La oportunidad de crear el mejor ‘sandbox’ del mundo

De aprobarse el plan del Gobierno, España se pondrá a la cabeza de la innovación

La oportunidad de crear el mejor ‘sandbox’ del mundo

El pasado mes de julio, la Secretaria General del Tesoro presentó en audiencia pública el Anteproyecto de Ley de Medidas para la Transformación Digital del Sistema Financiero. Se trata de un proyecto normativo que regulará por primera vez en España la creación y funcionamiento de un sandbox, esto es, de un espacio controlado de pruebas para realizar proyectos de innovación financiera de base tecnológica sin riesgo regulatorio. En otras jurisdicciones, como el Reino Unido, las autoridades supervisoras ya habían puesto en marcha este tipo de entornos seguros y de ellos han surgido proyectos realmente innovadores.

El caso típico de uso del sandbox es el del proverbial garaje de Silicon Valley. Un pequeño grupo de innovadores tiene una gran idea, agarra sus portátiles y la pone en práctica desde cero. Pero si en lugar de ser una red social o un buscador, su prometedor concepto tiene un componente financiero, el lanzamiento se complica. En la mayoría de casos implicará la obtención de una licencia administrativa que, a su vez, puede suponer unos requisitos de capital mínimos, compliance, atención de reclamaciones y otras muchas medidas que, si bien necesarias para proteger a los usuarios, son también una difícil barrera de entrada.

El sandbox permite que el proyecto se lance en un entorno cerrado y se pruebe sin riesgo de sanción, bajo la atenta mirada de los supervisores. Una vez comprobada su viabilidad, el emprendedor puede obtener financiación más fácilmente y asumir los costes del cumplimiento de los requisitos regulatorios sin que ello sea un salto al vacío.

Además de para el entorno startup, este banco de pruebas puede ser de gran utilidad para salvar la inevitable distancia entre tecnología y legislación. En un mercado muy regulado, como es el de los servicios financieros, no es raro que proyectos innovadores se den de bruces con barreras legales pensadas para otro contexto tecnológico. Una tecnología nueva que permita llegar al público de manera más eficiente sin comprometer su seguridad no debería frenarse o tener que irse a otro país para ser probada. El sandbox puede ser una magnífica herramienta para que los supervisores permitan la experimentación tecnológica de base financiera, ya provenga de empresas nuevas o consolidadas, sin riesgo de afectar al mercado o al público inversor.

En esta vertiente experimental, el supervisor debe vigilar cuidadosamente qué normas flexibiliza o exceptúa. Las candidatas son aquellas que realmente sean anacrónicas y cuyos fines puedan lograrse con la nueva tecnología sin sacrificar protección al cliente. Si el proyecto resulta un éxito en el sandbox, el supervisor y el legislador habrán conseguido información de primera mano para adaptar sus actuaciones a la nueva realidad tecnológica. Los países que cuenten con esta herramienta podrán avanzar sus legislaciones más rápidamente y atraer ideas y empresas de otros entornos más rígidos.

Así pues, desde Allen & Overy creemos que la principal clave del éxito del sandbox estará en su adaptabilidad y así lo hemos puesto de manifiesto en los comentarios que hemos presentado al anteproyecto. Desde nuestra experiencia internacional en el asesoramiento a clientes en sandboxes similares, sabemos que es muy importante que los supervisores tengan la flexibilidad necesaria para atender las diversas necesidades y singularidades de los proyectos que se propongan.

Debe preverse para ello la posibilidad de que ciertos requisitos legales se exceptúen o aligeren expresamente en el contexto del sandbox. Por otro lado, debe prestarse atención a que los requisitos de entrada no sean excesivamente onerosos, a fin de evitar poner barreras de entrada a los emprendedores con buenas ideas pero pocos recursos.

También sería de gran utilidad incluir la vertiente experimental del sandbox como uno de sus objetivos, y permitir que las propias autoridades aprovechen las lecciones aprendidas para que sirvan de catalizador para la modernización de nuestras leyes, cuando así corresponda.

Otro elemento clave será la capacidad del sandbox de aunar esfuerzos y criterios de distintas administraciones públicas competentes. Consideramos muy positivo que el anteproyecto regule conjuntamente las normas del sandbox para los organismos supervisores del sector financiero (Banco de España, CNMV y Dirección General de Seguros), ya que sin duda generará sinergias entre ellos.

No obstante, sería deseable que pudieran participar, aun en calidad de observadores, otros actores públicos que pueden tener mucha importancia en la vida de un innovador financiero, como serían los Registros Mercantil y de la Propiedad, la Agencia Tributaria o el Sepblac (Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias).

En todo caso, el anteproyecto de ley es una iniciativa que celebramos y que creemos contará con el apoyo de los participantes del mercado. La propuesta evidencia un alto grado de análisis de las experiencias y precedentes internacionales y cuenta, además, con las ventajas de ser creado con expreso respaldo legal y carácter integrador de varias ramas del sector financiero. De aprobarse, estamos convencidos de que pondrá a España en el grupo de cabeza de la innovación tecnológica, financiera, regulatoria y legal.

Antonio Cámara es abogado de Allen & Overy

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