concluyó en el -0,106%) ayer el bund finalizó la jornada en el -0,086%. Su mínimo histórico hasta el momento es el registrado en julio de 2016 cuando cayó al -0,189%. A pesar de ser Francia el país que más pasivo aglutina con rendimientos negativos, es en Alemania donde estos activos representan el 65,4% de la deuda en circulación frente al 60,8% que supone en el caso de la economía gala.

España no permanece al margen. De hecho, por volumen de activos en circulación con rentabilidades negativas ocupa el tercer puesto con 625.387 millones. Hace un año el importe de este tipo de deuda se situaba en los 419.066 millones. España comenzó a cobrar por su deuda en abril de 2015 cuando colocó 725 millones en letras a seis meses al -0,002%. A partir de ese momento la mejora de la economía española sumada a las políticas ultralaxas del BCE ha permitido replicar al Tesoro la hazaña en reiteradas ocasiones ampliando el abanico a los bonos a tres años. El interés que despierta el papel español lleva a muchos lleva a muchos inversores a apostar por su deuda, un activo que en un escenario de tipos cero ofrece algo de rentabilidad a cambio de un riesgo mínimo. El bono a diez años revalidó el viernes su mínimo histórico al cerrar en el 0,87%, un punto básico por debajo de mínimo de septiembre de 2016.

En la zona euro, Grecia y Lituania son los dos únicos países que no disponen de deuda con rendimientos negativos. No obstante, el pasivo griego ha experimentado una notable mejora en los últimos años al calor de los rescates. Esto ha permitido a la rentabilidad de su deuda a 10 años pasar del 34,9% que registraba en diciembre de 2011 al 3,4% actual.

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