China levanta el velo de su futura política económica

Los más de 2.200 delegados elegirán la cúpula política que decidirá el camino del país en los próximos cinco años

Según los expertos, China apostará por un modelo económico sostenible y que apuesta por la innovación, con un crecimiento más moderado.

Militares abandonan el Gran Salón del Pueblo en Pekín, China, antes del XIX Congreso del Partido.
Militares abandonan el Gran Salón del Pueblo en Pekín, China, antes del XIX Congreso del Partido.

Las puertas del Gran Salón del Pueblo de Pekín se cerrarán mañana para acoger el mayor cónclave del mundo, el XIX Congreso del Partido Comunista de China, uno de los eventos más relevantes del año, según el banco estadounidense Citi. Más de 2.200 delegados se reúnen para elegir a la cúpula que, según todas las apuestas, seguirá bajo el férreo mandato de Xi Jinping. En este retiro se decidirán los caminos a seguir durante los próximos cinco años que, según los expertos, se dirigirán hacia un modelo económico moderno, aperturista, sostenible y que apuesta por la innovación más que por la inversión.

Es probable que el partido quiera resaltar la nueva normalidad de la economía china y apostar por un cambio de paradigma centrado en el objetivo de duplicar el PIB de 2010 en 2020. Para ello, los analistas apuestan por un crecimiento medio alto, de en torno al 6,5% –al contrario del ritmo acelerado que llevaba hasta ahora–.

Para los expertos de Citi, los pasos que se emprendan en el Congreso llevarán a la cúpula china a intensificar los esfuerzos para evitar los riesgos y asegurar el crecimiento que de ralentizarse pondría en jaque la renta variable china y el poder del yuan, la moneda oficial del gigante asiático.

Tal vez en el discurso de Xi Jinping se encuentren las claves para contener el riesgo de un alto apalancamiento y la manera de hacer sostenible las finanzas del Gobierno del país líder de los emergentes. La reforma gradual del sistema público será la clave de los movimientos chinos ya que son estas empresas y administraciones las que tienen un mayor endeudamiento.

Según los expertos, los mandatarios del gigante asiático apuestan por desarrollar un sistema financiero centrado en la reducción de la pobreza y en la apertura de la economía.

Xi Jinping ha abierto una ventana al mundo en las finanzas chinas sin precedentes y todo parece apuntar a que seguirá creando un entorno favorable para la inversión extranjera. Tuo Zhen, portavoz del Congreso, ha asegurado este martes que el Gobierno continuará “ fiel a la política de apertura”, que incluye “una expansión del acceso al mercado y la promoción de una nueva ronda de apertura económica”. Para ello, los expertos prevén que se reduzcan los costes institucionales y que se firmen regulaciones más laxas.

Sin embargo, el Partido ha dejado claro que este aperturismo se limita al terreno económico: “China simplemente no copiará ni replicará modelos políticos de otros países”, ha sentenciado Zhen en rueda de prensa.

Para hacer frente a los desafíos económicos a los que se enfrentan, los mercados esperan que el máximo dirigente chino apueste por continuar con un plan basado en la mejora industrial y en la reducción de los costes financieros corporativos. Lo que llaman una “reforma del lado de la oferta”.

Se espera que el guion de Xi Jinping para “el sueño chino” no se salga de los márgenes del que impulsó su predecesor, Hu Jintao, y continúe la línea anticorrupción que ha apartado a 1,4 millones de funcionarios en los últimos cinco años.

Cambio de sillones con pocas sorpresas

En el Congreso se designará el Comité Central, compuesto de 205 miembros, que a su vez elegirá a los 25 componentes del Politburó incluido el secretario general, la verdadera maquinaria de poder. 

Sin embargo, el núcleo duro de la autoridad reside en siete de los 25 miembros del Buró Político, el Comité Permanente. De esos siete se espera que cinco sean relevados de sus cargos por cuestión de edad. Existe una norma no escrita por la que los dirigentes del buró no pueden permanecer en el cargo al cumplir los 68 años.

Salvo sorpresas, Jinping, de 64 años, conseguirá un segundo mandato al frente del Partido y afianzará su posición política en el gigante asiático, posición en la que espera permanecer a pesar del límite de dos mandatos y la regla de los 68 años. El líder puede aprovechar el cónclave para que sus aliados ocupen puestos clave en el Gobierno y para allanar el camino a un tercer período por el que dirigiría el PCC hasta 2027.

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