Enfermedades que incapacitan para conducir

Unas 26.000 personas al año no pueden renovar el carné

Hay que evitar los medicamentos que producen somnolencia.
Hay que evitar los medicamentos que producen somnolencia.

Iker Casillas, en estos momentos, no puede conducir. El Reglamento General de Conductores se lo impide, al menos durante tres meses. Como él, unas 26.000 personas cada año son incapacitadas temporal o totalmente para ponerse al volante, calculan en Asecemp (Asociación Española de Centros Médicos Psicotécnicos).

Otra cosa es que todos los que no están en condiciones de conducir lo cumplan, entre otras cosas porque los centros psicotécnicos no pueden verificar al 100% las enfermedades que tienen los conductores, que pueden omitirlas para no perder el permiso de conducir.

Además, salvo que haya víctimas, donde la investigación es más exhaustiva, los centros que expiden estos certificados no tienen acceso al historial médico de los conductores, aunque pueden requerirlo, aseguran en CNAE (Confederación Nacional de Autoescuelas) siempre y cuando se detecten deficiencias.

No hace falta padecer alzhéimer, párkinson o problemas visuales severos. Enfermedades como la epilepsia, depresión o ansiedad, la narcolepsia, patologías cardiovasculares (arritmias, isquemias, hipertensión, marcapasos), apnea del sueño, vértigos o diabetes son algunas de las que entrañan más peligro en carretera.

Entre el 5% y el 10% de los accidentes de tráfico se relacionan con el consumo de medicamentos

Y es que muchas de ellas y sus tratamientos pueden provocar somnolencia, reducción de reflejos, mareos, visión borrosa o doble, entre otros, aclara Mar Cogollos, directora de Aesleme (Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal), dedicada a la prevención de accidentes de tráfico.
Este es el motivo por el que casi un centenar de patologías o deficiencias están recogidas y limitadas en el reglamento (anexo IV), que conviene consultar cuando se vaya a obtener o renovar el carné de conducir. En muchos casos se fijan periodos de renovación más cortos (en lugar de cada cinco años), se impide conducir de noche o durante algún tiempo tras una operación. Y en otros muchos es necesario presentar informe favorable del especialista.

Los cambios esperados

Restricciones. Sin contar las lentes, en España se imponen unas 400.000 condiciones restrictivas como espejos especiales, coche automático, pomos en el volante, además de la reducción de horas o kilómetros.


Mayores. Asecemp ha solicitado al director de la DGT, Pere Navarro, rebajar de cinco a dos años el periodo de renovación de los mayores de 70 años (que son los que más fármacos consumen).

Reconocimientos. En España se realizan unos 3,2 millones de reconocimientos al año para renovar u obtener el carné de conducir.

Formación. Para Bonifacio Martín, de Asecemp, los médicos que trabajan en los centros de expedición de psicotécnicos deberían contar con un mínimo de formación en seguridad vial.

Pero, afirma Bonifacio Martín, secretario general de Asecemp, “con el debido control médico, muchas de ellas permiten conducir, sobre todo turismos, porque en el caso de profesionales (camiones, autobuses, etcétera) las exigencias son mucho mayores.

Paradójicamente, la ingesta de fármacos también se ha convertido en un problema. Es la cara B de los tratamientos para controlar las enfermedades. Según datos de CNAE, actualmente el 17% de los conductores consume fármacos de forma crónica, “pero esto no se analiza si no hay un siniestro de por medio con daños personales”.

De hecho, la Dirección General de Tráfico relaciona con los medicamentos entre un 5% y un 10% de los accidentes. Nada raro teniendo en cuenta que hoy el 60% de los españoles toma dos o más fármacos a la vez. Y todo a pesar de que está comprobado que tomar varias medicinas puede influir en los reflejos, la visión espacial, la actividad motora, etc.

Psicofármacos

“En los últimos años ha habido muchas campañas para reducir los siniestros por consumo de drogas o alcohol”, dice Marta Velasco, directora de marketing del concesionario online Trive. Pero “poco se conoce sobre las consecuencias de conducir bajo los efectos de ciertos fármacos”. Y es que analgésicos, tratamientos para el párkinson, antimigrañosos, anestésicos, antihistamínicos e incluso los antigripales que toma todo el mundo pueden alterar la capacidad para la conducción.

Los psicofármacos son uno de los grupos más peligrosos, máxime cuando muchos conductores los toman por su cuenta. ¿Quién no ha tomado, en alguna etapa de estrés, Lexatin o lorazepam? Según datos del Instituto Nacional de Toxicología, el 27% de los muertos en la carretera presenta ingesta de psicofármacos solos o en combinación con alcohol o drogas.

Y todo a pesar de que en España los reconocimientos son bastante rigurosos. Mientras que en otros países (como Italia) es solo un médico autorizado el que realiza el examen y expide el certificado, en España estos centros cuentan con psicólogo, oftalmólogo y médico general, cuenta Martín.

Pero en España somos diferentes. Aunque el conductor debería ser más exigente por seguridad propia y de los demás, se da la circunstancia de que los centros que hacen exámenes más exhaustivos son a veces los más perjudicados “porque se corre la voz entre los conductores que no quieren perder el carné. “Es la falta de cultura en seguridad vial”, asevera Martín.

Aunque los problemas visuales son los que absorben el mayor número de rechazos –además de los tres ejes de enfermedades: cardiovasculares, respiratorias y neurológicas–, hay otras que también hacen vulnerables a los conductores y que destaca la empresa Trive.

Enfermedades comunes

Algo cada vez más frecuente como las alergias (en España 14 millones de afectados) son un problema. Además de los antihistamínicos, que suelen producir somnolencia, los estornudos, ojos llorosos o el moqueo producen la pérdida de atención de hasta 30 segundos o más de 800 metros. Con la anemia pasa algo parecido. Quienes la sufren pueden sentir fatiga, mareos, taquicardia o sudoración, altamente peligroso al volante.

La interrupción de la respiración o apnea obstructiva del sueño es otra patología recogida no hace tanto en el Reglamento de Conductores. Dolores de cabeza, somnolencia, déficit de atención, hipertensión o insuficiencia cardiaca son algunas de sus consecuencias. En muchos casos los conductores tienen que presentar un informe médico favorable para renovar el permiso de conducir.

Los diabéticos también tienen muchas limitaciones que hay que conocer. Tanto los que padecen la de tipo 1 (con mayor riesgo) como la de tipo 2 tienen que pasar los controles más a menudo, aunque puede variar a criterio facultativo. Se tiene también que demostrar que no han existido en un año cuadros de hipoglucemia, hospitalización o inestabilidad metabólica.

Además de la apatía, desgana, tristeza y malestar, los fármacos para la depresión tienen contraindicaciones. Es conveniente no conducir al principio del tratamiento ni consumir alcohol o drogas porque agravan los síntomas. La fobias son limitantes. Uno de cada nueve conductores sufre ansiedad al volante y el 20% deja de conducir a causa de ella. La conocida como amaxofobia es más frecuente en personas que han sufrido un accidente o padecen estrés.

Roberto Ramos (CNAE): “Mentir en un psicotécnico es un delito de falsedad documental”

Roberto Ramos, director de formación de la fundación CNAE.
Roberto Ramos, director de formación de la fundación CNAE.

Responsable de formación de la Fundación CNAE desde hace años, Roberto Ramos siempre se ha dedicado a la seguridad vial y la movilidad. Formador de profesores de seguridad vial y auditor en este campo, además de autor de diversas publicaciones, considera que se avanzaría bastante si se cumpliera la ley con todo el rigor.

¿Debería ser más rigurosa la norma con el uso de fármacos al sacar el carné?

No todo es prohibir. El médico pregunta en el reconocimiento si se toma algún tipo de medicamento y el conductor tiene que decir la verdad. Además, al mentir en un test psicotécnico se incurre en un delito de falsedad documental. Igual ocurre con las enfermedades.

¿Cómo se controla a quienes se automedican, sobre todo con psicofármacos?

Aunque no en todas las personas afectan por igual –depende de la dieta, práctica de deporte, la época del año, la edad o el lugar geográfico, etc.–, el uso de psicofármacos es un riesgo mayor en carretera, sobre todo si se mezcla con alcohol o drogas. Hay dos datos que evidencian el problema: el 50% de los peatones atropellados da positivo en psicofármacos y más de un 20% de los españoles reconoce automedicarse, aunque sean inhaladores o antiinflamatorios, que también afectan a la conducción. Los conductores tienen que aplicar el sentido común y leerse los prospectos.

¿No sería conveniente que los conductores acudieran con el historial médico?

A título personal (no desde CNAE), considero que el médico de cabecera tendría que tener un papel más protagónico. Es cierto que se puede requerir el historial médico, pero esta vía suele producirse sobre todo en accidentes con víctimas, que es cuando se tira de pruebas forenses. Lo ideal sería cumplir el reglamento con el mayor rigor posible, lo que incluye a profesores de autoescuelas, médicos y conductores.

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