Los mercados laborales de Castilla y León y Extremadura, entre los peores de Europa

Ninguna región española está entre las 20 más atractivas para generar ocupación

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Diez años después de la crisis financiera mundial que desató la quiebra de Lehman Brothers podría decirse que la economía europea se ha recuperado en términos generales. Sin embargo, las cicatrices son aún muy visibles en determinadas regiones comunitarias. Aunque el número de personas ocupadas en la Unión Europea es ahora un 2% mayor que en 2008, no puede decirse lo mismo en muchas economías locales europeas. Así, aún hay un buen número de regiones comunitarias con un nivel de desempleo muy por encima de su tasa estructural.

¿Dónde están estas regiones y cuales son sus perspectivas de futuro? Los economistas del banco ING han elaborado un informe que responde a estas preguntas, a partir de la elaboración del Índice de Fortalezas del Empleo que analiza todas las regiones europeas. Dicho índice mide, además de si han recuperado o no los niveles de empleo previos a la crisis, las fortalezas y debilidades de los mercados laborales, que tienen que ver con sus infraestructuras digitales, su vulnerabilidad ante la globalización, la capacidad de innovación de la zona y la edad nivel educativo y de formación de sus habitantes.

Una de las primeras conclusiones de este análisis es que existe una clara dicotomía entre las regiones con grandes áreas urbanas y áreas urbanas y con población más joven y aquellas zonas rurales con su población envejecida, más susceptible de vaciarse y prolongar su paro estructural.

Esta circunstancia se observa especialmente en dos regiones españolas que están entre las 20 con coyunturas laborales menos dinámicas y peores perspectivas de empleo para los próximos años. Se trata de los mercados laborales de Castilla y León y Extremadura.

Las regiones mejor posicionadas obtienen puntuaciones de entre el 0 y superiores al 0,5. Mientras que las peores tienen valores negativos entre el 0 y por debajo del -0,5 (Ver gráfico). La situación del empleo en la región extremeña es la octava peor de todas las europeas, con una puntuación que roza el -1; mientras que los castellanoleoneses ocupan el puesto 15 por la cola.

Extremadura tiene la tasa de paro más alta de España (22,5%). Pero Castilla y León, debido fundamentalmente a su despoblación, cuenta con un desempleo del 12,2%, incluso inferior a la media nacional (14,7%). Son, por tanto, el resto de factores evaluados por este índice relacionados con lo digital, la I+D y el potencial de mano de obra lo que hace a Castilla y León una de las áreas menos atractivas de la UE.

Ninguna entre las mejores

Por el contrario, en este ranking elaborado por los economistas de ING no hay ninguna región española entre las 20 mejores de la UE para el desarrollo del mercado laboral.

En cualquier caso, a tenor del Índice de Fortaleza del Empleo, todas las comunidades autónomas españolas, además de no haber recuperado todo el empleo tienen malas perspectivas laborales para los próximos años, salvo Madrid y Navarra, a las que otorgan mejores expectativas de futuro.

“Estas regiones con puntuaciones negativas –entre las que está casi toda España, con las excepciones mencionadas—son las que mayor riesgo tienen de quedarse atrás”. Y añaden que “aunque los bajos niveles salariales de estas áreas las haga atractivas para las empresas, el resto de factores evaluados y que llevan a los empresarios a instalarse en un territorio, no son tan atractivos”, indican.

Las 20 regiones más desfavorecidas en materia de empleo están mucho menos dispersas ya que se concentran en Italia, Grecia, España y Portugal y solo una en Bulgaria. Si bien, estos expertos consideran que estas zonas aún pueden ganar empleo por la mejora del ciclo, aunque esto no ocurrirá si los problemas de la región son estructurales. Y añaden que esta concentración en el sur de Europa de las regiones con peores perspectivas de empleo reflejan también el peso que ejercen las legislaciones nacionales y sugiere la necesidad de estudiar reformas nacionales que mejoren la situación.

¿Qué ocurrirá en los próximos años? El informe apunta a que las regiones más retrasadas en la recuperación “tienen una oportunidad de retornar a los niveles de empleo previos a 2008, siempre que se mantenga el ciclo expansivo”.

Aunque en los casos donde la mayoría del desempleo obedezca a cuestiones estructurales y no del ciclo, la evolución de su ocupación dependerá de cuestiones como sus inversiones en infraestructuras digitales y en la formación de sus jóvenes y sus trabajadores. Estas áreas se beneficiarán también de una mejora de los niveles estructurales de empleo de sus respectivos países. Pero si los Gobiernos del sur no atienen a estas cuestiones “se enfrentan a otra década perdida para la creación de empleo”, advierten estos economistas.

Las soluciones

Algunas regiones europeas corren el riesgo de estancarse económicamente. Esto hace pensar que las políticas redistributivas entre países de la UE y entre distintas regiones de un mismo país deberán reorientarse. Aunque estas políticas son siempre un tema espinoso en la UE y muchas veces las propuestas mueren antes siquiera de llevarse acabo, opinan los autores de este estudio.

Además, estos analistas consideran que, una mayor redistribución de fondos en la propia UE no se presenta en este momento político como una solución a los problemas de los mercados laborales. Sobre todo porque con las perspectivas de, como mínimo, estancamiento económico de muchas de estas regiones, el auge del voto populista podría aumentar. Y, con ello, frenar esas posibilidades de trasvase de fondos hacia las regiones más pobres.

De momento, aconsejan a las autoridades comunitarias que la distribución del Fondo Social Europeo –que tiene en cuenta la formación y el empleo para su distribución–; y del Fondo Desarrollo Regional –que evalúa la I+D y la agenda digital– se centren aún más en estos requisitos al otorgar sus subvenciones.

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