María Benjumea: “Un empresario bueno tiene que ser ‘estartapero”

En 2012 montó un punto de encuentro entre emprendedores e inversores

Startup

En 2012, María Benjumea (Madrid, 1954) fundó Spain Startup, un punto de encuentro entre empresas españolas innovadoras e inversores llegados de distintos puntos de Europa y de Silicon Valley, además de organizar South Summit, cumbre del emprendimiento en el Sur de Europa. Antes, en 1994, esta licenciada en Geografía e Historia, miembro del Círculo de Empresario y miembro fundador de IWF España, había creado Infoempleo.com, un portal pionero en la gestión de los recursos humanos, empleo y formación en internet.

Ha encontrado su espacio en el mundo de las startups?

Soy una estartapera de 64 años y estoy feliz. He encontrado un ambiente colaborativo. En este mundo que va tan rápido, la gente compite, pero se trabaja en equipo para sacar las cosas adelante. Hay mucha colaboración.

¿Qué le hizo entrar en este ámbito empresarial?

En 2010 vislumbrábamos un mundo a velocidad de vértigo. Habíamos vivido el boom de internet, con jugadores fuertes que irrumpían en las diferentes industrias. Las empresas empezaban a identificar la innovación como algo necesario porque ir más deprisa. Y se dieron cuenta que tenían que contar con las startups si querían innovar. En 2012 teníamos una crisis gordísima, y era el momento de cambiar el chip porque España estaba deprimida, había que hacer algo por cambiar las cosas, porque no necesitamos tener un ADN especial, todos podemos ser emprendedores. Era el momento de demostrar que en España éramos buenos, había que unir, porque ir juntos era lo más importante.

¿Qué aportan las startups al mundo de la empresa?

Una manera de hacer. Una startup tiene que tener tres condicionantes, que sea un proyecto innovador, capacidad para crecer rápidamente y tener perspectiva mundial. Se hablaba de que eran proyectos digitales y tecnológicos, pero la palabra clave es innovación, ya que se necesita transformación en todas las industrias y sectores. Las startups, en su fase inicial, responden a esas necesidades. La pareja clásica era la del inversor y la startup, pero las corporaciones se presentan como un actor determinante, ya que demandan innovación. Las startups ven que sus proyectos tienen una salida buena, cubren nichos e identifican carencias en el mercado. Son más ágiles, más innovadoras.

¿La falta de financiación es el principal problema para crecer?

La financiación es fundamental, pero hay empresas que crecen de manera orgánica. Para el mayor número de startups que se lanzan, los inicios no son cuando más financiación necesitan. Es importante saber cuando hay que dar entrada a los inversores, ya que es necesario que el proyecto esté consolidado. Hay que saber medir el momento para dar valor a lo que se ha hecho. La gente sabe que hay dinero. En el último South Summit había 55.000 millones de dólares de cartera de inversores. Si el proyecto es bueno hay dinero. Nadie te viene a buscar, hay que saber venderse.

¿Dónde se puede buscar financiación?

El inversor responde cuando ve que puede tener rentabilidad del proyecto, por lo que hay que demostrar que se tiene foco y sobre todo un gran equipo, pero también flexibilidad para tomar un camino u otro. Entre los mecanismos de inversión juega un papel importante el ICO con FondICO, el fondo de fondos, que inyecta dinero dos veces al año a los fondos, que han de triplicar esa inversión. Todos tienen que aportar valor. Y si el ICO te inyecta dos, tienes que multiplicar por tres esa inversión. Dinero hay un montón, pero las startups tienen que relacionarse con las corporaciones a través de la innovación abierta, del desarrollo de negocios, de atender a la demanda de clientes. Es una nueva forma de transformar las startups en grandes corporaciones, y esto tiene que ver con la necesidad de unirse a los más innovadores.

¿Qué buscan las grandes empresas en este tipo de alianzas?

Desarrollar negocio, juntos identifican un nicho y generan ingresos. Es un win win para todos, es una manera para que una empresa pueda encontrar posibilidades de desarrollo. Les interesa trasformarse con este tipo de empresas. Además, cuantos más mensajes se lancen de que hay oportunidades de negocio más se agudiza el ingenio. Trabajamos para identificar startups, y empresas como Endesa, Ferrovial, Telefónica quieren estar ahí. Porque los enemigos no son los nuevos. O Kike Sarasola [fundador de la cadena hotelera Room Mate], quien decide montar Be Mate para que no le canibalice Airbnb. Hay que ser estartapero y empresario. Todos los empresarios buenos tienen que ser estartaperos, aunque no todos los estartaperos son empresarios. Además, las empresas pasan por distintas fases.

¿Cuáles son esas fases?

La primera fase es la de los fundadores, que son multifunción, son el alma mater y cuentan con un equipo reducido. Luego se entra en otro momento, a medida que se crece y hay que empezar a incorporar gente capaz de transformar esa organización.

Están buscando un nuevo unicornio.

Es muy importante tenerlo, porque eso significa que una pyme ha pasado ser un gran proyecto. Es el gran sueño, por el que es maravilloso este trabajo, siendo consciente de que puedes apoyar ese crecimiento.

¿Por qué hay tan pocas mujeres al frente de una startup?

Es un problema de las mujeres, que tienen que creérselo. Somos buenísimas, pero tenemos que convencernos de que podemos jugar con las mismas reglas del juego, y levantar la misma financiación.

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