Coyuntura

El pesimismo económico se extiende entre las grandes empresas familiares

El 41% de las compañías prevé fragilidad en la actividad y nula creación de empleo en 2019

El endeudamiento y la falta de reformas estructurales, principales riesgos económicos

Francisco Riberas interviene en la reunión anual del IEF, en mayo de 2018.
Francisco Riberas interviene en la reunión anual del IEF, en mayo de 2018.

El pesimismo económico se extiende entre las grandes multinacionales de origen familiar. Los 400 empresarios que asistieron esta mañana a la inauguración del XXI Congreso Nacional de la Empresa Familiar en Valencia trazaron para 2019 un panorama bastante más lúgubre que el de los tres últimos ejercicios, en el que España ha sido el país en el que más ha crecido en el entorno de la zona euro.

 Preguntados por una calificación de la actual situación económica (entre 1 y 9 puntos), los empresarios la puntuaron con 5,48 puntos, casi siete décimas menos que en 2017, cuando obtuvo la mayor puntuación de la serie histórica que arrancó con el inicio de la crisis en 2008, con 6,22 puntos. Si el pasado ejercicio, había un 7% de las compañías que apostaba por “un aumento rápido de la economía con una intensa creación neta de empleo”, ese porcentaje se reduce este año al 2%. Si en 2017, hubo un 82% de los encuestados que preveía “un moderado aumento de la actividad con una limitada creación neta de empleo”, ese porcentaje baja al 57% en la edición de 2018. Y finalmente, la proporción de empresas que augura un crecimiento frágil de la actividad sin creación neta de empleo sube desde el 11% de 2017 al 41% de 2018.

 Los empresarios consultados, entre los que se encuentran grandes multinacionales como Barceló, Santander, Acciona, Ferrovial, Mercadona o Iberostar, entre otras, también consideran que el nivel de riesgos ha crecido en los últimos meses y sitúan al endeudamiento público y a la política fiscal como las principales amenazas para la actividad empresarial, con 1.130 respuestas. Detrás de esta respuesta se encuentran las subidas de impuestos que el Ejecutivo socialista quiere introducir en los Presupuestos Generales del Estado de 2019, aún en plena tramitación, y que incluyen una fuerte subida del impuesto de Sociedades, que grava los beneficios empresariales.

En segundo lugar, y a muy poca distancia (con 1.009 respuestas), figuran la falta de reformas estructurales, como consecuencia de la fragmentación política surgida tras las dos elecciones generales acontecidas desde 2015. Entre las reformas más urgentes, los consultados destacaron un pacto de educación y formación, con 1.079 respuestas, seguido por un pacto de simplificación fiscal y administrativa, con 859 respuestas, y otro por un nuevo modelo territorial, con 785 respuestas.

 Frente a la parálisis general de la actividad en España, los empresarios prevén un panorama mucho más optimistas en el exterior, lo que servirá para impulsar sus ventas. De esta manera , el 78% de las empresas prevé incrementar su facturación en 2019, en gran medida por la profunda exposición a mercados exteriores. El 25% de los encuestados obtiene más del 45% de su facturación en mercados internacionales y otros 11% entre un 31% y un 45%. La gran mayoría dedicará este incremento de los beneficios a reinvertirlo en la propia compañía, con un 67% de las respuestas, y apenas un 8% optará por distribuirlo a través de dividendos.

 Tras la encuesta, el rey Felipe VI inauguró el Congreso junto a Francisco Riberas, presidente de Gestamp y del Instituto de la Empresa Familiar (IEF). En su discurso, Riberas hizo una encendida defensa de la Constitución con motivo del 40 aniversario de su ratificación en referéndum. “Una constitución que fue fruto de la concordia entre españoles, unidos por un profundo deseo de reconciliación y de paz, unidos por la firme voluntad de vivir en democracia”, recalcó el presidente del IEF, que criticó el hecho de que la crisis y sus efectos negativos hayan sido utilizados para intentar acabar con el legado de ese período.

“Los efectos negativos de la crisis en la sociedad no deberían ser utilizados para deslegitimar y criticar este período de paz y prosperidad que se abrió hace 40 años. No es justo atacar e intentar destruir todo lo que nos ha traído hasta aquí”, recalcó Riberas, que sí aposto por reflexionar “constructivamente” sobre cómo mejorar el modelo económico-social “para asentar unas bases firmes que nos permitan abrir otro período de crecimiento y bienestar”.

 El presidente del IEF aprovechó su intervención para lanzar un mensaje de responsabilidad a las empresas que representa y de pedagogía a los ciudadanos para que cambien su percepción sobre el papel de las empresas familiares. En el primer caso, Riberas recalcó que “las empresas deben invertir para vender más y generar más empleo y así tener beneficios y contribuir a la sociedad pagando unos impuestos justos. El crecimiento de las empresas debe ser algo a promover y no a ocultar”.

En cuanto a la imagen negativa de las empresas familiares consideró como necesario revertirla: “Es muy importante conseguir que la sociedad reconozca a las empresas familiares como un elemento positivo, algo que hay que defender y no atacar, y que el crecimiento de nuestras empresas es positivo para la sociedad, y no es a costa de nuestros trabajadores, como algunas voces parecen decir”.

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