¿Cómo afectaría a Starbucks que su exjefe presida EE UU?

Howard Schultz se postula para 2020: eso puede quitarle clientes a la cadena en zonas

republicanas, pero tenerle en la Casa Blanca podría protegerle de China

Howard Schultz, ex consejero delegado de Starbucks.
Howard Schultz, ex consejero delegado de Starbucks.

Es Howard Schultz un activo o un pasivo para Starbucks? Los accionistas de la cadena tendrán que lidiar con esa pregunta si su presidente emérito desafía a Donald Trump para la presidencia de EE UU, como se espera que haga en 2020. A los más cafeteros de Starbucks les gustaría que el exresponsable de su cafeína entrara en la contienda política. Pero la compañía solo puede crecer en las zonas republicanas. Al final, su candidatura puede no afectar a las acciones.

Bill Ackman, fundador del hedge fund Pershing Square, reveló el martes que su empresa compró 15 millones de acciones, por valor de unos 870 millones de dólares, con vistas a doblarlo. Las acciones no han recibido cariño del mercado, dijo Ackman, porque Wall Street está demasiado obsesionado con las ventas en tiendas de más de un año. Las acciones cotizan a 58 dólares, más o menos lo que hace tres años.

El optimismo de Ackman se basa en la convicción de que el CEO, Kevin Johnson, ha tomado las medidas correctas para aumentar las ventas en las tiendas de EE UU, incluyendo sus medidas contra la caída del consumo de Frappuccino.

Ackman mostró un mapa del país, donde a pesar de tener 14.000 puntos de venta, la compañía tiene poca penetración en el medio oeste y el sur, la mayoría de dominio republicano. El riesgo es que al enfrentarse a Trump en aquellos estados donde Starbucks tiene poco negocio, Schultz podría convertirse en un pasivo para los planes de expansión de su sucesor. EE UU ya está profundamente dividido en cosas mucho menores que el sabor –y el proveedor– de café. Una campaña progresista de Schultz puede ser justo lo que su rival Dunkin necesita para llevar su marca más allá de la costa este.

Pero que Schultz entre en política también tiene ventajas. Como señala Ackman, la idea de que el antiguo jefe de Starbucks pudiera ocupar el Despacho Oval podría ofrecer protección frente a cualquier tipo de represalia por parte de las autoridades chinas: “Lo último que harían los chinos es perseguir a la compañía del próximo presidente americano.”

La combinación de estos factores sugiere que para Ackman y otros inversores el valor de Schultz en cuanto a la acción es nulo. Como presidente, es otra historia.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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