Marcos Bueso: “La oftalmología española es de Champions, pero el paciente no lo percibe”

Clínica Baviera, un centro especializado en tratamientos quirúrgicos oftalmológicos, está centrada en su expansión en Europa

Tras el ingreso del grupo chino Aier Eye, hoy el mayor accionista, la firma gana más talento, tecnología y mercado

Marcos Bueso, Clínica Baviera
Marcos Bueso, director general de Clínica Baviera.

Desde el verano de 2017 el grupo chino Aier Eye es el principal accionista de Clínica Baviera –especializada en tratamientos quirúrgicos de oftalmología, con 82 centros y más de 1.000 empleados–, tras la adquisición del 86,8% del capital de la compañía por unos 146 millones. Aunque la gestión sigue a cargo de sus socios fundadores, la familia Baviera.

Marcos Bueso (Valencia, 1972), director general desde 2012 de la firma valenciana que cotiza en el mercado continuo y que factura casi 80 millones, habla de lo que ha supuesto la incorporación del gigante asiático a la empresa, los planes de expansión y las previsiones de crecimiento, del 7%, debido a la mayor incidencia de la miopía, la presbicia y de los problemas de retina, glaucoma y estrabismo. Su preocupación, “la incertidumbre económica”.

¿Por qué esta empresa familiar decidió dar entrada a un grupo chino?

Hablamos del grupo de oftalmología privado más grande del mundo, y da la casualidad de que es chino. Clínica Baviera es líder en el sector y un referente en Europa. Pero las posibilidades de tener socios de la industria no son tan grandes como para que existan grandes grupos a escala mundial. Y Aier ha marcado la diferencia, un grupo con presencia en China pero también en EE UU, en proceso de expansión, por lo que el movimiento a Europa era algo natural. La medicina privada europea está en un nivel de desarrollo muy alto y la oftalmología española es de Champions, pero el paciente en la calle no lo percibe. Aier lo sabe, y que Clínica Baviera es una plataforma perfecta para encontrar sinergias, me refiero a buenas prácticas y enfoque en la excelencia y los pacientes, de cara a llevar a China, un mercado emergente donde se está creando una clase media.

¿Qué ha significado su incorporación?

El cambio accionarial ha afectado poco. Obviamente, en vez de tener accionistas financieros, que aportan más a los gestores, ahora tenemos uno industrial, que está enriqueciendo a nuestros médicos. Somos parte de un grupo con liderazgo global, con un tamaño muy grande en cuanto a número de intervenciones y oftalmólogos, hemos pasado de 200 a casi 5.000. Eso nos da oportunidades de ser más punteros en tecnologías, tratamientos, protocolos.

Llevaremos a China las buenas prácticas oftalmológicas de Clínica Baviera

¿Y por qué un año después Aier se desprendió del 7% de su capital?

La propia CNMV nos lo puso sobre la mesa porque la liquidez se quedó un poco justa: “¿Os interesa una salida a Bolsa o que el accionista mayoritario venda una parte de sus acciones?”. Y aunque no les apetecía mucho reducir su participación, le explicamos que era un tema del regulador. Al final, valoramos juntos que la mejor opción era dar entrada a otros accionistas para aumentar la liquidez y el free flow.

¿Contempla abrir nuevas clínicas?

El plan anunciado en 2017 incluye la apertura de 16 centros en tres años. El objetivo es pasar de 80 clínicas a 96 a finales de 2020 en los tres países en los que estamos: España, Italia y Alemania. Sobre todo fuera de España, porque queremos dar continuidad a la expansión internacional. De esas 16, hemos abierto un par este año; 4 serán en Italia, 6 en Alemania, con lo que duplicamos presencia en ambos países, y las otras 6 en España, que serán centros más pequeños, de apoyo, porque ya tenemos 56 clínicas.

¿Y fuera de Europa?

No forma parte de nuestro plan, vemos oportunidades en Alemania e Italia, son países muy grandes, pero no lo descartamos en el futuro. No obstante, vemos claras líneas de incremento en todos los países. Nuestro objetivo en España es del 6%-7%.

De aquí a 2020, abriremos 4 clínicas en Italia, 6 en Alemania y otras 6 en España

¿De dónde vendrá ese crecimiento?

De la mayor incidencia de la miopía. De la cirugía de presbicia, un producto emergente pero con un potencial enorme porque afecta al 100% de la población. Y de patologías, el resto de especialidades, los problemas de retina, glaucoma, estrabismo. Una línea en la que vamos de la mano de los seguros privados y a la que incorporamos cada vez más profesionales especializados. También por las tendencias demográficas y el desarrollo de la tecnología.

¿Qué áreas de negocio pueden generar mayores ingresos?

El 80% de nuestra facturación viene de la cirugía refractiva láser para la corrección de la miopía, intermetropía y el astigmatismo en pacientes jóvenes, y la de presbicia. Solo en Europa el grupo realiza en torno a 85.000 intervenciones al año en estas dos áreas. Y el 75%-80% de los ingresos es privado, no dependemos de las aseguradoras.

¿Con cuáles compañías de seguros trabaja?

Trabajamos con grandes y pequeñas aseguradoras, y a escala nacional, con las principales. Es cierto que, a veces, las compañías definen ámbitos territoriales y tenemos acuerdos en unas zonas y en otras no, como sucede con Sanitas. Pero, obviamente, para nosotros la aseguradora es un aliado, nos tenemos que ayudar mutuamente e ir de la mano porque el beneficios es para todos. Nuestros planes son seguir creciendo junto con ellas. 

Marcos Bueso: “La oftalmología española es de Champions, pero el paciente no lo percibe”

¿Tiene en agenda alguna adquisición?

Nuestro crecimiento ha sido siempre orgánico. Aunque, para entrar en Alemania, compramos una plataforma de seis clínicas en 2008. Son operaciones puntuales, en las que buscamos presencia en una ciudad o captar a un especialista para un tratamiento que no abordamos, como la última en el País Vasco. Hemos integrado una red del prestigioso retinólogo [Manuel] Salaberría, con clínicas en San Sebastián, Azpeitia e Irún.

¿Qué porcentaje de pacientes son extranjeros? ¿Hay interés por este mercado?

El porcentaje es bajo, nuestro perfil es muy local. Y los que vienen son de Arabia Saudí y del norte de África, pero es minoritario.

¿Hay mucha competencia en esta actividad y cadenas low cost como en odontología?

El mercado está muy fragmentado. Y dentro de esa fragmentación, el perfil de la competencia es muy diverso. En general, tengo que decir que el nivel es bueno. El hecho de que la oftalmología esté tan desarrollada en España y a un nivel puntero en el mundo es gracias a que el sector es muy bueno, a que los oftalmólogos son buenos profesionales. Tenemos sagas familiares de oftalmólogos centenarias, que han heredado el negocio de padres a hijos, nietos y están en su clínica, en una ciudad y que han crecido en ella. En el otro extremo, hay alguna cadena muy centrada en algunos de los productos. Pero, respecto al tamaño, son mucho más pequeños que nosotros y en cuanto a experiencia conjunta, también.

Nuestro perfil de paciente es muy local y los que vienen son de Arabia Saudí y del norte de África

¿Puede poner un ejemplo de algún avance tecnológico introducido recientemente?

En la cirugía de la presbicia, el uso de lentes multifocales, que corrige las tres distancias, en vez de los monofocales. Y los test diagnósticos para prevenir enfermedades de retina y de degeneración macular.

¿Tiene en marcha proyectos de investigación?

Esa esta área en la que trabajamos a través de nuestro accionista, nos apoyamos en ellos. Aier es un grupo tan fuerte y tan potente, tiene 26.000 empleados y nosotros, 1.050 entre todas las clínicas, que puede permitirse el lujo de destinar recursos a la I+D. Tiene científicos en plantilla centrados en esto, porque están apostando mucho por el desarrollo de la tecnología, como otras empresas chinas: inteligencia artificial, aplicación de células madres en tratamientos oftalmológicos, en prevención. Ellos están muy volcados en investigación pero con un retorno para nuestro sector. Y cuando haya un avance, nosotros seremos los principales beneficiados en Europa. 

La compañía ha recibido muchas críticas en redes sociales por la rescisión del contrato publicitario con el humorista Dani Mateo, ¿qué la llevó a tomar esa decisión?

No nos gusta ni debemos entrar en este tipo de debates [que surgió después de que el humorista se sonara la nariz con la bandera española en un sketch televisivo]; nos dedicamos a la medicina.

"Los españoles se interesan poco por su salud visual"

¿Qué valoración de la salud visual en España?

La población media española valora mucho el cuidado de la salud, pero a la visual no le damos tanta importancia. Tenemos la rutina de ir al dentista, pero no al oftalmólogo; estamos por detrás. Muchas veces asociamos esa revisión de la vista a una graduación en una óptica, que no es lo mismo. Las revisiones son muy importantes, que estamos hablando de la vista, que solo tenemos dos ojos y hay que cuidarlos. Lo recomendable es hacerlo cada dos años si es una persona joven, sin antecedentes familiares ni ningún tipo de patología; y una vez al año si tiene antecedentes, más de seis dioptrías o tiene problemas de diabetes. También en los niños, y desde edad temprana, para la detección precoz de cualquier tipo de problema y poder corregirlo antes.

¿Qué factores influyen en la aparición de la miopía?

Incide la genética, pero también el estilo de vida, cada vez más utilizamos la visión de cerca en detrimento de la de lejos. La falta de luz natural, no salir fuera con frecuencia, las largas horas de estudios, sobre todo en los niños...

¿Qué tipo de pacientes se consideran aptos para una cirugía? ¿Manejan algún porcentaje?

Antes de llevar a cabo cualquier tipo de intervención se realiza una exhaustiva consulta preoperatoria en la que se le realizan al paciente numerosas pruebas y una exploración oftalmológica para comprobar si es apto a la operación y qué técnica es la más adecuada para él. También se le informa (tanto por escrito como verbalmente) de todos los pormenores de la intervención. En el caso de la cirugía refractiva láser, la más habitual, y conforme a los protocolos médicos, en general, una persona se puede operar a partir de los 18 años, si su graduación se ha mantenido estable al menos durante el último año y tiene una buena salud visual independientemente de su defecto refractivo. Es decir, no tener patologías oculares como problemas de retina o glaucoma. No obstante, en la consulta preoperatoria el oftalmólogo comprueba si el paciente es candidato. Habitualmente y, según nuestra experiencia, el 85% de las personas que desean realizarse un tratamiento de cirugía refractiva es candidato.

Tras las cirugías para corregir la miopía, ¿se han dado algunos casos en pacientes operados que, al cabo de los años, padecen antes cataras o problemas en la retina? ¿Cuál es su experiencia?

La cirugía refractiva láser es una intervención en la cual, gracias a la acción del láser, conseguimos moldear la córnea para que esta enfoque correctamente y se corrija el defecto de refracción que el paciente tenía (en este caso miopía). Son, por tanto, operaciones que se realizan en la superficie ocular, sin que se suelan ver afectados otras estructuras internas del ojo. Las cataratas se producen por una opacificación del cristalino (la lente natural del ojo que permite el paso de la luz y el enfoque de los objetos y que se encuentra en el interior) que, con la edad, deja de ser cristalino y se vuelve opaco. Habitualmente, las cataratas forman parte del proceso natural del envejecimiento del ser humano. Y la retina es una capa de tejido nervioso que recubre la estructura interna del ojo y cuyo correcto funcionamiento es de vital importancia para la visión. Por tanto, cualquier persona puede padecer un problema de este tipo. Sin embargo, existe una serie de factores que pueden favorecer su aparición. La edad es uno de los más importantes, también padecer otras enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial o la alta miopía o miopía patológica. La predisposición genética puede ser también un factor de riesgo, así como otros ambientales, entre ellos el consumo de tabaco.

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