Reino Unido alerta de un drama económico si no se logra pactar el Brexit

El Banco de Inglaterra cree que la libra se hundiría hasta un 25%

Varios informes azuzan la votación del Parlamento del 11 de diciembre

Theresa May, en un acto durante su visita del martes a Irlanda del Norte.
Theresa May, en un acto durante su visita del martes a Irlanda del Norte. Getty Images

El Gobierno británico de Theresa May y el Banco de Inglaterra sacaron este miércoles toda su artillería para defender la importancia del acuerdo pactado para la salida del país de la Unión Europea a dos semanas de la votación del plan acordado con Bruselas en el Parlamento británico.

El peor de los escenarios posibles, un Brexit duro y la falta de tratados comerciales con Bruselas, implicaría que Reino Unido redujera su crecimiento y traería consigo una fuerte depreciación de la divisa, desplome del precio de la vivienda, subida de la inflación y escalada del desempleo. En palabras del Gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, se produciría la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial si no hay acuerdo antes del 29 de marzo de 2019.

Tanto el Gobierno de May como el Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés) fueron contundentes con su análisis del impacto del Brexit en la economía nacional: sea cual sea la solución será negativa para el PIB británico. Ahora bien, el escenario más apocalíptico lo planteó el Banco de Inglaterra, que prevé que el PIB se contraiga un 8% desde el nivel que alcance en el primer trimestre del año que viene hasta 2023. La nueva cifra empeora, y mucho, su anterior previsión.

Para el Ejecutivo el escenario más negativo –sin acuerdo con Bruselas y con cero inmigración europea– restaría hasta el 9,3% del PIB en un plazo de 15 años. Si se lograran mantener los flujos migratorios, el recorte sería del 7,7% del PIB.

El Ejecutivo de May capitula y reconoce que incluso si los Comunes dan el visto bueno a su plan, el impacto sería del 3,9% –sin inmigración– y del 2,1% en caso de mantener la entrada de trabajadores. La primera ministra insistió ayer en Westminster que este pacto “es el que mejor protegerá el empleo y la economía” del país.

Para el supervisor británico, las perspectivas son algo mejores a cinco años vista, en el caso de conseguir establecer una “asociación económica” más o menos estrecha con la Unión Europea. De mantener unos vínculos fuertes, el PIB podría crecer un 1% de aquí a 2023, mientras que en el caso de que las relaciones fueran algo más débiles, la economía británica crecería un 0,75% menos.

Volviendo al escenario de una salida sin acuerdo, el panorama para el mercado de trabajo también sería muy negativo. Según el Banco de Inglaterra, la tasa de desempleo se dispararía hasta el 7,5%, dos puntos y medio porcentuales más respecto al nivel actual. El paro alcanzaría su peor momento durante el año 2020 y se iría reduciendo progresivamente hasta cerca del 5% en 2023, aunque todavía sería un punto más alto que en el escenario de una salida negociada. La institución dirigida por el canadiense Mark Carney reconoce que esta situación elevaría el desempleo de larga duración, debido a la dificultad de parte de los trabajadores de encontrar nuevos empleos.

Malas noticias también para el poder adquisitivo de los hogares. De acuerdo con la previsión hecha por el banco central inglés, la inflación sufriría una escalada vertiginosa de hasta el 6,5% en 2020, y tardaría dos años y medio en volver a niveles cercanos al 2%.

Al incremento de los precios se sumaría un desplome en la vivienda, que sufriría una depreciación del 30% en el peor de los escenarios. Mientras que la actividad no residencial –locales comerciales, oficinas y hoteles– se hundiría hasta un 48%.

A todo esto, y pese a la desaceleración económica, el Banco de Inglaterra suma un ingrediente más: podría verse obligado a subir los tipos de interés hasta el 6,5% desde el 0,75% actual –su mayor nivel desde 2009–.

En este escenario apocalíptico, la libra sufriría una depreciación de hasta el 25% frente al dólar y el euro. Circunstancia que pesaría, junto con la desaceleración económica, en la caída del comercio, que se vería lastrado hasta la firma de nuevos acuerdos comerciales.

Carney defendió ayer que la institución dará todos “los pasos necesarios” para estabilizar la economía, “cualquiera que sea la senda que tome el Brexit”, mientras que David Davis, el antiguo negociador para el divorcio, criticó los pronósticos “incorrectos” del Tesoro, que tildó de “proyecto miedo 2.0”.

Los sectores más expuestos

En el caso de un Brexit duro, la economía británica se enfrentaría a una serie de riesgos. Desde la imposición de barreras y tarifas comerciales, hasta el cierre del grifo de ayudas de la UE, pasando por estándares regulatorios suplementarios, o el recorte de la libertad de movimiento de los trabajadores.

Agroalimentario. Sería, con diferencia, el más dañado por una salida sin acuerdo. Es además la industria más dependiente de los trabajadores comunitarios, ya que el 18% de su mano de obra está compuesta por ciudadanos de la UE.

Farmacéutico. Saldría muy perjudicado especialmente por los estándares regulatorios, que obligarían a las compañías a repetir los ensayos clínicos para poder vender medicamentos en la UE, a la que exporta más del 30% de su producción.

Automovilístico. Los controles fronterizos tendrían un impacto muy negativo para las cadenas de suministro del sector del automóvil, además de los estándares en seguridad.

Transporte. Se podría ver afectado en gran medida por la falta de reconocimiento de los permisos de conducir.

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