Villarejo controló el teléfono de empresarios, políticos y periodistas en el asalto de Sacyr a BBVA

El espionaje buscó rechazar la operación de Sacyr para descabalgar a Francisco González

comisario villarejo
El comisario José Villarejo, a su llegada a los juzgados de la plaza de Castilla en junio de 2017. El País

El BBVA, bajo la presidencia de Francisco González, utilizó al encarcelado comisario José Villarejo para una operación de espionaje a gran escala sobre políticos, empresarios y medios de comunicación, dentro del frustrado intento de Sacyr por entrar en el capital del banco entre 2004 y 2005. Según ha desvelado el diario digital El Confidencial, el comisario controló 4.000 números de teléfono durante los tres meses que duró el encargo del banco.

El control de las comunicaciones llegó al Palacio de la Moncloa; entre las personas espiadas estaban el responsable de la Oficina Económica del Gobierno, Miguel Sebastián, además de prominentes empresarios como Luis del Rivero (entonces presidente de Sacyr) o Juan Abelló. Según el diario digital, el banco pagó más de medio millón de euros en un contrato de tres meses en la llamada Operación Trampa, destinada a rechazar la entrada de Sacyr en el capital y evitar la salida de Francisco González de la presidencia.

La operación puso el nombre en clave de "Grupo Hostil" al grupo de personas que apoyaba dicha operación. Además de los ya citados, fue investigada Intermoney, la agencia de valores donde trabajaron Miguel Sebastián y el entonces vicepresidente de la CNMV Carlos Arenillas. Algunos ex directivos del propio banco, procedentes de BBV y que salieron tras la toma de control de BBVA por González, también fueron espiados a petición del entonces máximo responsable de seguridad del banco, el excomisario de la Policía Nacional Julio Corrochano.

Entre los teléfonos espiados aparecen también personas relacionadas con Prisa, editora de Cinco Días y El País, como el abogado Matías Cortés. También estaban entre los teléfonos controlados los de Fernando González Urbaneja (ex director de Cinco Días) y Ángel Boixadós, que en aquella época dirigían la agencia GBA de información económica. El diario digital Hispanidad también aparece entre los teléfonos sujetos a espionaje.

Sacyr comunicó a la CNMV a finales de noviembre de 2004 su intención de tomar un 5% en el capital del banco, y posteriormente informó la compra del 3,1% vía derivados. La operación fue considerada hostil por el BBVA, ya férreamente controlado por González tras haber descabalgado al llamado "clan de Neguri" en 2002 gracias al descubrimiento de cuentas secretas en Jersey de algunos directivos.

En enero la CNMV inició una investigación sobre presuntas irregularidades en la venta de la sociedad de valores de González, FG Valores, a Merrill Lynch en 1996, investigación que fue abandonada poco después. Manuel Conthe era presidente de la CNMV en aquella época y Carlos Arenillas, vicepresidente.

La operación se desarrolló bajo acusaciones de politización. Miguel Sebastián, que había trabajado bajo el mando del gallego en calidad de responsable del servicio de estudios, fue citado como cerebro de la operación contra González, junto a Luis del Rivero, presidente de Sacyr, y Juan Abelló, que se ofreció en diciembre a comprar un 0,5% del banco. En febrero Sacyr renunció a la operación.

Villarejo se encuentra en prisión desde 2017 por la Operación Tándem, una red a gran escala de espionaje y tráfico de información confidencial que se mantuvo operativa durante dos décadas. El policía está acusado de pertenencia a organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales, y ha amenazado reiteradamente con hacer pública información confidencial muy sensible sobre las instituciones del Estado.

Normas