El plan procarbón de Trump es humo

Puede salvar alguna planta por un tiempo, pero no detendrá las tendencias globales

Planta de carbón de Georgia Power en Juliette (Georgia, EE UU).
Planta de carbón de Georgia Power en Juliette (Georgia, EE UU).

El nuevo plan de Trump para reforzar el carbón no es más que palabrería. La Agencia de Protección Ambiental estableció el martes lo que llama la norma de Energía Limpia Asequible, que permitiría a los estados establecer sus propios estándares de emisiones para la generación de carbón. Puede salvar algunas plantas por un tiempo, pero va en contra de las tendencias más globales.

Otras fuentes de electricidad son, o pronto serán, más baratas de todos modos. Los precios del gas natural cayeron lo suficiente en los últimos años como para sustituir al carbón como la mayor fuente de electricidad en las plantas de EE UU. El gas supuso el 32% de la generación del año pasado, frente al 30% del carbón.

Los costes operativos de la generación de renovable como solar y eólica, que ya suponen una quinta parte de la producción de energía en EE UU, serán menores que los del carbón para 2021 a más tardar, calcula Carbon Tracker. Y el sector proporciona más puestos de trabajo: en EE UU, casi 400.000 solo en eólica y solar, frente a los 114.000 del carbón en 2017.

La energía verde supuso en torno a la mitad de los 200.000 millones de dólares que Wells Fargo –uno de los que más tardó en entusiasmarse con el sector– prometió en abril prestar a empresas y proyectos sostenibles. Por contra, no se han abierto nuevas plantas de carbón en EE UU desde hace algún tiempo y no hay ninguna planeada, según Carbon Brief.

HSBC y Bank of America también se han comprometido a dejar de financiar la generación de carbón. Norges Bank Investment Management, que tiene activos por valor de 1 billón, está presionando a los bancos para que revelen la exposición al carbono de sus carteras de préstamos.

Y es probable que la propuesta de Trump acabe en los tribunales, como sucedió con el Plan de Energía Limpia de Barack Obama. La contaminación de un estado afecta a sus vecinos, lo cual invita a litigar sobre cualquier plan de este tipo.

Si la propuesta acaba entrando en vigor, podría extender la vida de algunas plantas de carbón e incluso generar incertidumbre para algunos proyectos alternativos. Sin embargo, es demasiado insignificante para mantener a raya las corrientes más fuertes del mercado durante mucho tiempo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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