China da marcha atrás al rescatar los coches de FAW

Ahora es menos probable que el grupo estatal venda a Volkswagen el control de su

‘joint venture’

Coches de FAW
Prototipo de FAW, en Pekín (China).

El rescate de Pekín a un fabricante de coches nacional marca una preocupante marcha atrás China ha concedido a FAW, el fabricante público de la limusina del presidente, una línea de crédito de 127.000 millones de euros, un valor casi igual al de todo Toyota.

 

Puede ayudar a rescatar el cinturón industrial del país, pero ahora es menos probable que una envalentonada FAW venda a socios como Volkswagen participaciones de control en joint ventures. Peor aún, apoyarla frente a rivales locales más fuertes podría desequilibrar la consolidación pendiente.

FAW puede presumir de afecto en los pasillos del poder con sus limusinas Bandera Roja, pero no tanto en los concesionarios. Aunque fabrica con Volkswagen, Toyota y Mazda algunos de los vehículos de pasajeros más populares del país, los suyos propios venden menos que los de sus rivales nacionales. La deficitaria Tianjin FAW Xiali, una de las dos entidades de FAW en Bolsa, vendió menos de 1.000 vehículos en septiembre.

Detrás del crédito hay un problema político gestándose. Una liberalización que permita a los grupos extranjeros comprar el control de las joint ventures podría hacer huir de los nacionales a los inversores. Cuando el fabricante chino Brilliance anunció que dejaría que BMW se hiciera cargo de la suya este mes, sus acciones se hundieron.

Esto refuerza los argumentos a favor de traspasar las joint ventures a los socios extranjeros y utilizar el dinero obtenido para crear diseños nacionales competitivos, al tiempo que se consolida el sector. Los analistas esperan que Pekín case FAW con Changan (socio de Ford), y Dongfeng (de Nissan y Honda). Crearían un gigante que podría producir 10 millones de unidades al año.

Antes de la inyección del jueves, FAW probablemente habría sido el menos importante en esta estructura, dada la limitada nostalgia por las limusinas. Pero la preocupación de la Administración por los disturbios laborales en el noreste de China, donde el grupo tiene una enorme huella manufacturera, puede haber sido clave. Ahora, FAW puede resistir cualquier recorte de costes preservando puestos de trabajo a expensas de la eficiencia. Los fabricantes chinos podrán crecer, pero esta no es forma de mejorarlos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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