CaixaBank extiende la magia de los Reyes Magos en Navidad

El Árbol de los Sueños llevará regalos a más de 21.000 niños vulnerables

Dos empleados de CaixaBank colocan regalos en el Árbol de los Sueños de una oficina de la entidad financiera.
Dos empleados de CaixaBank colocan regalos en el Árbol de los Sueños de una oficina de la entidad financiera.

Luces de colores adornando las calles, música de villancicos, grandes celebraciones, el Gordo de la Lotería, son estampas que nos sumergen de lleno en la Navidad. Pero si hay una imagen que evoca como ninguna la magia de la Navidad esa es la de la llegada de los Reyes Magos y Papá Noel, con la infancia como protagonista; el nerviosismo de los días previos, con la cabalgata de Reyes como punto álgido, y el alboroto al abrir los regalos al pie del árbol.

CaixaBank ha querido que esta magia se extienda a más hogares este año con El Árbol de los Sueños, una iniciativa que permitirá que niños en riesgo de exclusión social puedan recibir un regalo durante las fiestas de Navidad.

Más de 1.000 oficinas de CaixaBank, distribuidas por toda España (en 550 municipios), han colocado desde el pasado lunes 10 de diciembre un árbol de Navidad de cartón reciclado de cerca de dos metros de altura adornado con 20 bolas. Son en realidad 20 redondeles de cartón en cada uno de los cuales está escrito el nombre de pila y la edad de un niño. Todos estos pequeños han escrito su propia carta a los Reyes, en la que piden un obsequio, un juguete, ropa… Y ese será el regalo que se comprará para este niño.

La acción busca movilizar de forma masiva a los ciudadanos. Los que compran los regalos personalizados son los clientes

“El año pasado hicimos una prueba piloto en cuatro grandes oficinas de CaixaBank en Barcelona, con niños que atendemos desde el programa CaixaProinfancia. Hicimos unos 150 o 160 de estos regalos... muy de andar por casa. Pero como fue muy bien, decidimos extenderlo a todas las oficinas de CaixaBank que se prestaran voluntarias, y nos han respondido más de 1.000 oficinas”, relata Pere Huguet, director corporativo de acción social de CaixaBank.

Para llevar a cabo esta iniciativa, CaixaBank ha contado con la colaboración de más de 300 entidades sociales en todo el territorio español, muchas de ellas pertenecientes a la red de CaixaProinfancia, como Redes Cooperativa, una cooperativa de acción social que lleva 20 años de intervención en el distrito madrileño de Carabanchel. “Trabajamos con familias en situación de vulnerabilidad y la inmensa mayoría de los niños de esas familias lo más normal es que no recibieran ningún tipo de regalo en Navidad”, señala Beatriz Sánchez-Arévalo, trabajadora social de Redes.

En Redes serán 120 niños los beneficiarios, y “en total son más de 21.000 niños y niñas en riesgo de exclusión los que recibirán el regalo que han pedido, aunque en España hay bastantes más niños en esa situación”, destaca el responsable de acción social de CaixaBank.

La acción busca movilizar de forma masiva a los ciudadanos. “Lo que pedimos es que no sean los empleados los que compren los regalos, que sean los clientes, porque si no sería muy fácil. Solo en los servicios centrales va dirigido a los empleados, porque aquí no tenemos clientes (se han instalado árboles también en el centro corporativo de Barcelona, todas las sedes de las direcciones territoriales y 10 filiales del grupo)”, explica Huguet. “Las 60 bolas del centro corporativo [tres edificios colindantes] se agotaron en hora y media”, resalta.

40 euros

Los clientes de CaixaBank pueden coger una de las bolas del árbol que lleva escrito el nombre y la edad del niño y que lleva adherida una carta manuscrita (o redactada por sus padres en el caso de los más pequeños) en la que cuentan alguna vivencia personal y el regalo que desean. Y el cliente se compromete a comprarlo y a depositarlo junto al árbol. El día 21 de diciembre se distribuirán todos los regalos a las entidades para su posterior reparto, que en función de su propia organización, los entregarán tanto para Papá Noel como para la noche de Reyes.

Los regalos no pueden costar más de 40 euros, para que comparativamente no haya grandes diferencias y no discriminar a nadie. “Son niños que están muy acostumbrados a cierta austeridad. Una de las cosas que trabajamos con ellos es la de ser responsables con el dinero”, apunta Sánchez-Arévalo. “Trabajamos con ellos que tiene que haber regalos para todos y que tienen que ser cosas que deseemos mucho o que las podamos necesitar. Viven en familias con ingresos muy limitados y están acostumbrados a vivir con el cinturón apretado”, remarca la trabajadora social.

“Con los regalos, yo no puedo devolver ninguna carta a ningún niño, tengo que triunfar en todas partes. Ahí no puede fallar ni uno. Eso es lo que más me preocupa”, afirma Huguet. “Es una campaña que a nosotros nos ha ilusionado mucho porque es muy personal”, expresa Sánchez-Arévalo. “Nos hace felices”, subraya Huguet.

Algo más que una carta

La elaboración de la carta ha servido a las organizaciones que trabajan con la infancia para desarrollar otros aspectos. “La campaña no es solo hago una carta y ya está. Para nosotros también dota de contenido la intervención social que hacemos con los niños”, destaca Beatriz Sánchez-Arévalo, trabajadora social de Redes Cooperativa.

“La elaboración de la carta la hemos incluido en los programas que seguimos. Es decir, lo niños que estaban en un refuerzo educativo, un ratito los educadores lo han dedicado a poder trabajar con los niños en lo que para ellos ha sido una actividad en sí misma”.

“En la medida en que los niños se han sentido libres de expresar qué es lo que necesitaban, te das cuenta de cosas que normalmente no te cuenta. Los niños han tenido un espacio de permitirse ser niños, de potenciar la inocencia, apoyar su expresión, escuchar sus deseos. Ha sido devolverles ese ratito y luego además el regalo será el colofón”.

“También trabajamos que no se pueden pedir 10 cosas, que hay que aprender a compartir. Para nosotros es el trabajo de valores también con los niños”.

“Con los más pequeñitos ha sido más un trabajo con las mamás, para ver qué le conviene. Cosas para trabajar la psicomotricidad, que tengan que ver con letras, con números”.

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