El mercado de San Miguel de Madrid se renueva con estrellas Michelin

Después de una década, tras la reapertura en 2009, el espacio gastronómico ficha a reconocidos cocineros

Recibe cada año a 10 millones de visitantes

Fachada del Mercado de San Miguel de Madrid.
Fachada del Mercado de San Miguel de Madrid. EFE

Después de una década de actividad, el Mercado de San Miguel de Madrid, pionero en España en introducir el concepto de espacio gastronómico y de ocio en este tipo de plazas, renueva su oferta gastronómica. Y lo hace con la incorporación de cocineros relevantes, todos ellos con estrella Michelin en sus respectivos restaurantes. Es el caso del mexicano Roberto Ruiz, al frente de Punto MX, y que abre el espacio Tacos, Margaritas y Punto, del madrileño Rodrigo de la Calle, que además de El Invernadero estrena un local de arroces, Paella by Rodrigo de la Calle; de Jordi Roca, el pastelero de El Celler de Can Roca, que abre una nueva sucursal de la heladería Rocambolesc, y de Ricardo Sanz, que traslada su concepto más informal de la cocina japonesa que ejecuta en Kabuki, a Kirei.

En esta nueva etapa el mercado pretende elevar el nivel de los puestos gastronómicos con el fichaje de estos chefs de reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional, con el fin de atraer a un público más cosmopolita y renovado. El objetivo es convertir a San Miguel, ubicado junto a la Plaza Mayor, en un referente para los mercados gastronómicos europeos. La oferta se completa, entre otros, con las tapas de pinchos del Grupo Arzábal, la selección de ahumados de Domínguez, los salazones y conservas gallegas de La Casa del Bacalao, los ibéricos de Carrasco Guijuelo, los pescados de El Señor Martín, los caldos y platos clásicos de Casa Lhardy o las carnes de Raza Nostra.

El edificio del mercado, inaugurado en 1916, mantiene su estructura original de hierro de principios del siglo XX, y cuenta con una superficie repartida en dos plantas de 1.200 metros cuadrados. En el año 1999 la Comunidad de Madrid abordó con fondos europeos y de los propios comerciantes una remodelación que ascendió a 150 millones de pesetas (901.518 euros) de la época y que devolvió al mercado su aspecto original. Su actividad comercial decayó, ya que sus instalaciones quedaron obsoletas y no podían competir frente a los modernos supermercados y centros comerciales.
Resistieron solo dos puestos, un frutero y un pescadero. Con el fin de evitar la desaparición de uno de los lugares más emblemáticos de la capital, apareció un grupo de particulares con intereses arquitectónicos, gastronómicos y pertenecientes a diferentes ámbitos culturales y sociales, que adquirió los 75 puestos vacíos del mercado y crearon la sociedad El Gastrónomo de San Miguel, actual propietaria mayoritaria del espacio. Su objetivo fue reactivar y mejorar su actividad tradicional creando a la vez una oferta gastronómica, que tomó como base de referencia el de La Boquería de Barcelona. Desde julio de 2017, la propiedad de los 30 puestos que conforman la flota del mercado pertenecen a la sociedad Redevco Iberian Ventures.

El 13 de mayo de 2009 reabrió sus puertas. Fue el pionero en Madrid en este tipo de mercados, que han dado un impulso y han contribuido a reactivar la vida en este tipo de plazas comerciales.

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