Una estrategia efectiva contra el cambio climático

Desde el agua a la cultura empresarial, la defensa medioambiental ha consolidado su hoja de ruta

Una estrategia efectiva contra el cambio climático
AP

El cambio climático, en sí mismo, es el mayor reto al que se enfrenta la sociedad y, por tanto, también los sectores económicos. El efecto desmultiplicador de todos los fenómenos derivados del cambio climático supondrá un desafío enorme para construir un futuro de prosperidad. La preocupación por los aspectos ambientales ha ido creciendo de forma importante durante los últimos años como un reflejo de que los efectos del cambio climático han pasado de ser teóricos a perfectamente visibles. A continuación, desde el punto de vista de nuestra fundación, que ha cumplido 10 años de trayectoria en 2018, compartimos un breve resumen de los elementos más relevantes que marcarán la hoja de ruta para la acción climática:

1. Agua. El agua es un recurso fundamental para la vida, pero también para el desarrollo económico. A menos que el modelo de gestión de agua cambie sustancialmente, asistiremos a una competencia creciente, y feroz, a escala global entre agricultura, industria, servicios, energía y ciudades que comprometerá el crecimiento.

Será imprescindible continuar implantando medidas de consumo eficiente y explorar nuevos modelos de gobernanza común del agua que permitan asegurar la demanda creciente y evitar riesgos geopolíticos.

2. Energía. Los costes de la energía seguirán subiendo de forma notable, comprometiendo el crecimiento, si continuamos con un sistema energético basado en combustibles fósiles y además continuaremos incrementando los gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático. Las energías renovables tienen que ser el origen principal de la energía que consumamos y el sistema energético, a nivel global, tiene que plantearse modelos distribuidos de generación para mejorar su eficiencia y facilitar su transición a pequeña y gran escala, desde el ciudadano, la empresa y los Estados.

3. Desastres naturales. El aumento de eventos climáticos extremos como lluvias torrenciales, riadas, granizadas o el incremento del nivel del mar, entre otros, incrementarán las pérdidas económicas por la afectación de infraestructuras, cultivos, instalaciones industriales y viviendas. Será necesario planificar adecuadamente e invertir en infraestructuras e instalaciones para mejorar su resistencia a las nuevas condiciones climáticas y evitar pérdidas económicas, e incluso humanas, inasumibles.

4. Biodiversidad y ecosistemas. La intensa pérdida de biodiversidad y degradación de los ecosistemas terrestres y marinos puede generar escasez de recursos para los seres humanos y también para las empresas. Las empresas, en especial, deberán hacer una transición rápida desde una postura de reducción de su impacto ambiental a generar un impacto positivo que permita recuperar el servicio que prestan los ecosistemas. La colaboración público-privada, junto con la ciudadanía, ofrece oportunidades de desarrollo económico alrededor de la protección ambiental que aseguren la sostenibilidad futura de la vida en nuestro planeta.

5. Mitigación y adaptación. Las acciones de mitigación continuarán siendo necesarias para minimizar el cambio climático. Sin embargo, es ineludible la implantación de medidas de adaptación para hacer frente a los efectos ya visibles. Los sectores empresariales deberán tener en cuenta este factor para planificar inversiones cuyo retorno no puede medirse siempre con los criterios tradicionales.

6. Finanzas y seguros. El sector finanzas incorporará en sus criterios de financiación los nuevos escenarios climáticos y las inversiones que se requieren para mitigación y adaptación, para acompañar la necesaria transformación del modelo productivo.

De forma similar, las aseguradoras integrarán el riesgo derivado de los efectos del cambio climático para repercutirlo en las pólizas de quienes no hagan nada por mitigar o adaptarse a los retos ambientales.

7. Política y legislación. Las políticas climáticas están avanzando rápidamente a nivel regional, estatal e internacional y lo harán aún más como consecuencia del Acuerdo de París. Los sectores económicos deberán estar atentos para convertir la adaptación a las nuevas regulaciones en una ventaja competitiva en vez de un coste que penalice su competitividad.

8. Investigación, innovación y tecnología. El espíritu innovador debe estar presente en la agenda empresarial para la investigación, desarrollo y adopción de nuevas tecnologías que permitan avanzar en eficiencia energética, almacenaje de energía, energía de fusión, captura de CO2, biotecnología y en otros muchos ámbitos más.

9. Ciudadanos y consumidores. Los ciudadanos, en su posición de consumidores, serán cada vez más exigentes con el respeto ambiental de los productos que adquieren y las empresas que los fabrican. El precio siempre será un criterio de compra, pero ante la fuerte competencia de precios, la responsabilidad ambiental de las empresas será un criterio con valor al alza.

10. Management. Un reto global como al que nos enfrentamos requiere soluciones globales que se apliquen de forma colectiva. La cultura de las empresas y su modelo de management deberán tener en cuenta este aspecto que se verá impulsado por la incorporación al mercado de trabajo de millenials y generaciones posteriores que buscan la coherencia entre sus valores y los de la empresa en la que trabajan y el espacio que disponen para ejercerlos.

Elvira Carles Brescolí es Directora de la Fundación Privada Empresa & Clima

 

Normas