Entrevista a la vicepresidenta del BEI

Emma Navarro: “España no puede caer en la complacencia, hay retos por delante”

Asegura que el BEI dispone de financiación para impulsar la innovación y modernización de las empresas españolas

Advierte de que en Europa hacen falta 400.000 millones de euros al año de inversión, necesarios para competir con Asia y EE UU

Enma Navarro, vicepresidenta del BEI
Enma Navarro, vicepresidenta del BEI

Ocupa la vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI) desde el pasado 4 de ju­nio. Emma Navarro (Alicante, 1973) accedió a este organis­mo desde la Secretaría General del Tesoro español tras el nombramiento de su predecesor en el cargo, Román Escolano, al frente del Ministerio de Economía del Gobierno de Mariano Rajoy. La llegada al poder de Pedro Sánchez en junio no impidió, sin embargo, el salto de Navarro al BEI, una institución a la que el lanzamiento del Plan Juncker de inversiones en 2015 ha dado una nueva y más activa dimensión de la que careció en los momentos más crudos de la crisis.

Curtida como directora de gabinete del exministro Luis de Guindos –hoy vicepresidente del BCE–, como presidenta del ICO y responsable del Tesoro, Navarro destaca el papel que el BEI puede jugar en los retos pendientes de la economía española y europea como financiador de las pymes y de sectores productivos clave para mejorar la competitividad. En el más corto plazo, el Brexit, y la consiguiente pérdida de uno de sus principales accionistas, es uno de los retos del BEI.

La empresa española ha sufrido la restricción del crédito en la crisis, ¿qué aportación ha hecho el BEI a su financiación?

Desde el inicio del Plan Juncker hasta octubre, con los datos más recientes, se han puesto en marcha más de 100 operaciones en España con una financiación que alcanza los 7.700 millones de euros. Se espera poder movilizar así cerca de 40.000 millones de euros. España es uno de los principales beneficiarios del Plan Juncker, el tercer país en volumen de financiación recibida, tras Italia y Francia.

Es notable la diferencia entre la financiación directa del BEI y las cifras que se dan de movilización de inversiones...

La movilización incluye nuestra financiación y la de otros financiadores. El BEI no es nunca el único financiador, sino que busca movilizar a otros inversores. Esto es especialmente relevante con el Plan Juncker, ya que el uso de la garantía del presupuesto comunitario permite un apalancamiento mucho mayor. Con este plan se ha financiado en España a 100.000 pymes en colaboración con otros bancos y el ICO. Si bien España está ahora en una fase cíclica mejor, la financiación a largo plazo del BEI puede ser muy útil para apoyar la modernización del tejido productivo. Esta financiación está ahí y hay que aprovecharla.

"El precio depende del proyecto, pero para la empresa que trabaja con el BEI hay una ventaja financiera clara”

¿Cuánto se abarata el crédito para la empresa que trabaja con el BEI?

Para la empresa que obtiene financiación del Banco Europeo de Inversiones hay una ventaja financiera clara. En la preparación de los proyectos es una de las cosas que se estudia, qué ventaja financiera aportamos. Dado que es un banco triple A, el BEI obtiene condiciones de financiación ventajosas en precio y plazos. El precio depende de cada proyecto, pero sí hay un esfuerzo por parte del BEI en mantener esa ventaja en las condiciones del crédito.

¿Cómo ve la situación de conflicto que existe entre Roma y Bruselas por el presupuesto italiano y su efecto en el mercado?

Lo importante aquí es que los países de la UE se han dotado de unas reglas fiscales y tienen que elaborar sus políticas presupuestarias conforme a esas reglas. El BEI sigue la situación, Italia es un accionista importante y un país en el que tenemos un volumen sustancial de operaciones. Estoy convencida de que no se va a poner en riesgo el proyecto europeo por todo lo que está en juego para todos.

¿Y España? ¿Le preocupa el aumento de gasto previsto en los Presupuestos?

España está registrando un crecimiento sólido que ha sido consecuencia también, en gran medida, de las profundas reformas que se han llevado a cabo en los últimos años. Si bien es cierto que los últimos datos constatan que se está produciendo una cierta ralentización, el crecimiento sigue estando en niveles razonables, sólidos. En todo caso, lo importante para España es que no se puede ser complaciente porque todavía hay muchos retos por delante: un nivel de paro muy alto, y hay que seguir trabajando por reducirlo, y una deuda pública que sigue siendo muy elevada, muy próxima al 100% del PIB. Evidentemente, hay que reducir ese nivel para dotarse de espacio fiscal en el caso de futuras crisis.

"El Brexit va a hacer que este año el BEI tenga que ajustar ligeramente sus volúmenes de préstamo”

¿Cómo afecta el Brexit al BEI?

Tiene un impacto directo en nuestro banco porque supone que vamos a perder a uno de los cuatro principales accionistas. Reino Unido tiene un 16% de capital en el banco, igual que Alemania, Francia e Italia. Ese 16% supone alrededor de unos 40.000 millones de euros de capital del BEI. Si no se reemplazasen esos 40.000 millones, la capacidad de financiación de la entidad se reduciría en unos 100.000 millones. Es un elemento de incertidumbre que va a hacer que este año el BEI tenga que ajustar ligeramente sus volúmenes de préstamo. Lo positivo es que ya se trabaja en esta reposición de capital. La fórmula que han decidido los países miembros es una solución que permitirá que el capital que tiene desembolsado Reino Unido, unos 3.500 millones, se sustituya con las propias reservas del BEI, algo que ya se ha hecho en el pasado. Y con la parte no desembolsada, llevar a cabo una ampliación de capital simétrica por parte del resto de los países. Esta solución no supone un desembolso de efectivo por parte de los Estados miembros.

¿Se ha hecho alguna reflexión para darle al BEI un papel más activo de cara al futuro? En la crisis el crédito se secó y han sido las medidas del BCE las que han facilitado su recuperación.

Está claro que la financiación del BEI cumple un papel anticíclico importante. De hecho, en 2013, ante la crisis y para aumentar su capacidad de actuación, hubo una ampliación de capital de 10.000 millones de euros para darle mayor capacidad. Y el Plan Juncker es otro de los ejemplos de esta capacidad anticíclica.

Pero la contribución del BEI es reducida frente a toda la necesidad de crédito...

Existe un déficit de inversión importante en Europa. El BEI estima que para atender a esas necesidades, en infraestructuras, en investigación y desarrollo, en innovación en sentido amplio, hacen falta unos 400.000 millones de euros anuales de inversión que, evidentemente, no solo corresponde al BEI facilitar. EE UU y Asia van por delante de Europa en ámbitos como la innovación y no nos podemos permitir quedar atrás. El BEI puede ser un instrumento de impulso junto con otros financiadores, privados y públicos.

Proyectos más innovadores gracias al Plan Juncker

La vicepresidenta del BEI, Emma Navarro, reconoce la nueva dimensión que ha dado a la institución la puesta en marcha del Plan Juncker, con el que los socios de la UE pretenden movilizar inversión por hasta 500.000 millones de euros en 2020, contando con créditos del propio BEI y del conjunto del sector financiero privado. “El Plan Juncker nos ha dado una mayor capacidad de actuación respecto al estándar del BEI. Ahora se financian proyectos más pequeños, más innovadores, más complejos, que tienen un perfil de riesgo distinto, y que podemos asumir gracias a la garantía del presupuesto comunitario. Una prueba de esta nueva capacidad de actuación del BEI es que en el Plan Juncker, tres de cada cuatro clientes aproximadamente son nuevos. Hay un cambio de perfil”, explica Navarro.

La vicepresidenta del BEI recuerda que ni la institución en su actividad normal ni el plan Juncker tienen cuotas por países, “por tanto, es clave el interés de los promotores públicos y privados”. En ese sentido, asegura que ha mantenido reuniones con distintos ministerios del Ejecutivo español, como el de Fomento, Transición Ecológica o Ciencia e Innovación, y “en todos hay una buena base de colaboración”.

Uno de los proyectos más importantes que están en marcha es el préstamo que se va a conceder de 1.200 millones de euros al Ministerio de Ciencia e Innovación para los OPI (Organismos Públicos de Investigación). “Supone el mayor apoyo a innovación en España y una de las mayores financiaciones concedidas por el banco en este terreno. Estamos trabajando para poder firmar esta operación con el ministerio próximamente”, añade Navarro.

Las actuaciones del BEI van de lo grande a lo pequeño. En julio se firmó la concesión de un crédito de 50 millones al grupo Greenalia para financiar una planta de biomasa en Galicia, la primera de este tipo que respalda el BEI bajo el Plan Juncker en España. En renovables, el BEI ha concedido otros 50 millones para la construcción de parques eólicos en Aragón a Forestalia. “Somos el banco multilateral que más financiación destina a cambio climático, y tenemos el compromiso de dedicar al menos el 25% de nuestra actividad a estas actuaciones”, asegura Navarro.

El BEI, que no tiene deuda hipotecaria española, también ha financiado recientemente a las farmacéuticas Rovi y Grifols en proyectos de investigación y otras iniciativas de infraestructuras, como la renovación de la flota urbana de autobuses de Palma de Mallorca, la modernización del metro de Madrid o la mejora tecnológica de trenes Talgo. La institución también se ha introducido por primera vez en la financiación a empresas sociales con un crédito de 35 millones a Ilunion, dentro del Plan Juncker. “Se buscan proyectos que cumplan con los criterios de viabilidad técnica, económica y financiera. La evaluación de riesgos que hacen los bancos es también la que hace el BEI”, explica Navarro.

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