Erdogan intenta sujetar la lira y sube al 1.000% el interés para pedirlas en el extranjero

La tormenta financiera llega a pocos días de las elecciones municipales

lira turca pulsa en la foto

Turquía vuelve a estar en el centro de la diana. A unos días de que se celebren las elecciones municipales de Ankara y Estambul, la lira es protagonista de un nuevo sobresalto. Los desequilibrios que vive el país y que ya el pasado julio sacudieron al resto de mercados emergentes no han desaparecido. Con una economía en recesión por primera vez en diez años y una inflación disparada al 19,7%, los comicios de este fin de semana son interpretados como un referéndum a la gestión de Tayyip Erdogan.

La divisa turca cedió ayer un 3,8%, hasta las 5,53 unidades por dólar. Una volatilidad que se ha visto incrementada en la última semana, especialmente desde que el viernes pasado JP Morgan emitiera un informe en el que recomendaba a los inversores salir de los activos denominados en liras. La reacción del mercado no se hizo esperar y ese día la moneda se depreció un 5%.

Erdogan no dudó en culpar a los inversores extranjeros de esta situación y para evitar un nuevo descalabro de la moneda el Ejecutivo optó por prohibir las ventas a corto para los foráneos. Asimismo, el Gobierno presionó a los bancos para limitar la liquidez a los inversores, medidas ambas que se prevé que sean temporales. Todo ello se tradujo en un alza del 1.000% del tipo de interés intradiario para pedir prestadas liras fuera del mercado. Esto no sirvió para frenar la depreciación de la moneda, que ya el verano pasado se depreció un 40%. Desde entonces ha recuperado un 20%.

La falta de liquidez llevó a los inversores a deshacer posiciones en la renta fija y la Bolsa. La rentabilidad del bono a dos años se disparó al filo del 21% desde el 17% que registraba la semana pasada. En la última semana, la Bolsa se deja un 12%.

Las dudas que se ciernen sobre Turquía, y que obedecen en gran medida al fuerte endeudamiento financiado por inversores extranjeros, se han acrecentado en el últimos mes. En un intento de reflotar a la lira, el banco central turco ha echado mano de reservas. En las tres primeras semanas de marzo, las reservas de divisa experimentaron un descenso cercano a los 10.000 millones de dólares, hasta los 24.700 millones.

El contagio a otras divisas emergentes es limitado, pero según los analistas consultados por Bloomberg si la inestabilidad continúa su curso monedas como el real brasileño o el rand sudafricano podrían verse afectados.

Garanti cae un 18% en la última semana


La filial turca de BBVA no permanece al margen de esta sacudida y desde el cierre del jueves 21 de marzo retrocede un 18%. No obstante, ayer la entidad consiguió cortar la sangría y cerró con un alza del 3,25%. Por su parte, BBVA, que el jueves quedó al margen de las subidas generalizadas de los bancos europeos, cedió ayer un 1,35%.

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