Elche, el palmeral milenario y la dama ausente

Un oasis en el Mediterráneo Patrimonio de la Humanidad

Elche
Vista del palmeral.

Elche no se entiende sin su palmeral histórico que configura un paisaje urbano único. La ciudad acoge la mayor concentración de esta planta –familia de las arecáceas– de toda Europa, un oasis en el Mediterráneo, declarado en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad, cuyo origen fenicio supone una existencia más que milenaria. Vivir entre palmeras no es, aquí, un sueño imposible.

Por su ubicación, este lugar ha sido desde antiguo una pieza codiciada para distintos pueblos venidos de tierras lejanas, que fueron dejando un importante legado del que hoy podemos disfrutar.

Los huertos son el elemento más característico del paisaje urbano

La Dama de Elche es una de las joyas de ese legado. Hallada en La Alcudia, un importante yacimiento arqueológico situado a dos kilómetros del centro urbano de la ciudad, es una de las muestras más bellas, fascinantes y conocidas del arte ibero. Se encuentra en el Museo Arqueológico de Madrid. Los ilicitanos reclaman insistentemente su devolución, pero, de momento, tienen que conformarse con una réplica exacta del famoso busto que se encuentra en el Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE).

Mar de palmeras

“Nos acercábamos a Elche, ya se distinguía su valle rebosante de frutos y su inmenso palmeral, el mayor y más hermoso de Europa, el más paradisiaco de toda España”, dejó escrito en 1862 el escritor danés Hans Christian Andersen en su Viaje por España.

Un verdadero mar de palmeras integrado en la ciudad conforma este paisaje excepcional. Entre 200.000 y 300.000 ejemplares que, contemplados en la distancia pueden parecer un bosque, pero que en realidad es una plantación planificada y realizada con fines agrarios, de ahí que a las parcelas se las denomine huertos.

Alcázar de la Señoría o palacio de Altamira.
Alcázar de la Señoría o palacio de Altamira.

La decoración con palmas y palmeras en cerámicas iberas de La Alcudia (siglos III al I a. C.) demuestra su relevancia ya en aquella época. La expansión del palmeral se produjo tras la fundación por los árabes de la nueva ciudad en su emplazamiento actual (siglos VIII y IX), que establecieron una extensa red de riego que en buena parte ha llegado hasta hoy.

Precisamente, la pervivencia durante siglos de este sistema de agricultura de oasis fue uno de los aspectos que valoró la declaración de la Unesco. En la actualidad, el palmeral tiene una función más paisajística y cultural que agrícola. Esta última se centra en la producción de palma blanca para el Domingo de Ramos, que se envía a toda España e incluso al extranjero, y en reducidas cosechas de dátiles para el mercado local.

La basílica de Santa María.
La basílica de Santa María.

Los huertos de palmeras son el elemento más característico del paisaje urbano, envuelven la ciudad a modo de una gran mancha verde de dos kilómetros de largo y un kilómetro de ancho.
Una visita al Huerto del Cura, uno de los más representativos, sirve para entender el origen y evolución de este oasis excepcional. Encontraremos plantas mediterráneas y tropicales en un ambiente de tranquilidad y sosiego donde, cómo no, las palmeras son las auténticas protagonistas.

Centro histórico

Diferentes épocas, reflejadas en diversos estilos arquitectónicos, se despliegan en el centro histórico ilicitano. Los restos de la muralla árabe y el alcázar de la Señoría o palacio de Altamira, una de las fortalezas mejor conservadas de la provincia de Alicante e imprescindible punto de referencia monumental y vital de la ciudad, magistralmente integrada en el Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE); la torre-fortaleza de la Calahorra, parte de la muralla defensiva de origen árabe; la basílica de Santa María, joya del barroco valenciano, ubicada en el lugar que en época musulmana ocupó la mezquita principal; el renacentista convento de la Mercè; los baños árabes de su subsuelo o el edificio del ayuntamiento, de estilo gótico, conforman un grato e interesante recorrido por el pasado de una ciudad repleta de historia.

Otro signo identificador de Elche es el Misteri, un auto sacramental de origen medieval que se representa todos los 14 y 15 de agosto en la basílica de Santa María. Es un drama cantado en valenciano antiguo. La música procede de diversas épocas y estilos, con melodías medievales, renacentistas y barrocas, interpretadas por cantores no profesionales y una escolanía infantil de voces blancas. En 2001, la Unesco lo declaró Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

Guía de viaje

Elche, el palmeral milenario y la dama ausente

El Huerto del Cura acoge el restaurante Els Capellans, donde deleitarse, entre otras propuestas, con los mejores arroces, en particular el arroz con costra, típico de Elche. Y justo enfrente, en un inmenso y cuidado jardín, se encuentra el hotel Huerto del Cura, un cuatro estrellas a precios asequibles.

Al pie de la sierra de El Carabassí se extiende la playa del mismo nombre, de arena fina y dorada, formada por un sistema que combina dunas altas recientes, dunas fósiles y pinares de gran valor geológico y medioambiental. Es una de las mejores playas de la provincia de Alicante.

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