La lira turca cae un 29% en 2018 y el bono a dos años sube al 21,4%: ¿qué hará Turquía para frenar la sangría?

Erdogan reitera su negativa a subir los tipos para contener la caída de la divisa y mantener a raya la inflación

Los seguros de impago a cinco años se disparan un 109% desde inicios de año

La lira turca cae un 29% en 2018 y el bono a dos años sube al 21,4%: ¿qué hará Turquía para frenar la sangría?

Con el bono a diez años próximo al 20% y la lira en mínimos históricos tras caer un 28,5% en su cruce frente al dólar en lo que va de 2018, Turquía podría seguir los pasos de Argentina y recurrir al FMI para sanear las finanzas públicas. Las sanciones impuestas el 1 de agosto por EE UU a dos funcionarios turcos como respuesta a la detención de un pastor estadounidense acusado de terrorismo aceleran las crisis que confianza que vive la economía otomana.

Las medidas llevadas a cabo por Washington son solo la punta del iceberg que ha acelerado las caídas en los mercados de renta fija, variable y de divisas. Pero las dudas acerca de la economía turca venían de mucho de antes. La negativa del presidente Recep Tayyip Erdogan a subir los tipos de interés han enturbiado el panorama en los últimos meses. El dirigente turco mantiene una postura poco ortodoxa sobre la política monetaria y defiende que el alza del precio del dinero en lugar de frenar la inflación, la acelera. Aunque el gobernador del banco central turco defiende la independencia de la institución lo cierto es que en la pasada reunión de julio, la institución acordó mantener sin cambios los tipos en el 17,75%, cuando los inversores descontaban alzas en las tasas. Las reticencias a elevar los tipos permiten que la inflación continúe la tendencia alcista mientras la lira, la moneda con peor desempeño en lo que va de año, acelera su caída. A cierre de julio el IPC subía al 15,8%, máximos de 2004.

El resultado de este cóctel es más presión para que el país y las empresas puedan hacer frente a los pagos de la deuda. Los seguros de impago a cinco años (CDS) se han disparado un 109% desde el inicio de año. Según la información recogida por Financial Times los bancos y las compañías tienen que reembolsar 70.000 millones de dólares entre agosto de 2018 y mayo de 2019.

Aneeka Gupta, analista de WisdomTree, afirma que la economía turca “sigue siendo muy vulnerable ya que su déficit por cuenta corriente es el más amplio entre los mercados emergentes y los niveles de inflación casi triplican el objetivo del banco central”. Según los datos del organismo, las empresas tienen 337.000 millones de dólares en moneda extranjera y su déficit alcanza los 217.300 millones netos. Las reservas netas de divisas del banco central turco se limitan a los 74.000 millones de dólares. Es decir, tiene una capacidad muy limitada para ayudar a las empresas locales a refinanciar su deuda en dólares.

Para otogar algo de alivio al mercado y especialmente a las empresas la semana pasada el banco central turco aumentó el acceso de los bancos a la liquidez en dólares en 2.200 millones dólares, medida que resultó insuficiente para detener la caída de la lira. El mercado aguarda ahora a que el Gobierno o el organismo encargado de la política monetaria dé algún paso para frenar la escalada de las rentabilidades de la deuda y devolver la estabilidad a la moneda loca. La alternativa a la petición de ayuda al FMI pasa por el control de capitales.

Pero mientras llega la esperada solución la curva de tipos paga las consecuencias. Los plazos cortos pagan más que los largo. Así el bono a diez años se situó en 18,2% frente al 20,7% de la deuda a cinco años y el 21,4% de la deuda a dos. En el terreno de la renta variable, los inversores extranjeros han retirado 771 millones de dólares de las empresas cotizadas en los últimos siete meses, algo que ha contribuido a acelerar las caída de la Bolsa turca. El BIST 100 cede un 16% en lo que va de año frente a la subida del 47,6% registrada en 2017.

BBVA, en el punto de mira

En España la cotizada más expuesta a Turquía es BBVA, propietario del 49,85% del capital de Garanti. En los últimos 12 meses la entidad turca se ha dejado un 37% de su valor en Bolsa, pasando de los 45.948 millones de liras turcas a los 29.000 actuales. Al convertir este valor a euros, la capitalización de la entidad queda en los 4.729 millones de euros. Pese a las dudas que genera la economía otomana, Carlos Torres, consejero delegado de BBVA, reafirmó recientemente su apuesta por el país.

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