¿Ha superado la crisis la banca europea?

Culminar el saneamiento de los balances es el paso que resta para la unión bancaria

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo. REUTERS

Amediados del mes de abril la Comisión Europea y el Banco Central Europeo publicaron una nota conjunta en la que valoraban de forma muy positiva la evolución reciente de los bancos ­españoles y el grado de cumplimiento de su misión, financiar la economía. En concreto, ponían énfasis en la reducción de la morosidad, que ya ha bajado a ­niveles europeos, en paralelo al continuo saneamiento de balance con el descenso de los activos adjudicados durante la crisis. Esto último se ha convertido en una prioridad para los bancos europeos impulsada por las autoridades.

El objetivo es fortalecer aún más al sector y allanar el camino para culminar la unión bancaria.
Los bancos europeos se enfrentan a importantes retos a la hora de diseñar su estrategia futura que van desde mejorar el margen en su negocio tradicional en un escenario excepcional de tipos de interés nulos hasta la transformación digital que piden sus clientes. La estricta regulación sobre el sector enfocada en la protección del cliente y en la estabilidad financiera también plantea elevados costes, sin menospreciar la propia incertidumbre que genera el hecho de estar en constante revisión. La aparición de una nueva competencia bancaria por entidades que no son bancos y que no están sujetas a una regulación y supervisión tan estrictas conlleva riesgos, para los bancos y, más importante aún, para el resto de la sociedad, unos riesgos que no pueden obviarse.

En este escenario repleto de desafíos, los bancos redoblan esfuerzos para reforzar y mejorar su rentabilidad. Superar el legado de la crisis ya pasada en los balances de los bancos es fundamental para seguir avanzando en ambos objetivos y mejorar las perspectivas futuras.
El capital es un bien preciado y muy caro para los bancos en estos momentos. A pesar de la mejora observada en la rentabilidad de los bancos europeos, incluidos los españoles, su nivel sigue estando por debajo del coste de capital. Esto es una situación excepcional, incompatible con la deseada estabilidad del sector a medio y largo plazo.

La amortización y venta de activos improductivos (préstamos y adjudicados) libera capital que puede dedicarse de esta forma a fines productivos y también para seguir reforzando la eficiencia en el servicio del cliente y en la propia gestión interna de los bancos. No es despreciable el ahorro de costes que esto conlleva en el actual entorno, marcado por la transformación digital y la creciente competencia en la prestación de servicios financieros.

La reducción de activos improductivos heredados de la crisis puede ser el impulso definitivo que necesitan nuestras autoridades para cerrar la unión bancaria. Durante la crisis se ha avanzado mucho para finalizarla, un paso imprescindible para hacer viable la propia unión monetaria. Bajo una supervisión bancaria común y tras la creación de un mecanismo único de resolución solo queda construir una garantía común de depósitos que realmente permita un reparto del riesgo en la eurozona y deje el camino libre a un verdadero mercado de capitales y de servicios financieros europeo. Pero no hay unanimidad entre las autoridades europeas a la hora de hacerlo, y no parece que lo haya hasta que no se reduzca más el riesgo acumulado en los balances de los bancos.

La prosperidad económica se apoya en sistemas financieros que funcionan bien, lo que pasa necesariamente por contar con una buena regulación y supervisión y por una estrategia clara de los bancos para aumentar su rentabilidad y su solvencia. Es importante que los lastres del pasado no interfieran en la estrategia para el futuro. En beneficio de los bancos, pero especialmente de sus clientes, que son su razón de ser.

José Luis Martínez Campuzano es Portavoz de la Asociación Española de Banca

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