Ariston prevé obtener el 80% de sus ventas de bienes de alta eficiencia energética en 2020

La firma apuesta por un calentador de agua que usa un 88% menos de energía

Ariston construyó una casa climatizada en la isla de Disko, Groenlandia, para que la puedan usar un grupo de científicos durante todo el año.
Ariston construyó una casa climatizada en la isla de Disko, Groenlandia, para que la puedan usar un grupo de científicos durante todo el año.

La compañía italiana de climatización Ariston, que es uno de los grandes productores de calderas y calentadores de agua y que tiene a España entre sus cinco principales mercados, pretende que, en 2020, el 80% de sus beneficios provengan de productos de alta eficiencia energética o de energías renovables. “Es una obsesión de nuestro director”, asegura Emiliano Sakai, director general del Grupo para la Península Ibérica. “En 2017, el 60% de nuestras ganancias fueron productos de este tipo, por lo que no estamos mal encaminados para lograr el objetivo del 80%”, añade Sakai.

La empresa facturó en 2017 unos 1.570 millones de euros, tiene 7.000 empleados en todo el mundo y destinó 79 millones de euros a I+D. El 68% de sus ventas son en el Viejo Continente. La compañía estima que el 80% de la energía que se consume en los hogares de Europa Occidental se destina a calefacción y a calentar agua. Según un estudio del Idae (Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía), ese porcentaje en España es menor (un 68,5%). Una casa española gasta de media unos 990 euros al año en consumo energético.

En ese sentido, Ariston ha decidido apostar por un calentador de agua que utiliza hasta un 88% menos de electricidad que los termos eléctricos tradicionales, según explica la compañía. Se llama Lydos Hybrid (es de clase A, los D son los menos eficientes) y desde Ariston aseguran que se trata del primer termo híbrido del mundo, ya que utiliza una resistencia eléctrica junto a una bomba de calor. “Una placa fotovoltaica de un metro de ancho por 1,8 metros de largo puede proveer la energía necesaria para que este producto funcione”, dice Sakai.

Otro de los puntos que destaca el estudio del Idea, es que más de la mitad de los españoles desconoce la valoración energética de los electrodomésticos que tiene en casa. Desde Ariston aseguran que este calentador gasta de media unos 188 euros anuales menos que los de clase D. “Mientras que la media de estos productos consumen 1.500 vatios, el nuestro solo necesita 180 para funcionar”, asegura Sakai. El Lydos Hybrid cuesta unos 750 euros, tres veces más que los menos eficientes, según la empresa.

Ariston también ha decidido apostar por su calefacción Alteas One, un producto que, para demostrar que puede funcionar en cualquier situación climática, decidió instalar en la isla de Disko, al oeste de Groenlandia. El objetivo del proyecto era poder darle un hogar con calefacción a un grupo de científicos que están estudiando el fitoplancton en esa región del mundo. De esta manera, podían seguir haciendo su trabajo durante todo el año, incluso durante los meses de invierno.

“Esta tecnología puede adaptarse a condiciones climáticas extremas (la temperatura en este lugar del oeste de Groenlandia cuando instalaron esta calefacción era de 28 grados bajo cero) ya que usa gas propano, que puede funcionar a temperaturas muy bajas”, explica Pilar Comes, directora de marketing de la firma. Además de consumir un 35% menos de energía, esta calefacción emite un 70% menos de óxido de nitrógeno y un 35% menos de CO2 que la media de sistemas de calefacción que hay en el mercado, aseguran desde la empresa.

La necesidad de reducir las emisiones

33% más de CO2 en 2040. La Agencia Internacional de la Energía estima que de aquí a 2040, las emisiones globales de CO2 subirán un 33%, debido al desarrollo de los países emergentes. En el caso europeo, según el informe, el 28% del consumo energético se destina a la climatización de las casas y los edificios, cinco puntos porcentuales por encima de lo que consume la industria, por ejemplo. “El parque actual de calefacciones es muy ineficiente, tanto en emisiones como en consumo y gasto para el usuario. Readecuarlo generaría miles de puestos de trabajo”, explica Sakai.

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