La banca decide clausurar el banco malo para empresas Phoenix

La firma nunca logró los objetivos previstos inicialmente

Esperan poder dar carpetazo a la sociedad a finales del próximo año

Bodegas Chivite
Bodegas Chivite EFE

Se acabó el proyecto denominado Phoenix, una especie de banco malo creado hace tres años por las entidades financieras después de varios intentos y de los tiras y aflojas del sector poco partidarios inicialmente de dar vida a este vehículo constituido para salvar a empresas de tamaño medio que podrían ser viables si se solucionaba sus problemas de deuda.

La banca ha aprovechado la salida del Gobierno de Mariano Rajoy, y sobre todo de Luis de Guindos, ex ministro de Economía, (que accedió a la vicepresidencia del Banco Central Europeo en abril), para clausurar este proyecto que al final espera salvar a apenas cinco empresas, la mitad de lo que preveían inicialmente.

Este proyecto pretendía ser el banco malo de las pymes en la crisis económica que se llevó por delante a innumerables compañías solo por falta de liquidez o por estar demasiado endeudadas, pese a que en otras circunstancias podían ser perfectamente viables, solo era cuestión, pensaban, de un cambio de ciclo. Por esta razón, la banca consideraba que había que dar otra oportunidad a estas empresas, y salvarlas del concurso de acreedores.

El banco malo empresarial fue ideado por Guindos, según coinciden todas las entidades consultadas, pero las entidades financieras nunca creyeron en esta iniciativa, e incluso el ya exministro llegó a negar haber sido el impulsor de este vehículo muy poco antes de su constitución.

Su objetivo era sacar a flote entre seis a 10 empresas y posteriormente venderlas. Pero tras su creación en 2015, solo han entrado cuatro: GAM, Chivite, Condesa (uno de los mayores fabricantes mundiales de tubos de acero soldado) y Sten. Y de ellas solo han logrado salvar y vender una, Chivite. Aunque GAM está dando signos de recuperación tras reestructurar su deuda.

La empresa General de Alquiler de Maquinaria (GAM) tiene previsto, de hecho, duplicar su volumen de negocio en servicios de valor añadido en los tres próximos años debido a la “senda de crecimiento” que atraviesa desde 2015 (cuando entró en Phoenix), con un incremento previsto en sus ingresos globales del 10% al término de este ejercicio, según explica la compañía.

De momento, ha obtenido un beneficio neto de 300.000 euros en el segundo trimestre del año. Pese a la mejora, en los seis primeros meses del año la compañía ha perdido 1,5 millones, aunque sus ventas han aumentado un 10% en el primer semestre del año gracias a una mayor utilización del parque de maquinaria, a la inversión en Latinoamérica y en el sector industrial y al crecimiento de servicios.

Pero la compañía sigue en venta o buscando socios que sustituyan a la banca, según quedó constancia en el orden del día de su junta de accionistas, celebrada el 27 de junio.

Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell han decidido ir liquidando Phoenix por lo que no entrará ya ninguna empresa más. La banca así lo que espera que a finales de 2019 este proyecto haya concluido. Como ejemplo de su objetivo de liquidación, estas entidades financieras que controlan la mayoría del capital de GAM aprobaron en el orden del día de la junta de esta firma ofrecer incentivos a los accionistas (principalmente los bancos) si se logra vender antes de finales del próximo ejercicio. La banca considera que Phoenix no es una solución idónea para las empresas, y menos en el momento actual, en el que ya no hay problemas para obtener créditos, y el cíclo económico está en alza. Creen, como prácticamente lo han considerado casi desde el primer momento en el que se planteó este vehículo, que es mejor llegar a soluciones individuales, sin necesidad de salvar a una empresa bajo un banco malo, que, además, tiene un alto coste, el de las comisiones que perciben sus gestores: Alantra (antes N+1)y McKinsey.

Pero antes de dar el cerrojazo definitivo a Phoenix los bancos deben vender sus participaciones mayoritarias en GAM, Condesa y Sten (esta última empresa entró en la órbita de Phoenix a finales del pasado año).Los bancos lograron vender en el tercer trimestre de 2017 Bodegas Chivite al Grupo Peralada. Las entidades financieras controlaban el 80% de la compañía de vinos, mientras que la familia Chivite tenía el 20% restante tras la reestructuración de su deuda.

Un proyecto sin futuro

Facturación. Phoenix se daba inicialmente un plazo máximo de cinco años para reestructurar la deuda de las empresas que entraban en este vehículo, y para su venta. Las sociedades que examina Phoenix facturan entre 200 millones a 500 millones al año y son viables, pero, además de su exceso de endeudamiento necesitan relanzar su actividad.

Principal accionista. Cada una de las compañías que entran en Phoenix puede mantener a sus anteriores accionistas o fundadores, pero en todas las ocasiones pasa a ser uno más, ya que los bancos se convierten en los dueños tras recapitalizar la deuda.

Año y medio de vida. Phoenix opera como fondo de inversión. En sus dos primeros años de operativa logró reestructurar deuda por unos 600 millones de euros. El futuro de las empresas que han entrado en esta firma pasa por su venta tras sanear su deuda. El plazo que se habían fijado de media era de unos cinco años, pero ahora ha reducido este periodo, ya que pretenden dar por concluida la vida de esta sociedad en año y medio, si es posible, según apuntan fuentes de Phoenix.

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